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Archivo de la categoría: Restaurantes

Experiencias gastronómicas en Elche

Experiencias gastronómicas en Elche

A veces, lo que tienes cerca, es lo que más te cuesta ver y, sobre todo, valorar. Hoy os quería hablar de un organismo público que está haciendo las cosas muy bien el Elche (es un “organismo autónomo local de Turismo” creado por el Ayuntamiento de Elche). Se trata de VisitElche, organismo encargado de promocionar todo lo relacionado con el turismo en Elche. Con una web muy bien cuidada y actualizada (y eso que pone “versión Beta”), con mucha información sobre Elche (y no todo playa). Enhorabuena a quien esté detrás de ese trabajo.

Dentro de las innumerables actividades que realizan en Elche y alrededores, hoy quería presentar las “Experiencias en Elche”. Aquí se ofrecen una serie de actividades a realizar en la ciudad que van desde vuelos en globo para ver el palmeral, pasando por visitas guiadas a los museos, actividades para familias con niños, y la que más me interesa, las experiencias gastronómicas (llamadas “saborea el oasis”). Así que paso a detallar en qué consiste cada una de las 6 experiencias que ofrecen, dejando claro que todavía no he probado ninguna de ellas y es sólo información sacada de su web.

Aromas del campo. Desde 50€ por persona.

En esta experiencia visitarás la Almazara El Tendre, referente en producción de aceite de calidad en Elche. Irás a las Bodegas Faelo participando en una cata degustación de 3 vinos Y terminarás yendo al museo de Pusol y disfrutando de una comida (bebida incluida) en un restaurante del campo de Elche.

Degustación de la auténtica granada. Desde 87€ por persona (de septiembre a diciembre)

En esta actividad que se alargará durante dos días, se visita un típico huerto de granados acompañado de un agricultor. Darás un curso de cocina con la gente de Huerto Gourmet con platos elaborados con granada y que podrás comer tras hacerlos. También incluye una cena de cocina típica ilicitana en un restaurante de Elche. Y terminas disfrutando de una habitación doble en un hotel de Elche con la posibilidad de un masaje con granoterapia (no incluido en el precio anterior). El hotel a elegir va desde el hotel Areca por los 87€ indicados hasta el hotel Huerto del Cura por 111€.

El dátil, esencia del palmeral. Desde 75€ por persona (de septiembre a diciembre)

Aquí visitarás un huerto de palmeras, donde un profesional hablará de las variedades, su cultura y las diferentes formas de trabajo existentes. Darás un curso gastronómico sobre dátiles, con degustación y maridaje con licores y vinos. Y terminarás con una cena en un restaurante ilicitano y durmiendo en la habitación doble de alguno de los hoteles disponibles (en este caso, los precios van desde los 75€ en el Areca a los 99€ del Huerto del Cura).

En la mesa con Susi Díaz. Desde 189€ por persona

Aquí disfrutarás de una habitación en el Huerto del Cura con desayuno y comida incluida. Después, un tratamiento relax para dos personas en el Oasis Zen Garden. Y la mejor forma de terminar, tras todo esto, será cenando en La Finca el menú Provocación de 18 platos (bebidas no incluidas).

La Finca Golden Edition. Desde 125€ por persona

En este caso degustarás un menú de 6 platos en La Finca, todos elaborados alrededor del caviar Riofrío, además de una botella de Ruinart Blanc de Blancs

Sabores de la historia. Desde 106€ por persona.

Visitarás el yacimiento arqueológico de La Alcúdia. Comerás en un restaurante del campo de Elche el “menú Íbero”, con platos creados a partir de estudios arqueológicos (bebida incluida). También harás una visita al MAHE (Museo Arqueológico y de Historia de Elche). Acabando en una habitación doble (donde los precios van desde los 106€ del hotel Areca a los 130€ del Huerto del Cura).

En definitiva, hay ciertas experiencias que me parecen una pasada. La cena en la Finca con alojamiento en el huerto del cura (además del resto de actividades) por 189€ por persona me parece, sinceramente, una gran oferta. Os dejo el enlace a lo que es el menú Provocación de La Finca para que os hagáis una idea.

Una gran forma de disfrutar de la ciudad si vives en ella como es mi caso o una opción muy interesante si quieres conocer Elche si eres de fuera. Gran trabajo de VisitElche. Enhorabuena.

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Premios de la Academia de Gastronomía de la Comunidad Valenciana

La pasada semana se entregaron los premios de la Academia de Gastronomía de la Comunidad Valenciana. Presidida por Cuchita Lluch, celebró dicha entrega en el Espai La Rambleta con mucha gente vinculada a la Gastronomía en la Comunidad Valenciana. No voy a entrar en la crónica. Lo que sí voy a hacer es recomendar una especialmente interesante. Corresponde a uno de mis blogs de cabecera, por transmitir una pasión por la gastronomía de una forma totalmente increíble y por ser un “cuenta cuentos gastronómicos” muy original. Se trata del blog de Jesús Trelis, periodista del periódico Las Provincias de Valencia y que desde su blog Historias con Delantal cada fin de semana nos lleva a su país de las Gastrosofías. Como decía, una rareza de calidad excepcional. Os dejo el artículo sobre la entrega de premios: “Un merluzo en la fiesta de la gastronomía”. Poco más puedo aportar que no cuente.

