RSS

Archivos Mensuales: julio 2013

Restaurante: Rincón de Sebas en Arenales (Alicante)

Hoy toca hablar un poco de uno de los bares con más tradición en Arenales del Sol. Uno de los llamados históricos y que sigue funcionando igual desde hace tiempo, evolucionando desde cervecería a Tapería y viceversa, dependiendo de la hora del día a la que vayas. Es el Rincón de Sebas o Sebas Corner.

Así, frente al antiguo hotel de Arenales, en una plaza dedicada casi exclusivamente a negocios de hostelería (bares de tapas, pizzería, heladerías…) se sitúa en un lateral el Rincón de Sebas, compartiendo espacio con otros dos bares (no confundir las mesas con el Elene 5, ya comentado anteriormente). Mesas y sillas “muy de terraza”, con manteles y servilletas de papel, bajan un poco el nivel de una terraza bastante agradable y concurrida en verano.

La carta, típica de chiringuito de playa, con pescadito, calamares, tellinas y mejillones (cuando hay), pulpo, ensaladilla, etc., además de un surtido de montaditos y platos combinados sin nada nuevo que ofrecer pero de una calidad aceptable. Sí que podían cambiar un poco el diseño de la carta, con un formato bastante pasado de moda, con fotos de cada plato totalmente desfasadas para lo que se podría ofrecer hoy.

Lo que os cuento hoy corresponde a un par de visitas, por lo que os comento los distintos platos probados este año, que no han cambiado respecto a años anteriores, ni en el fondo ni en la forma.

Rincón de SebaS

Así, la ensaladilla rusa es bastante aceptable, quizá con un exceso de variantes, lo que le da un toque avinagrado de más, pero esto va por gustos. Ración de cantidad más que aceptable servida con los típicos colines.

El plato de calamares a la romana es aceptable, con una buena cantidad, bien fritos, nada aceitosos y bastante tiernos. Pero si apetece comer una fritura, es más recomendable la de pescadito variado, ya que tienes los mismos calamares, además de bacalao rebozado (demasiado salado), gambitas fritas y boquerones en adobo. Ofrecen dos tamaños, siendo la pequeña suficiente para tres personas.

El pulpo a la gallega está bastante bueno, con buena proporción de pulpo y patata (hay sitios que canta mucho la mayor cantidad de patata respecto al pulpo). El pulpo tierno y sabroso.

En cuanto al plato de jamón y queso, mejor pedir sólo de queso, ya que el jamón lo cobran bien cobrado, siendo un jamón de sobre precortado, aunque de una calidad aceptable. Dos tipos de quesos, uno tipo manchego semicurado y uno de bola. El tema de las tablas de quesos y la variedad que ofrecen la mayoría de los establecimientos sería para hablar en otro artículo, pero con la facilidad para comprar quesos de hoy en día, es una pena que no ofrezcan este tipo de platos con un toque más original.

En cuanto a los montaditos, como decía anteriormente, no ofrecen nada nuevo ni creativo. Montaditos de salchichas, mojama, hueva, atún, anchoas con tomate… Lo que sí tienen es un excepcional montadito de solomillo (no el de ternera, que es de una calidad bastante pobre). El solomillo es muy tierno, hecho al punto de siempre y de un tamaño más que aceptable. También el tamaño del precio es algo más que aceptable (4€), pero merece la pena.

Respecto a los postres no puedo tener opinión, porque no recuerdo haber pedido nunca. Dada la calidad de las heladerías de la zona, siempre acabamos con un helado en una de ellas o tomándolo por el paseo de vuelta a casa.

En cuanto al servicio, y a pesar de la rotación de camareros que tienen año tras año, el dueño tiene buen ojo para contratar camareros de los que te hacen ganar dinero, es decir, rápidos, amables y que no verás hacer un viaje de vacío. Lo que considero que es una de los puntos fuertes del local.

Los días que he ido, bebiendo agua y unas buenas pintas de Heineken a 3€, ha salido por unos aceptables 15€ por cabeza, lo que tratándose de un local en la playa en pleno verano lo convierte en un sitio interesante. Seguiré yendo, tanto por cercanía como por relación calidad-precio.

