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Archivos Mensuales: septiembre 2013

Receta rápida: Ensalada de pato confitado y mango

Esta es una receta de las que aparentan más de lo que cuestan hacer. Es decir, para quedar bien, por ejemplo, en alguna celebración. En cuanto a la parte verde, puede admitir varias opciones, aunque en este caso me gusta más algún tipo de mezclum suave, que no tenga sabores fuertes, por lo que me decanté por una bolsa de “brotes tiernos” que facilita mucho el trabajo (y hablamos de recetas rápidas y sencillas).

Ensalada de pato confitado y mango

Ingredientes para 6-8 personas:

  • 1 bolsa de mezclum de brotes tiernos
  • 2 muslos de pato confitado
  • 1 mango
  • 1 lima
  • 30 gr de anacardos
  • Aceite de oliva
  • Sal

Elaboración:

Esta es una ensalada que puedes dejar preparada unas horas antes, con los ingredientes a punto sólo para montarla. Hay dos trabajos, por un lado, meter los muslos de pato en una bandeja en el horno a unos 180º durante unos 10 minutos, calentarlos para que simplemente se derrita la grasa que llevan. Una vez hecho esto, se sacan, se le quita la piel y se desmiga la carne. Se reserva en un recipiente con un par de cucharadas de la grasa líquida para potenciar el sabor.

Por otro lado, se pela un mango, troceándolo en cubos de algo menos de un centímetro. Se pone en un bol y se le ralla la piel de una lima y se le añade la mitad de su zumo, removiendo y reservando.

Teniendo estas dos preparaciones hechas, sólo nos quedaría montar la ensalada. En mi caso, la puse en una fuente amplia, para que cada uno se sirviera lo que quisiera. Lo ideal es aliñarla en un bol aparte, poniendo la bolsa de ensalada, la mitad del pato, la mitad del mango con el jugo de la lima y la mitad de los anacardos, añadiéndole aceite de oliva y un poco de sal, removiendo bien el conjunto. Una vez hecho esto, se pone en la fuente y se añade por encima el resto del pato, mango y anacardos.

En definitiva, una ensalada bastante consistente y muy completa,  ya que tenemos carne (proteínas), fruta (con mucha fibra), frutos secos (con grasas buenas) y la parte “verde” para que nos parezca que es de régimen (aunque no mucho… 😉 ).

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Publicado por en 30 de septiembre de 2013 en Ensalada, Gastronomía, Recetas

 

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Receta: Tagliatelle carbonara con berenjena

Hoy os quería poner una receta sencilla, que nada tiene que ver con la carbonara en la que pensamos todos con nata (aquí os dejé en su momento una receta). La receta original de carbonara es de la zona de Lazio italiano, concretamente de Roma. Sus ingredientes básicos son pasta (normalmente espaguetis), huevos, queso (bien Parmesano o Pecorino), aceite de oliva, panceta y pimienta negra. A partir de esto puedes encontrar muchas variaciones, más o menos radicales, pero que al final derivan en algo que no es carbonara. Yo me he permitido la licencia de añadirle berenjena, por el simple hecho que tenía en la nevera una y había que usarla, lo que no desvirtúa la receta original mucho.

Tagliatelle carbonara con berenjena

Ingredientes 3 personas:

  • 250 gr de tagliatelle
  • 3 huevos (2 enteros y una yema)
  • 150 gr de bacon en trozos pequeños
  • 70 gr queso parmesano
  • 100 gr berenjena
  • 1 vaso de vino blanco
  • Aceite de oliva
  • Sal
  • Pimienta negra

Elaboración:

Normalmente me guio por una máxima a la hora de elaborar pasta que dice que “la salsa espera a la pasta”, en este caso es todavía más imprescindible. Es decir, debes tener preparada la elaboración en un bol para volcar la pasta bien caliente en la misma. Pero como lo ideal es verlo en la práctica, vamos con los pasos de elaboración.