Logo Academia Valenciana de Gastronomía

Por otro lado, quiero aprovechar para dar una recomendación y un “palito” a la Academia: por favor, actualizad la página Web. Es triste entrar a buscar información y que en el apartado de “Actualidad”, la última noticia sea de 25 de enero de 2013. Seguro que hay gente muy preparada y con mucho interés en mejorar esa página y mantenerla al día. Y no costará tanto. Seguro que se puede sacar el poco dinero que costaría de algún sitio. Además, es un escaparate importante para todo lo que se hace como institución. Que no se pierda esa oportunidad de llegar a la gente. Y que desaparezca la sensación de dejadez que entra cuando ves la página. Si tanto se nos llena la boca con la cocina de la Comunidad Valenciana y cómo estamos en primera línea en toda España, no podemos dar esa imagen en la página web institucional.

En definitiva, y para lo que había empezado a escribir. Los premiados fueron (encabezado sacado del blog de Jesús Trelis):

Paco Torreblanca. Pastelero Mayor del Reino y Archiduque de Todos los Dulces. Premio a la Excelencia.

Sin comentarios sobre este genio de la pastelería.

Tomás Arribas. Cocinero Mayúsculo y Padre de El Poblet.  Premio a la Trayectoria

Dueño del restaurante donde empezó a crecer Quique Dacosta.

Bodegas Mustiguillo. El corazón de Bobal. Premio a la mejor bodega.

Empresa valenciana situada en la Finca el Terrerazo (DOP) que está apostando por uvas minoritarias y raras como la Bobal y la Merseguera.

Rafael Reyes. Restaurante La Masía de Chencho. El mago del vino. Premio al mejor sumiller.

Ya en 2011 consiguió el premio al Mejor Sumiller de España en el congreso San Sebastián Gastronómika.

Norberto Vera. El domador de La Sirena (restaurante). Premio al mejor director de sala.

Otro punto más que hace del restaurante de Mari Carmen Vélez, un referente en la provincia de Alicante.

Casa Jaime. La emoción en la cocina. Premio a la tradición en la cocina valenciana.

No conozco este restaurante de Peñíscola, pero a partir de ahora los seguiré con mucho interés (por si hago alguna visita por la zona 😉 )

Enrique Medina. Nobleza de chef. Restaurante ApiciusPremio al chef emergente.

Que con lo que está sonando (y muy bien) este restaurante valenciano le den el premio al “chef emergente” no deja de ser una anécdota. Un paseo por su página web te da una idea de lo que hacen.

Salazones Vicente Leal. Esencia de Mediterráneo. Premio al producto.

Como dicen en su Web, son la “cuarta generación de salazoneros en Alicante”, desde 1892!!! Impresionante. Los puedes encontrar en el puesto 217 del Mercado Central de Alicante.

Como he dicho en otras ocasiones, los premios valen para lo que valen, en mi opinión, para poner en el mapa a gente que es en muchos casos poco conocida (por lo menos para mí), pero que están haciendo las cosas muy bien. Un reconocimiento al trabajo bien hecho. Mi más sincera ENHORABUENA a todos. Y un detalle para picar un poco: 5 de los 8 premiados de la provincia de Alicante 😉

 

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Restaurante La Clandestina en Alicante

El concepto de La Clandestina se resume rápido: es como ir a casa de un amigo. En algún lugar de Alicante se encuentra este “restaurante” que no lo es. Desde el momento que tocas al timbre de la puerta de la calle te da la impresión que vas a participar en algo distinto a lo habitual. El anfitrión y dueño de la casa nos recibe al grupo de 10 personas con un “enseguida bajo a abrir”, lo que te sumerge en el espíritu de La Clandestina, como dicen en su blog, una cena que “no tiene mayores pretensiones que estar preparada con excelente materia prima, servida en un lugar agradable ¡y con buena música!”. Lo prometido se cumple.

Lo mejor de todo es que nada a partir de esa puerta es convencional. Entras en su casa, dejando a la izquierda el garaje, con la bici de uno de los responsables de esta aventura, aficionado a su bicicleta y a la montaña, según nos cuenta el otro anfitrión. La decoración, moderna, con mucho gusto y sin excesos, deja entrever que hay mucho conocimiento de arquitectura y decoración en los dueños de la casa (confirmado por los libros que decoraban el comedor). Al subir las escaleras hasta el primer piso, donde se encuentra el comedor, una pared de cristal te presenta la mesa donde íbamos a cenar. Una mesa alargada, perfectamente vestida con mantel y una vajilla moderna pero nada ostentosa. Las sillas, de plástico, quizá sea la única pega de toda la noche, algo incómodas, pero hay que recordar que estamos en casa de un amigo, así que quizá no hubiera sillas cómodas para todos 😉

Una vez entregadas las chaquetas y abrigos al anfitrión, que las colgaba en un perchero, nos sentamos sin ningún tipo de prisa en la mesa. Una primera ronda de cervezas y empezaba la tertulia, sin agobios de camareros, perfectamente controlada por el dueño de la casa que marcaba los tiempos sin ningún tipo de agobios. Tras pasar un rato y tener las cervezas prácticamente acabadas, empezaba la cena.

Todo consistió en un menú cerrado, que cambian cada 15 días, por lo que es casi imposible repetir, consistente en dos entrantes, un plato principal y un postre. Así, empezó a contarnos qué íbamos a cenar, detallando todos los ingredientes de cada plato, cómo se había elaborado y cómo lo iba a maridar con un par de vinos (un blanco de Rueda para el primer aperitivo y un tinto joven D.O. Catalunya para el resto de platos).