Por último, una pequeña crítica. Hoy en día, un restaurante, aunque tenga éxito, no puede olvidar internet y las redes sociales. En este caso, dispone de un perfil de Facebook que actualiza cada mucho tiempo y con cosas poco definidas, no aparece en Twitter y tampoco en Foursquare o Tripadvisor. No estaría de más que cuidaran este tipo de detalles, ya que esta visibilidad empieza a ser algo imprescindible. Mucha gente busca y consulta en internet dónde comer y si no apareces… mal asunto.

Por cierto, no he hecho más fotos ya que los platos tampoco merecen la pena ser fotografiados, porque la presentación deja bastante que desear. Así que os dejo la de los calamares y la del plato de jamón y queso como ejemplos.

Ambiente: 5
Servicio: 7
Cocina: 6
Postre: –
Relacion calidad-precio: 7

Nota media: 6,3

Anuncios
 
5 comentarios

Publicado por en 31 de julio de 2013 en Elche, Gastronomía, Restaurantes

 

Etiquetas: , , , ,

Receta: Secreto de cerdo con fruta

La pasada semana hicimos la comida que cerraba los cursos hechos el último año y medio con la gente de Huerto Gourmet. Montaron una comida en la que Santiago Orts nos iba a preparar un arroz y los alumnos debíamos llevar una tapa cada uno como aperitivo. Hoy os cuento la receta de la tapa que llevé yo, en otro artículo os contaré la experiencia general en estos cursos.

​Esta receta, la verdad, no sabía como llamarla. Se trata de un crujiente muy sencillo, sobre el que he puesto secreto de cerdo confitado, unas láminas de queso y fruta caramelizada por encima. Por último, unas gotas de aceite de hierbabuena para aromatizar y darle un toque de sabor al conjunto. Así que paso a contaros los ingredientes y la elaboración.

Ingredientes para unas 10 tapas:
300 gr de secreto de cerdo
10 masa en obleas para empanadillas
1 melocotón grande
5 albaricoques
Quedo Emmental o Parmesano
10-12 hojas de hierbabuena
Aceite de oliva
5 dientes de ajo
Mezcla de pimientas
Sal
Orégano

Elaboración:
​La ventaja de esta receta es que podemos hacerla unas horas antes y montarla a última hora (fue lo que nos pidieron para el día de la comida). Así que, en primer lugar, podemos hacer las bases crujientes. Son muy sencillas y admiten muchas variantes.

​En una hoja de papel para horno, disponemos las obleas de empanadillas (yo he usado las que venden en Mercadona en paquetes de 15) y las pintamos con aceite de oliva. A continuación, le espolvoreamos por encima las especias que queramos. En mi caso, le puse una mezcla de tres pimientas recién molidas, además de un poco de orégano. Una vez espolvoreadas, les damos unas palmaditas para pegar bien las especias con el aceite. Las introducimos en el horno a media altura, que estará precalentado a 180ºC, durante unos 10 minutos, teniendo cuidado porque en cuanto empiezan a dorarse, es fácil que se quemen. Una vez horneadas, tenemos la base crujiente que guardaremos en un lugar seco (nunca en la nevera).

​Por otro lado, la carne la podemos hacer de dos maneras, una fácil y otra más complicada. La fácil es hacer el secreto directamente en la plancha y cortarlo en dados. La más complicada, que es la que hice yo (¿lo dudabas?😅) es confitarlo en aceite de oliva con cuatro o cinco dientes de ajo. En mi caso, lo confité en una bandeja de horno, cubriendo el secreto cortado a tiras con el aceite, añadiéndole los ajos y dejándolo en el horno a 100ºC, durante aproximadamente una hora y media. Tras esto, se sacan las tiras y se cortan en dados y se reservan.

​La penúltima elaboración, que debemos hacer mientras el resto se va horneando, es el aceite de hierbabuena. Es tan sencillo como cortar las hojas de hierbabuena muy finas y añadirlas a un aceite de oliva que previamente habremos calentado un poco (poco más de 50º) y dejando que infusione y suelten todo el aroma y sabor en el aceite.

​Por último, partimos por la mitad los albaricoques y el melocotón lavados para quitarles el hueso y, posteriormente, cortamos en gajos. Estos trozos, los ponemos en una sartén o plancha, sin nada de aceite, para que se caramelicen por ambos lados.