Por un lado, debes poner una olla con abundante agua para hervir la pasta. Por otro, una sartén sin nada de aceite para freír el bacon. Debemos hacerlo hasta que se quede crujiente, con cuidado que no se queme. Es decir, empezar con un fuego fuerte, hasta que suelte toda la grasa. Bajar el fuego para que se cocine poco a poco y subirlo a última hora para tostarlo. Una vez bien hecho, se le añade el vaso de vino blanco y se deja reducir casi completamente. Además, el vino ayuda a “desglasar” el fondo de la sartén, es decir, recoger todo ese pegado que se queda y que tiene un sabor brutal.

Si como hice yo, te apetece añadirle algo de verdura, puedes hacerla en una sartén aparte para que, a la hora de añadirle el vino, la verdura no se cueza y quede más “al dente”. En esa sartén independiente, pones la berenjena (o la verdura que quieras) cortada en dados, con un poco de aceite y la haces durante 4-5 minutos. Una vez haya reducido el vino, la añades al bacon y mezclas el conjunto.

Por otro lado, en un bol grande (habrá que añadir la pasta luego), ponemos los dos huevos enteros y la yema, añadimos un poco de sal y el queso rallado. Mezclamos bien haciendo una especie de crema. Todas estas preparaciones, las podemos tener hechas un tiempo antes, para que lo único que quede sea cocer la pasta y añadirla.

Cocemos la pasta en el agua con un poco de sal y aceite de oliva. Una vez hecha, la escurrimos reservando un poco del agua y, sin dejar pasar nada de tiempo, porque nos interesa que esté muy caliente, la volcamos en el bol, añadiendo enseguida el bacon con la berenjena, y empezamos a remover. El calor de la pasta hará que el huevo se cocine, pero sin llegar a cuajar, fundiéndose además el queso. Lo que conseguiremos es una salsa muy cremosa que envuelve la pasta, prácticamente imperceptible, con los tropezones crujientes del bacon y el toque dulce de la berenjena.

Para emplatar, podemos espolvorearlo con más queso rallado y pimienta negra recién molida (también podemos añadir la pimienta a la mezcla del huevo y queso).

En definitiva, un plato en cuya receta entran pocos ingredientes, como decía al principio, pasta, huevos, panceta, queso, aceite y pimienta, pero al que le podemos añadir algún ingrediente más (como en este caso berenjena) o variar el tipo de queso o la panceta usada. Puedes ser todo lo creativo que quieras, aunque dejará de ser una auténtica carbonara… 😉

 
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Publicado por en 26 de septiembre de 2013 en Alimentos, Cocinas del mundo, Gastronomía, Italiana, Pasta, Recetas

 

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¡¡¡Ya tengo un añito!!!

Como quien no quiere la cosa y sin casi darme cuenta, el blog cumple hoy un añito. Me costó empezarlo, pero ahora va a ser muy difícil dejarlo. Además, me gusta cómo evoluciona, de lo que pensé, sin  ningún orden, a lo que se está convirtiendo. Realmente, todo lo que escribo es porque me gusta, pero al final, los que me leéis, como a mí, os gusta salir a comer y a la mayoría, cocinar, así que es lógico que las opiniones sobre restaurantes y las recetas sean las que más visitas tienen. Pero no penséis que os libraréis de los artículos largos y “rollo 😉

Así que, tras un año que ha dado para 123 artículos/entradas, que ha significado más de 28.000 visitas en total, en el que 73 personas se han dado de alta en el blog para recibir por correo las novedades, y en el que mucha gente me sigue y me comenta cosas a diario por Facebook y Twitter, me hace sentir muy feliz y tengo que deciros GRACIAS. Y un abrazo especial a las tres personas que me convencieron para empezarlo y me dieron el empujoncito que me hacía falta (Altea, Marga e Isa), ya que de su insistencia y apoyo surgió esto. Y también a mi mujer que hace el esfuerzo de leer pacientemente (opiniando y criticando, con interés variable :-)) todo sobre lo que escribo y comerse lo que cocino.

Y antes de ponerme ñoño, os dejo los artículos más vistos del año, clasificados entre opiniones a restaurantes, recetas y “otros”, ese cajón de sastre donde voy escribiendo cosas que voy aprendiendo. Cuando me pongo a ver estas clasificaciones, es curioso ver lo que mueve a la gente, habría que hacer un análisis profundo… En cuanto a los restaurantes, a la gente le va el morbo y los extremos, tanto los positivos como los negativos. En las recetas, la gente lo tiene más claro: sencillez (y mucha gente con Thermomix). Y respecto a los artículos sobre temas varios, está claro que la gente le gustan las cosas útiles, que se las encuentra a diario, aunque me alegra ver que, uno de los artículos que más me costó escribir, tanto por tiempo como por lo que tuve que informarme para hacerlo (el del Fondillón), se cuela entre los tres primeros.