Ensalada de langostinos

Ensalada de langostinos

En primer lugar teníamos una Ensalada de langostinos con pomelo rosa y muselina de guindilla. Un plato que unía la acidez del pomelo, con el toque dulce del langostino y el punto picante de la muselina de guindilla. Presentado en una copa de cristal, plato de tres cucharadas que, al unirse los ingredientes en boca, daba unos contrastes muy interesantes. El plato fue maridado con Leguillón Verdejo 2013, un blanco D.O. Rueda, de Bodegas Antaño. Un vino afrutado y fresco con el que se buscaba limpiar el paladar de la potencia del pomelo. Muy acertado.

Timbal de berenjena

Timbal de berenjena

Como segundo aperitivo se presentaba un Timbal de berenjena y queso de cabra. Una especie de milhojas de berenjena, tomate y queso de cabra, coronado de confitura de tomate verde y una reducción de vinagre de Módena pintando el fondo del plato. Muy buena la armonía de sabores, sin destacar ninguno, siendo complicado con la potencia del queso de cabra. En este caso empezamos a acompañar los platos, hasta el final del menú, con vino Basets Tinto 2012 D.O. Catalunya de Bodegas Can Bas. Un vino joven con las variedades garnacha negra, Tempranillo y Cabernet Sauvignon. Un buen vino con el que seguimos encantados hasta el final de la cena.

Raya con suquet de romesco

Raya con suquet de romesco

De esta manera llegábamos al plato principal, quizá al que más ganas le tenía. Y no me defraudó. Una Raya con suquet de romesco. Como nos explicó perfectamente el anfitrión, un suquet de raya hecho con la cabeza y restos de dicho pescado, al que se le añade una majada de romesco hecha con pan, avellanas, almendras, ñora, ajo, perejil, aceite y sal. A este caldo que por sí sólo ya estaría bueno, se le añaden, además del pescado, alubias y patatas, dejando un guiso de cuchara realmente espectacular de sabor. Un gran detalle la explicación de cómo limpiar el trozo de raya para evitar las espinas cartilaginosas centrales y mejor aún la invitación de coger dichas espinas y chuparlas con los dedos. Como nos dijo, “hacerlo como si estuvierais en vuestra casa”.

Fresas con frambuesa y mascarpone

Fresas con frambuesa y mascarpone

Por último, de postre, un vaso de fresas con salsa de frambuesa y mascarpone. La idea, como nos explicó, era acaba casi como se empezaba, con esos toques frescos y ácidos del primer plato. Y se consiguió. La acidez de la fresa y la frambuesa, compensada con algo de azúcar, armonizaba perfectamente con el mascarpone con toques de vainilla que, además, hacía de unión de todos los ingredientes en boca, gracias a su cremosidad. Postre sencillo pero de sabor muy bueno. Un acierto.

Y así pasó la cena, con unos cafés para terminar, alargando la tertulia lo que quisimos, sin ningún tipo de prisa, escuchando la buena música que se oía de fondo perfectamente, pero sin molestar en ningún momento. Estuvimos hasta las 12:30 de la noche, sin una mala cara por parte del dueño de la casa. Casi nos faltó decir aquello de “vámonos que esta gente querrá acostarse”.

Al final, el menú entero, incluyendo todo lo comentado con la cerveza, el vino, el café y el pan (por cierto, el servicio de pan, cuando lo pedimos, sorprendió con dos opciones, blanco e integral de centeno, otro detalle importante) quedó tal y como me había comentado por correo electrónico: unos espectaculares 20€ por cabeza. Teniendo en cuenta que no hubo problema para beber el vino que quisimos, me parece un precio increíble.

Mi más sincera admiración a los responsables de La Clandestina. Da gusto encontrarse con gente que disfruta la cocina y transmite su pasión y conocimientos como lo hacen ellos. Mi recomendación más convencida a todo el mundo para que pasen a probar uno de los menús que elaboran (podéis reservar en el correo electrónico laclandestina.correo@gmail.com y seguirles en Twitter o Facebook). Yo volveré, sin duda.

Ambiente: 8

Servicio: 9

Cocina: 9

Postre: 8

Relación calidad-precio: 10

Nota media: 8,8

P.D.: Las fotos las he cogido prestadas del blog de La Clandestina (os recomiendo pasar para ver también las recetas de alguno de estos platos y de otros de menús antiguos), ya que le daban mil vueltas a las mías y reflejan exactamente lo que nos sirvieron. Como veréis, la última, es mía… 😦

 
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Publicado por en 4 de febrero de 2014 en Curiosidades, Española, Gastronomía, Restaurantes

 

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Restaurante Pizzería La Valdostana en Elche

Hoy quería contar mi experiencia, ya van tres visitas, a una pizzería que no lleva demasiado tiempo abierta en pleno centro de Elche. Más céntrica no puede estar, ya que se sitúa en la Glorieta, plaza principal de Elche y centro social y comercial de la ciudad. Se trata de la Pizzería La Valdostana, perteneciente al Grupo La Piamontesa 1800, especialista en este tipo de negocios a través de las franquicias.