​Con esto tenemos las cuatro elaboraciones que nos hacen falta que, junto al queso que podemos rallar o hacer lascas también previamente, nos deja sólo para el final el montaje del plato. Así, en primer lugar, ponemos el crujiente, encima cubrimos con unos dados de secreto de cerdo. A continuación unas lascas del queso elegido y los gajos de la fruta culminando el conjunto. Para aromatizar, ponemos unas gotas del aceite de hierbabuena por encima (con cuidado de no poner demasiado ya que es un aliño muy potente de sabor y aroma).

​En definitiva, un aperitivo que parece muy complicado, pero que es bastante sencillo y admite muchas variaciones. Se puede hacer con otro tipo de carne, con varios tipos de queso o con la fruta de temporada que tengamos a mano cuando lo hagamos.

20130729-171935.jpg

 
2 comentarios

Publicado por en 29 de julio de 2013 en Aperitivos, Carne, Española, Gastronomía, Recetas

 

Etiquetas: , , ,

Restaurante: Zensatez en Moraira (Alicante)

El pasado fin de semana cambié bastante mi zona de acción y me fui a cenar a Moraira (zona norte de la costa alicantina), donde se sitúa Web Zensatez Gastrobar local al que tenía muchas ganas de ir desde que conocí en una mesa redonda de la Universidad a Iván Grau, cocinero muy joven pero muy reconocido.

El local es pequeño, con una terraza perfectamente ubicada en una de las playas de Moraira, en la carretera que va desde esta población a Calpe (quizá la única pega de la noche, cruzar la carretera que pasa por delante del restaurante), a pocos metros del núcleo de la población pero fuera del mismo. A menos de 20 metros tienes el mar, viendo el Cap D’Or a la izquierda y el Peñón de Ifach a la derecha. Si a esto sumas una noche de verano con luna casi llena y muy bien acompañado, la noche prometía.

Así que nos sentamos en la terraza, con la idea de elegir uno de los dos menús que tiene el restaurante (también tiene carta). Uno de ellos, el “Menú Mercado”, donde se sirven 4 tapas frescas del día, sin opción a elegir, que se elabora dependiendo lo que se haya encontrado de calidad en el mercado del día, más un plato principal a elegir entre pescado, carne o huevo cocido a baja temperatura, además del postre. El segundo menú, llamado “Tapear en Moraira”, está compuesto de 6 tapas frescas del día más el postre. Así que, sin darle muchas vueltas y por la recomendación del camarero, nos decantamos por el primero de ellos.

La primera tapa que nos sirvieron tiene su historia, ya que estaba fuera del menú elegido. Al sentarnos me di cuenta que había una pequeña cajita cerrada en la mesa. Como siempre me puede la curiosidad, y ante el calificativo de “cotilla” que me soltó mi mujer, abrí la caja para ver qué había. En el interior había una tarjetita, donde indicaba que si compartías en alguna de las redes sociales habituales tu estancia en Zensatez, te obsequiaban con una tapa. Así que, rápidamente, mandé un tuit (@felixcardona) indicando dónde iba a cenar y, tras decírselo al camarero, nos trajeron rápidamente “la tapa de la promoción”. Y fue una forma de empezar, la verdad, por todo lo alto. Un “capuccino de lentejas”, perfectamente presentado en una taza de café, con las lentejas con su caldo bajo, dando el tono marrón de café, y una espuma encima dando el acabado al capuccino. Una tapa divertida y original.

Y con esta tapa regalo, dimos paso a las que entraban en el menú. Como decía antes, sin saber lo que nos iban a poner. Empezamos con un gazpacho de sandía, con tropezones de tomate, sandía, jamón y cebolla muy finita, un mini caviar que no adiviné a qué sabía y un conjunto con un intenso sabor dulce a sandía.

En segundo lugar nos pusieron lomo confitado con alioli y pimientos del piquillo, plato frío, con unas finas láminas de lomo muy tiernas acompañadas de un alioli muy suave.

En tercer lugar una cazuela de gambas al ajillo salteadas con pimientos del padrón, plato muy tradicional, con un sabor muy intenso, nada picante, para mojar pan y no parar.

Tras esto llegó el que quizá fue el plato que más me gustó, dentro de la enorme calidad de todos los platos, que fue el pulpo asado con crema de patata. El toque crujiente conseguido con el asado junto con lo tierno que estaba el pulpo hacía que el plato fuera espectacular.