En resumen, gracias a todos por vuestro apoyo, opiniones y sugerencias. Un abrazo enorme.

Restaurantes:

  1. Restaurante La barra de Paco en Elche
  2. Restaurante La Tartana en El Altet (Elche)

Recetas:

  1. Gazpacho de cerezas con Thermomix
  2. Langostinos al horno

Varios:

  1. Qué son los sulfitos y cómo nos afectan
  2. El Fondillón: el vino de Alicante

Y recuerda que pudes seguirme en Twitter (@felixcardona) o en la página de Facebook “La Gastroteca de Félix”, donde además de estos artículos, voy poniendo más cosas relacionadas con la Gastronomía.

 
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Publicado por en 23 de septiembre de 2013 en Gastronomía

 

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Receta: Crema de zanahorias con especias en Thermomix

Hoy os dejo una receta fácil, como la mayoría que se hacen con la Thermomix, que se puede tomar fría (para terminar el verano) o caliente (cuando empiece el frio). Veréis que tiene una base idéntica a la receta de crema de calabacín que puse hace un tiempo, pero con matices. En este caso he incluido especias como canela, cardamomo y clavos de olor. Puedes variar las cantidades, dando más protagonismo a unas especias u otras, o bien incluir o sustituir algunas de ellas. Por ejemplo puedes ponerle jengibre, anís, nuez moscada, comino, etc. De igual manera, el agua que indico es para que salga una crema. Si te interesa más ligera o más espesa, debes añadir o disminuir el agua usada (siempre podrás rectificar una vez terminada).

Crema de zanahoria con especias en TMX

Ingredientes para 5-6 raciones:

  • 650 gr de zanahoria
  • 1 cebolleta grande
  • 1 patata mediana
  • 300 gr de agua
  • Media rama de canela
  • 5 semillas de cardamomo
  • 2 Clavos de olor
  • Aceite de oliva
  • Sal

Elaboración:

El mayor trabajo que tiene esta receta es la preparación de la verdura. Por un lado, debemos limpiar la cebolleta (no hace falta picarla ya que lo haremos en la Thermomix). Por otra parte, a mi me gusta pelar las zanahorias antes de cocinarlas con un pelador, para quitarles todas las partes más oxidadas o con manchas. Una vez peladas, las cortamos en trozos de un par de centímetros. La patata, igualmente pelada y cortada en trozos del mismo tamaño que la zanahoria. Hay que tener en cuenta que, cuanto más pequeños sean los trozos, menos tiempo tardará en cocerse.

Una vez preparada la zanahoria y la patata, sólo queda el trabajo de la Thermomix. Los pasos serían:

  • Meter la cebolleta partida por la mitad y picar 5 segundos a velocidad 5.
  • Añadir 2 tercios del cubilete de aceite de oliva.
  • Bajar de las paredes de la Thermomix la cebolla y programar 3 minutos/Varoma/Vel 2.
  • Añadir los trozos de zanahoria, patata, las especias elegidas y el agua y programar 20 minutos/100ºC/Vel 3 (con el giro al revés para no triturar la rama de canela).
  • Dejar enfriar unos 15 minutos, con lo que conseguiremos también acentuar el aroma de las especias ya que estamos dejándolas infusionar.
  • Una vez pasado este tiempo, buscar el trozo de canela para retirarlo antes de triturar. También puedes retirar el resto de ingredientes, aunque desaparecerán al triturarlos.
  • Turbinar con velocidad progresiva 5-7-9, durante 30 segundos aproximadamente. Se puede terminar pasando por un chino, pero no es necesario, ya que la Thermomix deja la crema con una textura muy fina.