El local está en un lateral de la plaza, junto a otros bares de tapas y cafeterías, con una terraza enorme con la gran ventaja de tener sol al mediodía, por lo que es muy aprovechable los días de buen tiempo (que suelen ser muchos en esta zona). El local es enorme, inmenso, con las paredes llenas de decoración con referencias italianas, desde cerveza hasta latas de conservas. Me gusta el sitio porque, a pesar de su tamaño, resulta acogedor, con mesas y sillas cómodas.

La carta es extensa hasta decir basta, dividida en una serie de entrantes (antipasto y ensaladas), distintos tipos de pasta (fresca, rellena y de grano duro), cinco tipos de carnes, seis tipos distintos de risottos y unos platos gratinados al horno, además de, como no, una buena selección de pizzas. También tienen una buena carta infantil, con varias opciones interesantes.

Así que, con todas estas opciones, os voy a comentar lo que he ido comiendo los tres días que he estado, para que os hagáis una idea de las opciones.

Pan, ensalada Valdostana y ensalada caprese

Pan, ensalada Valdostana y ensalada caprese

En cuanto a aperitivos, es imprescindible pedir el pan y tomarlo como entrante. Si, el pan. Una cesta con distintos tipos de panes calientes, entre ellos una focaccia finísima y crujiente, además de tres tipos distintos de pan alargado y esponjoso. Uno simplemente con sal, otro con olivas y otro con cebolla. Muy buenos y para tomar sin nada, de ahí que lo recomiende como aperitivo. Comparado con los servicios de pan que sirven en muchos establecimientos, este es un ejemplo. Lo pagas, pero merece la pena (cuesta menos de 3€ una cesta para dos o tres personas).

En otra ocasión pedimos la ensalada Valdostana, Una ensalada tipo “especial”, es decir, de todo lo que se nos ocurra. Así llevaba un variado de lechugas, tomate natural, setas, pollo, bacon, jamón York, cogollos y anchoas, aliñada con una vinagreta de miel y pistachos (había varios aliños para elegir). Se presenta con los ingredientes separados en el plato. Una buena ensalada, pero al final, con tantos ingredientes, se pierde la atención y no se define bien ninguno.

También hemos probado el plato de mozzarella caprese, hecha con queso mozzarella y tomate en rodajas. Simple, bastante insulsa, ya que el queso no era de gran calidad y en este tipo de platos se nota mucho. Acompañado de una cama de rúcula. Siempre echo de menos en estos platos las hojas de albahaca, imprescindible si hablamos de ensalada caprese.

Macarrones al horno, pizza campagnola, boloñesa y risotto

Macarrones al horno, pizza campagnola, boloñesa y risotto

En cuanto a las pastas, ha habido dos que han sobresalido por encima del resto, de un sabor espectacular, muy recomendables. Por un lado, los trianguli bicolore (rellenos de mascarpone, configura de tomate y fundido de quesos) con una salsa llamada café de París (una crema con especias y hierbas aromáticas) con un sabor muy profundo a curry. Y por otro lado, unos ravioli (rellenos de ternera braceada y parmigiano) con la salsa salume y verdure (hecha de crema de leche, verduras, ibérico y piñones). Realmente espectacular, con un sabor impresionante, tanto la pasta como la salsa. Una combinación muy recomendable.

Y hablando de combinaciones y a título de opinión personal, ¿a quién se le ocurrió la idea de poner una columna con todas las pastas y otra con todas las salsas? ¿Cuántas combinaciones puede haber? No pasa sólo en este restaurante, lo he visto en muchos italianos. En este caso hay siete tipos de pasta fresca y 14 tipos de salsa para combinarlas. Muchísimas combinaciones. Partiendo de la base que no todas las salsas armonizan bien con todas las pastas, creo que se debería simplificar la elección (os dejo un artículo muy interesante donde habla de estas combinaciones, en inglés, “When pasta met sauce”).

Además de estos platos, me he encontrado platos interesantes, como los espagueti carbonara que se pueden elegir en el menú infantil. Además de otros platos muy mediocres, como los tortellini boloñesa (rellenos de ternera braceada y jamón ibérico) sin sabor en el relleno de la pasta y menos en la salsa. O los macarrones gratinados, demasiado duros y con muy poco sabor, totalmente insípidos.

Dentro de las pizzas no me he encontrado ninguna a destacar. Más bien han sido bastante pobres, sobre todo en cuanto a sabor. La masa, por contra, muy buena, fina y crujiente. Un punto muy destacable. Así, he probado desde la más simple (ir con una niña es lo que tiene) como la prosciuto (de tomate, mozzarella y jamón York), sin más historia que sus ingredientes. Hasta una que por original se pasa, la campangola (con tomate, mozzarella, queso stracchino, patata a lo pobre y bacon). Me pareció raro el poner patatas a lo pobre en una pizza, pero he visto cosas más raras y a la gente le encantan las cosas raras como la pizza con piña… Así que me lancé a probarla. Y lo que hice fue confirmar lo que decía el sentido común. No tiene sentido alguno, además de hacerse completamente aburrida por ser sabores muy planos, ya que en pocos bocados el queso stracchino consigue llegar como sabor principal y las patatas no tenían ninguna chispa.

En otra ocasión probé un risotto a la rústica, un arroz de grano largo, de los que nunca hay que usar para el risotto (supongo que sería uno de esos que ya venden vaporizado), con una mezcla de ingredientes de los que no se puede sacar nada bueno (algo de tomate, pimiento, aceitunas, chorizo… muy poco definido el sabor). Una pena de plato, ya que rompe lo básico de la receta original de un risotto en condiciones. Mejor no pedirlo.