Una vez acabadas las entradas del menú tocaban los platos principales. Mi mujer se pidió el pescado del día, que era bonito con crema de patata. A pesar de pedirlo bien hecho, quedó un pescado jugoso y con mucho sabor, lo que habla muy bien tanto de la técnica de cocción como de la calidad del producto. Por mi parte pedí magret de pato asado a baja temperatura y crujiente. Este plato no entraba dentro del menú, pero dan la posibilidad de elegir este o el solomillo de ibérico asado a 65º, con un suplemento de 4€, por lo que no pude resistirme a pedirlo. Con un sabor muy bueno, con la piel muy crujiente, quizá el único “pero” fue que lo pedí poco hecho y salió algo pasado de más. Aún así, estaba tierno y jugoso.

Por último, de postre, nos pusieron un untuoso de chocolate con avellanas y cacao. Un vasito con una crema de chocolate coronada por un crujiente de avellanas y cacao. En otras mesas servían un vaso de mascarpone con frutos rojos con muy buena pinta, entiendo que correspondían a otro menú o a la carta.

Todo fue acompañado de una cerveza, agua y un par de copas de vino, además de la mistela final (no podía ser de otra forma en esta zona cercana a Teulada), por un total de 60€ los dos. Espectacular.

En definitiva, un lugar para repetir cuando vuelva por la zona, con una cocina de nivel altísimo y un servicio muy profesional, rápido y atento. Seguramente la mejor relación calidad-precio que he encontrado en los últimos años. Muy recomendable.

Ambiente: 9
Servicio: 9
Cocina: 9
Postre: 8
Relación calidad-precio: 10
Nota media: 9

20130726-172837.jpg

 
1 comentario

Publicado por en 26 de julio de 2013 en Alicante, Cocineros, Gastronomía, Restaurantes

 

Etiquetas: , ,

Restaurante: El Capricho de Raquel en Urbanova (Alicante)

El pasado fin de semana fui a cenar a un sitio que me habían recomendado varias veces y distintas personas. Se trata de El Capricho de Raquel, restaurante en Urbanova (Alicante). Un sitio bastante escondido a la izquierda de una de las entradas al paseo marítimo, en una calle paralela al mismo.

Local moderno, que contrasta muy positivamente con la media de los locales de la zona, muy “de playa” y con poco gusto. En este restaurante se nota que cuidan los detalles y poco a poco os iré contando cómo. Al entrar por la calle a la que se accede al restaurante, dejas el local a mano derecha y la terraza, donde cenamos, a mano izquierda. El local, por fuera, está dominado por una gran pared gris, moderna y elegante, con amplias cristaleras adornadas por botellas perfectamente iluminadas. El interior se ve especialmente serio y elegante, con amplias mesas bien separadas y, por lo que vi al entrar, con varios salones y algún reservado. Un interior con muy buena pinta para organizar algún evento o cenar en invierno.

Pero nosotros elegimos cenar en la terraza que tienen justo delante del restaurante. Una terraza muy amplia, con opción de dejarla prácticamente cerrada, lo que se agradecerá los días de invierno o en los que sople el viento de levante tan característico de esta zona. Con sillas de plástico, pero con mesas “bien vestidas” y con amplitud entre unas y otras, da una sensación muy agradable.

Así que, con este entorno, nos dispusimos a ver la carta. Dividida en dos partes, la primera compuesta de entradas y platos para picar y compartir, la segunda con una buena variedad de arroces, carnes, pescados, platos de cuchara y mariscos. Para hacer un recorrido por toda la carta plantean un par de menús, que parecen ir variando cada mes, lo que les da un dinamismo muy admirable. Uno con 6 platos de entrantes y arroz a elegir entre una buena variedad, incluyendo el postre (31€ IVA y bebida incluidos) y otro con los mismos 6 entrantes y carne o pescado más postre (35€ IVA y bebida incluidos). Me queda pendiente ir a probar alguno de estos menús, porque tienen buena pinta.

Pero nosotros fuimos con la idea de picar algo más informal, así que nos tiramos a la primera parte de la carta, dividida en ensaladas, “cositas frías” y “cositas calientes”, además del marisco.

Empezamos con una ensalada de salmón y gulas. Hecha con un mezclum con toques amargos (creo recordar que de lechuga rizada, escarola y canónigos), que complementaba bien con el salmón y las gulas. Además, le dan un toque crujiente con distintos frutos secos (nueces, pipas, etc.). El único “pero”, que tampoco es un fallo, es que iba aliñada con lo único que me va sobrando en las ensaladas últimamente, el vinagre de Módena. Si le dieran una vuelta con otro aliño distinto el plato ganaría mucho. En conjunto, una buena ensalada y de un tamaño más que aceptable.