Esta crema la podemos acompañar con los tropezones que queramos, como otras verduras cortadas a dados, picatostes, trozos de frutos secos, etc. En este caso, lo que hice fue cortar unas láminas de zanahoria con el pelador y freírlas en aceite de oliva, dándoles un toque crujiente (aunque con la humedad de la crema se reblandecen rápido y en la foto se ven un poco tristes… aunque estaban buenas 😉 ).

 
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Publicado por en 19 de septiembre de 2013 en Gastronomía, Recetas, Thermomix, Verdura

 

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Receta rápida: Revuelto de guisantes y berenjena

Una vez pasado el verano, viene la parte complicada, quitarme todos los kilos cogidos en estos dos últimos meses. Así que hay que cenar ensaladas, verduras y frutas, algo que al principio cuesta poco, pero que al pasar unos días tienes que ir dándole vueltas para no aburrirte. El colmo es cuando no has pensado nada, con lo que abres la nevera, miras lo que tienes y te toca inventar algo y ver qué sale. Así salió la receta que os cuento hoy, fruto de restos de cosas que tenía por la nevera (y una latita) y que, al final, resultó algo bastante interesante.

En cuanto a los ingredientes, os indico cantidades aproximadas para dos personas, porque es preferible que cada uno la adapte a sus gustos, es decir, añadir más guisantes si te gustan mucho o si eres más de berenjena, poner una cantidad mayor. Además, este salteado lo puedes convertir en un buen revuelto añadiéndole unos huevos al final. Pero deja de ser una cena ligera 😉

Receta salteado guisantes y berenjena

Ingredientes para 2 personas:

  • 1 lata de guisantes de 200gr
  • Media berenjena
  • 1 ñora
  • 3 lonchas de jamón serrano
  • 6 dátiles
  • Sal
  • Aceite de oliva
  • Salsa de soja (opcional)
  • 2 huevos (opcional)

Elaboración:

Como todas las recetas rápidas que suelo hacer, la elaboración es también sencilla. Para empezar, limpiamos la ñora de pepitas y la cortamos en trozos de aproximadamente un centímetro o incluso más pequeño. La idea es freírla en un poco de aceite de oliva, para aromatizar el conjunto. Con sólo una ñora no se da un sabor acentuado al final, aunque al hacerla así, adquiere una textura crujiente y tostada muy interesante.

Mientras la ñora se fríe, cortamos media berenjena en rodajas y cada una en dados. Cuanto más grande sean los dados, más nos encontraremos estos trozos al final, así que también al gusto. Yo hice cubos de un centímetro más o menos. Una vez la ñora está dorada, añadimos esta berenjena y rehogamos dos o tres minutos.

Mientras se rehoga este conjunto, cortamos en trozos los dátiles y el jamón serrano. En este caso, mejor trozos pequeños para que se integren bien en el conjunto. Cuando esté la berenjena dorada, añadimos este jamón y dátiles picados y salteamos un minuto.

A continuación, añadimos la lata de guisantes, escurridos de agua, y seguimos salteando un par de minutos. Una vez pasado este tiempo, si queremos hacer un revuelto, le añadimos un par de huevos, retiramos de la sartén y removemos, hasta que tenga el punto de cremosidad/cuajado que nos guste. Podemos, justo antes de sacarlo del fuego, rociar con un poco de aceite de oliva mezclado con salsa de soja. Nos dará un toque distinto sin necesidad de añadir más sal.

Receta sencilla y rápida y, como otras que he ido explicando, adaptable a lo que nos encontremos por la nevera. Podemos incluirle otras verduras que tengamos, como calabacín, alcachofa, etc.

 
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Publicado por en 16 de septiembre de 2013 en Alimentos, Gastronomía, Recetas, Recetas rápidas, Verdura, Verdura

 

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Una carta para que gaste más y mejor en tu restaurante

Siempre me ha gustado leer cosas sobre Marketing y, por supuesto, si se aplica a la gastronomía, más todavía. Sobre este tema, uno de los blogs que sigo habitualmente y que más me gustan es el que gestiona Erika Silva, llamado Marketing Gastronómico, donde dan pautas para administrar un restaurante además de hablar de las nuevas tendencias de marketing ligadas a la gastronomía, dos puntos imprescindibles hoy en día para mantener a flote un restaurante.