Tarta tiramisú y canolli

Tarta tiramisú y canolli

Respecto a los postres, también es un punto que creo deben mejorar y mucho. Sí que es cierto que a mi hija le encanta la copa mascarpone, una buena copa de crema hecha con este queso y láminas de fresa. Por otro lado, los canolli siciliano están hechos con una masa que les queda dura y la crema interior es totalmente insípida, muy lejos de lo que debe ser este postre. Y, por último, la tarta de tiramisú es correcta, aunque para mi gusto tiene exceso de crema y poco bizcocho (a mí me gusta más al revés).

El servicio siempre ha sido muy bueno, camareros rápidos, atentos y amables. Además, algo que me gusta es que se les ve implicados. Desconozco si es por algún incentivo que tengan o por una buena gestión de equipos por parte de los responsables, pero da gusto verles trabajar.

En cuanto al precio medio, suele oscilar entre los 22-25€ por cabeza. Hay que tener en cuenta que son raciones grandes, lo que recomienda pedir platos a compartir (sobre todo en el caso de las pizzas).

En definitiva, un restaurante recomendable si estás en el centro de Elche. Si vas con niños y hace buen tiempo, puedes comer en la terraza y dejarlos en la plaza, teniéndolos siempre a la vista, lo que es un punto a favor. Tienen que mejorar varias cosas, pero el resultado final es bueno (aunque por mi experiencia me decantaría claramente por las pastas). Volveré seguro y seguiré probando otros platos, ya que me queda la espinita de encontrar una buena pizza y un buen risotto entre las opciones que ofrecen.

Ambiente: 8

Servicio: 9

Cocina: 6

Postres: 4

Relación calidad-precio: 7

Nota media: 6,8

 
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Publicado por en 22 de enero de 2014 en Gastronomía, Italiana, Restaurantes

 

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Restaurante Liberty Kitchen en Alicante

Hace unos días estuve con unos amigos probando el Restaurante Liberty Kitchen en Alicante, a escasos metros de la plaza de Los Luceros, en la calle Poeta Quintana 71, muy céntrico.Un restaurante atípico, supuestamente americano aunque con toques de mil sitios distintos en su cocina, difícil de catalogar únicamente como americano por la fusión de estilos que hay en sus platos. La decoración, también bastante ecléctica, con elementos que van desde lámparas de época, hasta revistas americanas de cocina como Saveur, domina el blanco y un techo altísimo, lo que a pesar de ser un sitio pequeño, nunca da sensación de agobio. Las mesas, bien separadas unas de otras, están bien distribuidas en un local para no más de 20 comensales, además de ser bastante cómodas (aunque en nuestro caso y al reservar a última hora, nos tocó una mesa pequeña para ser cuatro personas).

La carta, corta hasta decir basta, es coherente con la cocina y el personal del local (si vas al aseo, pega un vistazo a la cocina acristalada, donde queda a la vista toda la zona de trabajo). Si no puedes hacer muchos platos bien, mejor haz pocos pero de calidad. Y es la filosofía que han tomado. Cuatro platos para elegir como entrantes o combinarlos que pueden servir para comer o cenar. Dos platos principales, carne o pescado. Y un postre. Lo dicho, muy corta, pero dinámica, ya que la cambian de forma muy habitual.

Cerveza y entrantes

Cerveza y entrantes

Entre los aperitivos, para los cuatro que fuimos, elegimos tres, ya que la idea era pedir uno de los principales cada uno posteriormente. En primer lugar unas quesadillas de pollo con guacamole. Una buena quesadilla cortada en cuartos, con trozos de pollo grandes, queso suficiente para no matar el sabor de los ingredientes y acompañada de una buena cantidad de guacamole y chiles troceados de varios tipos, que le daba un toque picante y fresco interesante.

Tras esto, unos fingers de pollo con mostaza y miel. Algo escasos para compartir entre cuatro, es más un plato para dos. La carne tierna y jugosa, perfectamente frita, con un rebozado fino y crujiente. La salsa complementa muy bien con el pollo. Un plato bien hecho, sin muchos alardes.

Por último, una ensalada de ternera asiática, con brotes tiernos en la parte verde, acompañada de tiras de pimiento y una carne a la plancha, algo seca pero de buen sabor, espolvoreada de sésamo. El aliño no llegué a identificarlo, toques dulces y cítricos, muy interesante. Buena opción para compartir.

Platos principales y postre

Platos principales y postre

Como platos, por un lado, entrecot danés con gorgonzola, acompañado de patatas y judías verdes como guarnición. La carne espectacular, una buena pieza de carne, hecha al punto (como se pidió), jugosa y con mucho sabor. Mezclada con el queso gorgonzola era espectacular, aunque si eres muy quesero se queda algo escaso. Las patatas de la guarnición muy buenas, no así las judías, que más que “al dente”, estaban crudas. Un fallo con poca importancia dentro de un plato muy recomendable.

La segunda opción de plato principal era merluza, acompañada de un arroz basmati con coco y curry y unas verduritas. Lo mejor del plato la guarnición, muy buena (aunque con otro tipo de arroz habría salido un rissotto de escándalo). Tan buena que se comía todo el sabor de la merluza. Quizá habría que pensar en un pescado con más sabor, que aportara más al plato.