El capricho de Raquel

En segundo lugar trajeron el foie micuit con mermelada. Plato resultón, sin más secreto que usar un buen producto, como fue el caso. Buenas tostas de pan y un toque de sal Maldon.

A continuación pedimos cecina con virutas de queso. Uno de los mejores platos, cecina de sabor muy intenso, en su punto de sal, aliñada con un poco de aceite de oliva y un queso rallado por encima (quizá algo escaso pero correcto, por si como fue nuestro caso, hay algún comensal que no le gusta el queso…).

El penúltimo plato fueron las croquetas de jamón. Unas buenas croquetas, aunque cuando todas las croquetas son exactamente iguales me quedo con la idea que no son caseras. Pero han tenido el acierto de elegir unas croquetas de calidad y hacerlas bien.

En quinto lugar, el que fue para mí el mejor plato, el pulpo a la plancha con base de tomate. Tan sencillo y tan bueno como un buen pulpo dorado en la plancha sobre una base de tomate rallado. Algo distinto al pulpo a la gallega y muy típico de esta zona del Mediterráneo.

De postre, de las cinco personas que fuimos, cuatro pidieron crepe de chocolate y unos profiteroles para compartir. No los probé, aunque tenían buena pinta. En mi caso, y por llevar la contraria, me pedí una degustación de quesos, ya que los había visto en la carta y se me antojaron. Así que me presentaron un plato de pizarra con 5 tipos de quesos, totalmente distintos unos de otros (lo que se agradece), y con la cantidad justa para no cansar. Un acierto.

Todo esto lo acompañamos con alguna cerveza y una botella de vino. Y aquí es donde hablo de los detalles comentados antes. Este es uno que me ganó desde el principio. Tras pedir los platos a la camarera, pedimos la carta de vinos. En vez de carta, apareció Sergio, invitándonos a levantarnos y acompañarle a elegir el vino (la primera vez que me pasaba y que me ganó). Así que una amiga y yo nos fuimos con él a una bodega que tiene en el interior del restaurante con más de 500 referencias. Allí, tras varias preguntas para saber qué tipo de vino queríamos, elegimos, entre cuatro opciones que nos dio, un Tarima Hill de Bodegas Volver (tengo que reconocer que totalmente desconocido para mí). Vino con la DO Alicante, de viñedos de la variedad monastrell ubicados en la Sierra de la Sima en el interior de Alicante. Vino que no se me olvidará porque estaba realmente bueno. Y otro punto que habla muy bien de la gerencia del local: todas estas recomendaciones que nos hizo iban perfectamente rotuladas con el precio de la botella, para que en ningún momento dudaras de la honestidad del consejo que te estaban dando.

Se nos quedó pendiente tomarnos un gin-tonic, también muy recomendados por las redes sociales, pero que dejo para la siguiente ocasión. Así que, todo lo comentado, para cinco personas, quedó en 110€, es decir, unos magníficos 22€ por persona, para la calidad y cantidad de comida, además de un servicio muy bueno. Así que me verán otra vez por allí más pronto que tarde. Muy recomendable.

Ambiente: 7

Servicio: 8

Cocina: 8

Postres: 8

Relación calidad-precio: 8

Nota media: 7,8

 
Deja un comentario

Publicado por en 17 de julio de 2013 en Alicante, Gastronomía, Restaurantes, Vinos

 

Etiquetas: , , ,

Libro: “Arroces contemporáneos” de Quique Dacosta

La mayoría de los que me leéis o me conocéis ya sabéis que soy un gran seguidor de Quique Dacosta. Lo conocí en persona en uno de los talleres que organizó el Congreso de Lo Mejor de la Gastronomía, creo que fue en su primera edición en Alicante. Allí me quedé totalmente fascinado con la elaboración de uno de sus platos más emblemáticos, si no el que más, que es “El bosque animado”. Os dejo el enlace de la receta, simplemente genial.