Hace unos días, vi un artículo de Erika de hace un tiempo, donde hablaba de los defectos en las cartas de los restaurantes. La verdad es que no me había parado a pensar demasiado en este tema. Hasta ahora sólo me sorprendían los extremos, es decir, si la carta era muy buena por diseño, creatividad o si hacía algo fuera de lo normal, tanto en positivo como en negativo (hay cartas que son realmente lamentables). Leyendo sobre el tema, llegué al término “neuromarketing”, del que no tenía ni idea y de cómo usando ciertas técnicas se podía influir en las ventas de un restaurante o, desde mi punto de vista como cliente de hostelería, cómo me podía influir a mí como consumidor a la hora de pedir en un restaurante.

Como indica Erika en alguno de sus artículos, el neuromarketing nos ayuda a “estudiar cómo se comporta el cerebro ante determinadas situaciones como es la decisión de compra y qué estímulos debemos ofrecer para dar con la respuesta acertada”. Y esto evoluciona en otro término, que me parece un poco rimbombante, como es la “ingeniería de menús”, es decir, cómo gestionar y hacer una carta para aumentar las ventas y disminuir los gastos. Parece importante, ¿verdad? Por un lado, parece claro que los restaurantes no hacen nada para mejorar sus cartas, y por otro, me gustaría hablar de cómo influyen en mí ciertos diseños en estas cartas. Porque como afirman en la web Marketing Gastronómico “Las cartas son la herramienta de marketing más importante dentro del restaurante”. Así que vamos al grano.

El primer punto importante cuando veo una carta es el posicionamiento de los platos en la carta, basado en los estudios sobre eye tracking, que buscan adivinar dónde miramos, dónde ponemos interés, qué nos llama la atención, etc. para diseño de productos. Es decir, el restaurante debe poner los platos más rentables hacia el lado donde se va a dirigir mi mirada. Y ese punto está estudiado que es el superior izquierdo de la carta. Ahí debe poner el restaurante los platos que quiere que pida. Y es donde entra la clasificación de los platos según las variables rentabilidad/popularidad que debe hacer el restaurante, para colocarlos, según sus intereses, en la carta. En ingeniería de menús, esta clasificación está representada por cuatro símbolos, que establecen cuatro categorías: la estrella (platos rentables y populares), el caballo trotón (platos rentables pero poco populares), el puzle (platos que son populares pero poco rentables), y el perro (platos que no son ni rentables ni populares).

Dentro de este punto se debe incluir los llamados “eye magnets”, es decir, elementos que atraigan nuestra mirada haciendo que ignoremos lo que hay alrededor. Así, se pueden usar imágenes o fotos, cajas con el texto dentro, bordes, sombreados, etc. En definitiva, un plato dentro de un cuadro elegante llamará mi atención sobre otros platos, por lo que lo pediré antes que el resto.

También el restaurante puede situar uno de sus platos más rentables junto a un plato caro que no sea muy rentable. Es la técnica llamada del “anclaje mental”. Por ejemplo, si me ponen un solomillo por 30€, aislado de otros platos, me parecerá caro. Pero si me lo ponen a continuación, por ejemplo, de un plato de marisco que vale 60€, el solomillo me parecerá que tiene un precio más aceptable, por lo que habrá más posibilidades de que lo pida.

Una de las cosas que no debe hacerse en una carta es tabular o clasificar en el margen los precios, bien alineándolos o bien ordenándolos, por ejemplo de mayor a menor. Esto producirá el “efecto escaner”, donde daré una pasada por todos los precios, quedándome en los precios medios-bajos, casi sin leer de qué plato se trata. Es recomendable que se sitúen los precios al final de la línea de descripción, ordenando los platos según el resto de criterios de los que estamos hablando.

Un segundo punto se basa en ciertos estudios (de la Universidad de Conrwell de Nueva York) que han demostrado que gastamos un 8% más en lo que pedimos si no aparece en la carta el signo de la moneda. Parece que este símbolo refuerza lo que se llama “dolor de pagar”. Si se reduce ese “dolor” al no evocarlo, estamos dispuestos a consumir más “picando” más cosas de la carta. Por otro lado, tampoco es positivo que aparezcan céntimos en los precios y, en caso de ser necesarios, está estudiado que como cliente prefiero que estos céntimos acaben en 5 que en 9.