Para terminar, como única opción de postre, tarta de manzana. O más bien, su idea de tarta de manzana. Tiras de manzana calientes cubiertas de un crujiente. El hecho de estar caliente es algo que, particularmente, a mí me gusta poco. De ahí que fuera descubriendo la tarta poco a poco conforme se enfriaba. Al final, templada, resaltaba mucho más su sabor, dando un postre espectacular. Perfectamente conseguido el equilibrio entre el dulzor y la acidez de la manzana.

Todo lo acompañamos de unas cervezas Liberty, de San Francisco, una cerveza Ale de cebada  malteada muy interesante, con toques cítricos y muy aromática.

Finalmente, salimos a 26 euros por cabeza. Un precio que no es bajo, pero la calidad de toda la comida, además de un servicio excelente, justifica perfectamente lo pagado.

En definitiva, un sitio recomendable, para una cena o comida tranquila, en un sitio diferente y que en pocas ocasiones te hará repetir de platos, ya que, como decía al principio, cambian muy a menudo la oferta (es recomendable seguirles en su página de Facebook para estar al día de los menús).

Ambiente: 7

Servicio: 8

Cocina: 8

Postre: 7

Relación calidad-precio: 7

Nota media: 7,4

 
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Publicado por en 13 de enero de 2014 en Bebidas, Cervezas, Gastronomía, Restaurantes

 

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Restaurante TK en Alicante

Volvemos  a la rutina después de estas fiestas, de comidas con familia, amigos, compañeros… Cansados de tanto comer. Y qué mejor forma de reanudar el ritmo normal, que con la opinión de un restaurante en el que el pasado día 20 de diciembre hicimos la comida de empresa: el Restaurante TK de Alicante, junto a la Diputación, en la calle Tucumán 6. Sitio al que tenía bastantes ganas de ir ya que llevaba tiempo escuchando y leyendo muy buenas opiniones sobre su cocina, elaborada por Tarek Bensenoussi,  y su servicio, dirigido por Nafissa.

Un local pequeño, con poca apariencia y decoración exterior, pasando bastante inadvertido, salvo el cartel con el nombre y el tablón con el menú diario. De acceso algo incómodo subiendo unas pequeñas y estrechas escaleras, pero de un interior muy acogedor. Nada más entrar dejas a la derecha una pequeña barra usada a modo de bar-recepción-caja y a la izquierda una rampa que conduce a los aseos. El local alargado, con mesas a izquierda y derecha, deja al fondo la cocina, en una posición elevada y a la vista a través de un cristal, lo que siempre genera mucha confianza. Con unas vigas de madera en el techo a la vista, una de las paredes con ladrillo y otra blanca lisa, con poca decoración y una iluminación agradable. Mesas y sillas cómodas, vestidas de manera bastante elegante con manteles individuales en tonos oscuros.

Sobre la carta no puedo opinar, ya que teníamos concertado un menú de tres entrantes (dos de ellos individuales), un plato principal y un postre, incluyendo la bebida. Sí que es conocido el sitio por sus menús diarios y por los menús que ofrece por la noche los fines de semana (ambas opciones se pueden consultar tanto en su web como en su perfil de Facebook).

Entrantes y vino

Entrantes y vino

Previo a este menú sirvieron una cortesía servida en vasos de chupito, que consistía en una crema de calabaza con una diminuta viruta de hueva. La crema muy buena, dulce y de sabor intenso, pero el salazón usado quedaba ridículo. Hubiera sido mejor poner algo más de cantidad en taquitos para ir cogiendo en cada cucharada. Un detalle interesante y de buena calidad.

Tras esto empezaba el menú y, en primer lugar, presentaron una coca de verduras escabechadas con langostinos. Un buen aperitivo, aunque algo plano de sabor para mi gusto. A las verduras le faltaba un poco de sabor y potencia para ser escabechadas. La coca estaba buena, aunque por el tipo de masa daba la impresión de haber quedado algo cruda. Y al langostino, algo pequeño, le faltaba sabor, quizá hecho a la plancha en lugar de hervido, hubiera resaltado más. En definitiva, una buena idea, sencilla, pero a la que le faltaba intensidad de sabor.

El segundo plato de aperitivo consistía en un crujiente de confit de pato con pera y salsa de castañas. Muy bueno de sabor, sobre todo cuando combinabas la carne con los trozos de pera interiores. El único fallo fue que la carne estaba algo cruda. Quizá si se hubiera usado algo más la grasa del pato habría sido más jugosa, pero también habría quedado más pesada y grasienta. Estaba cubierto de una salsa de castañas, a la que le faltaba algo de sabor, pero que complementaba muy bien con la fuerza del pato. Un entrante muy interesante.

Como entrante a compartir, puesta en el centro, se sirvió una gran ensalada muy interesante, con frutos secos de varios tipos, jamón en dados diminutos, unos pequeños y finísimos crujientes de sardina, queso manchego en aceite, completada con higos secos y una vinagreta de vinagre balsámico. Una ensalada que me gustó particularmente, aunque no así a otros compañeros. Sabores muy intensos y distintos unos de otros (dulces, salados, amargos), con varias texturas, muchas de ellas crujientes. Muy buena ensalada y de un tamaño más que interesante.

Tras este inicio, llegaron los platos principales. Tres opciones, a elegir entre carrillera de cerdo ibérico, solomillo de cerdo ibérico y pescado del día. Un punto diferenciador con otros restaurantes era la guarnición de los platos, totalmente influenciada por el origen de los dueños del local. Los tres iban acompañados de trigo sarraceno, guarnición que la gente más clásica de la mesa no entendía. A mí me gustó como guarnición, aunque poner la misma guarnición en todos los platos denota falta de originalidad además que pusieron demasiada cantidad, lo que acababa haciéndose pesado.

Platos principales y postre

Platos principales y postre

El pescado del día fue llampuga, muy mediterráneo y, aunque poco conocido, de una calidad más que notable. Más conocido por su preparación en arroces, sobre todo melosos-caldosos, en esta ocasión se presentaba a la plancha. De buen sabor, se quedó algo seco, supongo que por estar preparada con antelación.

Otra opción era el solomillo de cerdo ibérico. Una buena ración de solomillo, acompañado del trigo sarraceno, una terrina de patatas y de una pincelada de puré de boniato. De igual manera que en el plato anterior, buen sabor, pero algo seca la carne.

Mi elección fue la tercera opción, la carrillera de cerdo ibérico glaseada. Tres carrilleras de tamaño interesante, muy tiernas y jugosas, acompañadas del trigo sarraceno con champiñones, terrina de patata y una buena cantidad de puré de boniato. De los tres platos el mejor, tanto por sabor como por punto de cocción. Es cierto que este tipo de guiso aguanta muy bien la elaboración con antelación y su posterior recalentado. Un plato más que aceptable.

Por último, como postre, se sirvió una copa con mouse de turrón, helado de vainilla, bizcocho de almendra y sopa de turrón. Muy buena mezcla, muy navideña, con influencias, de nuevo, a la tierra de los propietarios, con la almendra como elemento central del postre. El bizcocho algo seco para lo que estamos acostumbrados en esta zona, pero al ir acompañado de la mouse y del helado, le daban la jugosidad necesaria. En cuanto a la sopa de turrón, totalmente inapreciable. Un postre quizá demasiado contundente para terminar una comida copiosa, aunque de sabor estaba muy bueno.

Todo fue acompañado por agua, cerveza y vino tinto Editor (DO Rioja), parece que gustó porque cayeron bastantes botellas. Tras la comida cafés e infusiones. Por último se había negociado dentro del menú una copa por persona. Un fallo importante, ya que estaba servida de forma bastante vulgar. Por ejemplo, mi gintonic en vaso de tubo, hielo, una rodaja de limón y la ginebra con la tónica. Para cómo se están preparando actualmente las copas, si por esta cobras 5€ como se cobró, se debió hacer algo más.

Todo lo comentado, incluida dicha copa, se negoció (lo negocié) por 40€ por cabeza. Y ahora es donde doy mi opinión más personal. Si hubiera pagado yo esa cantidad me hubiera parecido muy caro, pero pagaba la empresa, por lo que duele menos. Hay que entender que el local es pequeño y la cocina casera, con el trabajo que conlleva y que, para una mesa de 16 personas, es complicado con poca gente en cocina sacar todos los platos perfectos. Pero para esto hay que planificar los platos para que puedan servirse en perfecto estado. El pescado estaba seco y, si se piensa, se debería elegir otro tipo de técnica para cocinarlo. En cuanto a los platos y su relación calidad-precio, me pareció un precio final elevado. Son todos productos frescos y de calidad, pero el precio de los productos usados no justifica 35€ en el menú. La carne de cerdo ibérico, siendo una de las de mejor calidad, no debe aumentar tanto el precio de los platos. Por último, se deberían cuidar las presentaciones y las guarniciones. No es lógico presentar todos los platos con la misma guarnición, tanto carne como pescado.

En cuanto al servicio fue excepcional en todo momento. Rápido, sin tiempo de espera entre los platos. Atento, siempre pendiente si faltaba algo. Explicando los ingredientes de cada plato y con mucha amabilidad.

Lo que he comentado como dato negativo, esta mala relación calidad-precio en este menú de empresa, creo que no existe en los menús más habituales del local (de 15€ y 18€ de lunes a jueves y los fines de semana a 20€ y 28€), sobre el papel, mucho más ajustados. De ahí que me quede con ganas de volver y probar una de ellos, para poder escribir de nuevo sobre este restaurante.

Ambiente: 8

Servicio: 9

Cocina: 6

Postre: 7

Relación calidad-precio: 5

Nota media: 7

 
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Publicado por en 7 de enero de 2014 en Alicante, Gastronomía, Restaurantes

 

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Soles alicantinos en la Guía Repsol 2014

Guías Repsol (imagen de www.directoalpaladar.com)

Guías Repsol (imagen de http://www.directoalpaladar.com)

Me gustan las listas y los rankings, lo tengo que reconocer. Aunque también tengo que decir que no les doy ninguna credibilidad. Creo que es complicado, por no decir imposible, hacer un ranking de restaurante donde aparezcan todos los que deben aparecer. Sobre todo teniendo en cuenta que hay muchos intereses detrás y, además, gustos de todo tipo, desde el tipo de cocina hasta los emplazamientos, partiendo por afinidad o no con los cocineros, gerentes, etc.