El tercer punto importante trata sobre cómo se definen los platos de la carta. También pueden hacer que gaste más si incluyen experiencias familiares o que generen nostalgia en el nombre de los platos, así como descripciones sensoriales o geográficas. Es decir, es más difícil que pida unas “croquetas con jamón” que las “croquetas de la abuela”. O si nos ofrecen un “jamón de Guijuelo” siempre nos gustará más que otro plato sin “denominación de origen”.

En cuarto lugar también el color va a influir en lo que pida. Y no sólo porque ciertos bloques en la carta, con ciertos colores, harán que dirija mi mirada a ellos. Sino porque los colores pueden afectar también a mi hambre. Está estudiado que el rojo aumentará mi apetito, mientras que el púrpura o el gris harán lo contrario. Los platos con letras doradas harán que piense en lujo (y por consiguiente, en calidad).

Y por último, otro factor que hará que pida más será incluir, con cuidado, el nombre de algunas marcas la descripción de los platos. Digo “con cuidado” porque puede tener un efecto boomerang, es decir, una marca que para mí puede tener un significado positivo, para otra persona puede ser negativo. Una marca con estas connotaciones más positivas (incluso asociando imagen de lujo) puede ser, por ejemplo, Haggen-Dasz. Así, un “helado de vainilla con galletas” poco tiene que hacer ante un “halado de vainilla con cookies Haggen-Dasz”.

Hasta aquí he enumerado ciertas cosas que harán que pida más en un restaurante o, mejor todavía, pida lo que el restaurante quiere. En el fondo no he escrito esto para “defenderme” de las estrategias de cada establecimiento, porque la idea es tener un criterio claro a la hora de pedir, independientemente de las influencias del marketing (que influyen y mucho aunque no queramos). Pero sí que es una llamada al movimiento, a la creatividad, al interés por el negocio, cosas de las que carecen muchos restaurantes que visitamos normalmente. A partir de ahora me fijaré en estos detalles y los comentaré en cada artículo que haga sobre restaurantes, porque me parece una buena medida de la profesionalidad y el interés del propietario.

 
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Publicado por en 12 de septiembre de 2013 en Curiosidades, Gastronomía, Impactante, Restaurantes

 

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Restaurante: La Tartana en El Altet (Elche)

Cuando está a punto de acabar el verano me he encontrado con una gran sorpresa en El Altet (Elche). Se trata del restaurante La Tartana. Con unas críticas muy buenas sobre todo en Facebook, con gente muy entregada a sus arroces, tenía ganas de ir a comer allí para ver si cumplía las expectativas. Y creo que va a ser uno de mis imprescindibles a partir de ahora cuando alguien me hable de arroces o de sitios para comer con una buena relación calidad-precio.

Este restaurante, situado en la avenida principal de El Altet que cruza hacia el aeropuerto (aquí), pasa totalmente desapercibido si no sabes dónde está. Con una entrada poco llamativa y con un cartel pequeño, da entrada a un local agradable. Con capacidad para unas 25-30 personas, aunque indican que hacen celebraciones de hasta 40 personas. A la izquierda llama la atención una serie de estanterías con distintas bebidas, desde varias botellas de agua, a una buena selección de whisky, ron y ginebra. Las paredes, decoradas con fotos de sus platos, te dan una idea de lo que te encontrarás en la carta. En definitiva un local cómodo, sencillo y familiar, sin estridencias ni nada que desentone.

De lo primero que quería hablar es de los detalles, como siempre, un punto importante para empezar bien una comida. Por un lado, la carta es un cuadernillo tamaño folio, por un lado con los platos y las distintas aguas disponibles  y una selección de cervezas de la empresa Damm, que acompañan también con una carta específica con notas de cata y características de cada una. Por otro lado, dándole la vuelta a la carta, está la carta de vinos, más que correcta, con una buena selección de vinos de Alicante (detalle que me gusta). Otros detalles interesantes, unos chupitos de gazpacho mientras esperas a que sirvan los entrantes. Pequeños, con sabor demasiado suave para mi gusto, pero el detalle es lo importante. Además, un cuenco con aceite de oliva acompañado de otro con escamas de sal (le faltó un vasito con un par de cucharitas para servir ambos ingredientes que sí pusieron en la mesa de al lado), para ir dando cuenta del pan servido, de una muy buena calidad e individual para cada comensal.