Así que, partiendo de esta base, siempre me gusta conocer listas como la Guía Michelín, la lista de los 50 mejores restaurantes del mundo (www.theworld50best.com) o, la que me ocupa hoy, la Guía Repsol. Esta guía es, junto a la difunta (por lo menos hasta las últimas noticias que tengo) Gourmetour, las únicas hechas en España para restaurantes españoles. Y me gusta porque son una gran referencia para empezar (hay 33 restaurantes con 3 Soles, 111 con 2 Soles y 284 con un Sol). Creo que es interesante, siempre que se pueda, darse un homenaje en alguno de estos restaurantes que tenemos tan cerca. Así que os dejo los que tenemos en la provincia de Alicante. Aunque como decía antes e indicaré al final, hay alguna gran ausencia.

Con 3 Soles:

L’Escaleta, en Cocentaina, cuyo chef Kiko Moya está en boca de muchos como uno de los cocineros con más futuro en España. Su presentación, por ejemplo, de los arroces es totalmente rompedora. Imprescindible en la provincia.

Quique Dacosta, de su restaurante en Denia poco que añadir. Quien me conoce sabrá lo que pienso de este cocinero, sin duda uno de los 3 mejores en España. Ahora también se puede disfrutar de su cocina en Valencia con sus establecimientos Vuelve Carolina, Mercatbar y El Poblet (donde Germán Carrizo y Carito Lourenço se acaban de llevar una Estrella Michelín por su trabajo).

Con 2 Soles:

Casa Pepa, en Ondara, una referencia en la zona de cocina típicamente levantina, en un entorno de naranjos y olivos.

La Finca, casi sin dudas, el mejor restaurante de Elche, donde Susi Díaz ofrece un par de menús degustación impresionantes, además de unos arroces espectaculares. Parada obligada si vas a visitar alguno de los Patrimonios de la Humanidad que tiene la ciudad (El Palmeral y el Misteri)

La Sirena, en Petrer tiene su restaurante María Carmen Vélez. Su investigación y desarrollo de una salsa tan “común” como el alioli es digna de mención (más de 40 versiones de la misma).

Nou Manolín, en el centro de Alicante, para muchos, una de las mejores barras de España. Producto fresco enfocada a lo que se conoce como “cocina de mercado” perfectamente ejecutada por César Marquiegui.

Con 1 Sol:

Bon Amb, situado en Jávea, fue una de las agradables sorpresas al llevarse una estrella en la última entrega de la Guía Michelín. Cocina dirigida por Alberto Ferruz, su ascenso desde su inauguración en 2011 ha sido meteórico.

Casa Alfonso, en la Dehesa de Campoamor, Alfonso Egea dirige un pequeño restaurante donde la materia prima y la creatividad son las señas de identidad.

Casa Cantó, en Benissa, una gran relación-calidad precio en cocina típicamente mediterránea y casera.

El Portal, en el centro de Alicante, se encuentra uno de los restaurantes más de moda en Alicante, encabezado por Sergio Sierra. De lo mejor para un tapeo de mucha calidad, con toques creativos y a un precio que, para mí, está bastante ajustado. Muy recomendable.

La Sort, pequeño restaurante en Moraira dirigido por los hermanos Moll. Cocina mediterránea, especialistas en arroces y pescados.

La Taberna del Gourmet, otro de los restaurantes referencia del tapeo alicantino, dirigido por la familia Perramón-San Román, uno más de los inmejorables establecimientos que tienen en el Grupo Gourmet (Monastrell, La Vaquería, Tribeca). Muy buenos menús y una carta espectacular. Imprescindible su pan de cristal.

Monastrell, todo lo dicho antes sirve en este establecimiento, donde María José San Román y su equipo han vuelto a conseguir una estrella Michelín para la capital alicantina.

Paco Gandía, en Pinoso, Josefa Navarro hace su mundialmente famoso arroz con conejo y caracoles, cocinado en sarmientos a llama viva. Espectacular algún video que circula por la red sobre su elaboración.

Peix i Brases, en Dénia, joven restaurante inaugurado en 2008 y dirigido por Tomás Arribas dedicado en gran medida al mar, como no podía ser de otra forma.

Piripi, perteneciente a la misma familia que el Nou Manolín, un histórico en el centro de Alicante asociado a la cocina de muy alta calidad.

Y como decía al principio, me faltan algunos. Y me cuesta hacerme una idea de por qué no están. Hay dos casos que me parecen sangrantes:

En Alicante el restaurante de Dani Frías La Ereta, para mí, el mejor restaurante de la capital en cocina creativa y, además, el mejor situado, con vistas desde el castillo de Santa Bárbara a toda la bahía y al casco antiguo.

En Elche, El Granaíno, la mejor barra de Elche, con poco que envidiar al Nou Manolín, dirigida por Odón Martínez. Una referencia, junto con La Finca, si vas a Elche.

Además, me extraña que no aparezcan aquí otros restaurantes como La Vaquería, a las afueras de Alicante, donde el producto a la brasa se convierte en alta cocina. O en Altea el restaurante Ca Joan, sitio atípico para degustar auténtica carne de buey y una referencia en toda España. Y, por último, una de mis debilidades desde que lo visité, el restaurante de Iván Grau en Moraira, Zensatez, pequeño local donde este joven cocinero demuestra lo que se puede hacer con pocas manos y mucha dedicación y trabajo.

En definitiva, listas y rankings como referencias, pero sin olvidarnos nunca de lo que hay fuera de las mismas. Seguro que a ti se te ocurren muchos más que no he nombrado. Cuéntamelos.

 
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Publicado por en 18 de diciembre de 2013 en Alicante, Cocineros, Elche, Española, Gastronomía, Restaurantes

 

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