Restaurante La Tartana Entrantes

Así, guiándome por las recomendaciones tanto de la gente que opina por Internet (hice la reserva por la aplicación de móvil de El Tenedor, muy recomendable), así como la sección de “recomendaciones” del restaurante en su carta, empezamos pidiendo un par de entrantes. En primer lugar un par de ensaladas de tomate con capellanes. Un buen tomate con una gran cantidad de mollas de capellán, incluso algunas demasiado grandes. Quizá le sobraba un poco de aceite, aunque vino bien para mojar algo de pan con el capellán que sobraba. Una ensalada muy recomendable. En segundo lugar, foie con queso de cabra y manzana caramelizada. Muy buena presentación, con una cama de finas láminas de manzana cubiertas de un fino caramelo por encima (quizá le faltó pelar las láminas de manzana que, aunque no se notaba la piel en boca, sí que dificultaba cortarlas y servirlas). El foie, de buena calidad, marida muy bien con el queso de cabra y el toque dulce del caramelo. Es una mezcla muy común últimamente, pero que da un plato interesante y que gusta a casi todo el mundo.

Tras esto pasamos al plato principal, un magnífico arroz con setas confitadas y secreto ibérico. Una buena cantidad de setas de varios tipos y pequeños trozos de secreto ibérico, bien tostaditos,  que daban un arroz de un gusto impresionante. Es un arroz contundente, pero al hacerlo seco es más fácil de comer en esta época (en carta dan la opción de pedir los arroces secos, melosos o caldosos). El arroz, en el punto de cocción perfecto, presentado en paella antes de servir, dio para unos platos más que suficiente, a pesar de haber pedido para 5 siendo 6 y medio en la mesa (el “medio” es mi hija).

Restaurante La Tartana Arroz y Postres

Otro detalle: antes de servir el arroz nos preguntaron qué queríamos de postre. La razón era que dos de ellos, el coulant de chocolate y la tarta de manzana, tardaban unos 20 minutos en hacerse. Me parece muy bien avisar, aunque la pregunta del camarero no fue la correcta, ya que fue un “¿qué queréis de postre?”, casi sin explicar la razón (lo habíamos visto indicado en carta). Así que por un lado bien por avisar y no tener que esperar después, pero es complicado saber el hambre que tendrás después del arroz.

Pero a pesar de esto nos tiramos a la piscina y pedimos los dos postres que tenían más tiempo de espera, para compartir entre todos, además de un milhojas de dulce de leche. Este último quizá fue el más flojo de los tres, con una gran cantidad de nata, acompañada de dulce de leche, era demasiado grande como ración y algo empachoso, con la masa del milhojas crujiente aunque algo seca, pero un postre más que correcto. El coulant de chocolate, perfecto, recién hecho y totalmente líquido por dentro (ver foto). Pero el que más gustó fue la tarta de manzana, un hojaldre de manzana y crema, en caliente, con un toque de canela, y un sabor suave y espectacular.

Lo acompañamos con varias cervezas, agua y una botella de Laderas del Sequé (sí, me repito con este vino, pero es que me encanta) y un par de cafés para terminar (servidos con un hielo de café, para que no se agüe). Todo salió por unos magníficos 26€ por cabeza. Aquí indicar que, al hacer la reserva por El Tenedor, sin buscarlo me encontré con una promoción de un 30% de descuento en carta (excepto bebidas y postres), con lo que salimos a 21€ por cabeza (descuento que no hubo que solicitar, ya que nos lo aplicaron y explicaron directamente en la cuenta, buen detalle por su parte).

En definitiva, comida espectacular, quizá la que más me ha gustado este verano. Con ganas de volver para probar alguno de los distintos arroces que hacen (recomiendan también el arroz con codillo) y poder confirmar la calidad tanto de la comida como del servicio, muy bueno en todo momento.

Ambiente: 6

Servicio: 8

Cocina: 8

Postres: 7

Relación calidad-precio: 9

Nota media: 7,6

 
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Publicado por en 5 de septiembre de 2013 en Elche, Gastronomía, Restaurantes

 

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