Así que, desde esa fascinación y admiración por un cocinero que me transmite muchísimo, empecé a seguir su trabajo. Y ese seguimiento me ha llevado a descubrir, quizá, uno de los mejores libros de cocina que conozco: “Arroces contemporáneos”. Del que acaba de salir, y es el que he adquirido, su cuarta edición revisada y actualizada. Aquí me gustaría hablar, y muy bien, de la editorial responsable, Montagud Apicius, cuya web www.libreriagastronomica.com, tiene una serie de libros con una calidad impresionante, además no cobran gastos de envío (esta publicidad la hago sin cobrar un duro ni recibir nada a cambio… 😉 )

Arroces contemporanos

El libro de Quique Dacosta no es un libro de recetas, aunque las tiene. Es un manual y un tratado completísimo sobre el arroz. Busca acabar con falsos mitos, errores y vicios que todos tenemos (y muchas veces defendemos) sobre cómo hacer el arroz. Basándose en la lógica y en trabajos de investigación, destierra manías y “leyes establecidas” que no tienen más razón de ser que no pararse a pensar y aplicar sentido común.

Así, divide el libro en cuatro grandes bloques. En el primero de ellos, “Arroz y gastronomía”, hace una introducción histórica, hablando tanto del arroz como de las distintas formas de cocinarlo y su evolución a lo largo de la historia.

En segundo lugar, el capítulo “Ciencia y arroz” ahonda sobre la biología y evolución de esta gramínea (especialmente técnica la parte de este capítulo escrita por Santiago Orts). Además, explica cómo hacer un análisis/cata de la calidad del arroz, tanto en crudo como una vez cocinado, ayudando a distinguir sus defectos y a diferenciar un buen grano de arroz de mezclas y arroces de mala calidad que nos estropeen un plato. Da una explicación muy clara de la importancia de la amilosa y la amilopectina en cada clase de grano de arroz, culpables de que un arroz se pase o no con mayor facilidad. También entra en las variedades y tipos de arroz, desglosando las dos principales (índica y japónica). Y por último nos habla de la cocción del arroz, respondiendo preguntas tan debatidas como si hay que removerlo mientras se hace o si se debe sofreír antes de añadirle el caldo.

El tercer capítulo entra de lleno en las “Técnicas culinarias”, hablando tanto de los recipientes, como de las cocciones en sí (al horno, a la brasa, el arroz caldoso, al vapor, la cocina del arroz al vacío, etc.). Introduce un tema en desarrollo y con enormes posibilidades como son las nuevas aplicaciones del arroz (como el pan y harina de arroz, las tempuras y polentas, etc.). Terminando el capítulo con un breve comentario sobre la importancia de los fondos, los maridajes y la cuchara como utensilio en permanente evolución.

El penúltimo capítulo, quizá el de interés más práctico y curioso, es el llamado “Falsos mitos”, donde nos deja muy claras y explicadas ciertas dualidades que siempre generan polémicas alrededor de un arroz, es decir, si hay que usar aguas duras o blandas, si es mejor el gas o la leña, si es necesario tostar el azafrán o no, si la paella mixta es una realidad tradicional y si la podemos considerar paella o no… Muchos temas que dan para debatir durante horas.

Y por último, en el capítulo llamado “Desarrollos”, nos deja un buen número de recetas elaboradas en su restaurante, introducidas por la historia de la misma, su origen y razón de ser. Poco prácticas para realizar en casa, pero muy útiles como base para tomar ideas y desarrollarlas a nivel más doméstico.

En definitiva, un libro imprescindible si quieres saber más sobre el arroz. Además, vendiendo y valorando este producto tan representativo de la Comunidad Valenciana. Y, como dice su gran amigo Javi Antoja en el prólogo, un libro para conseguir “elevar el arroz al sitio que merece en el mundo de la gastronomía”.

 
2 comentarios

Publicado por en 12 de julio de 2013 en Alicante, Alimentos, Arroz, Arroz, Gastronomía, Libros

 

Etiquetas: ,

De ese agua no beberé…

Recomiendan beber dos litros de agua al día. Normalmente, bebemos agua embotellada, bien porque nos pilla fuera de casa, bien porque la del grifo no nos gusta. No voy a entrar en marcas, pero sí que el objetivo es que miremos algo las etiquetas de la botella que tenemos delante, para ver qué agua nos puede venir mejor o peor según nuestros intereses (teniendo en cuenta que el problema que tengamos no nos lo va a curar el agua, pero nos puede echar una mano).

 Así, las botellas de agua que compramos suelen ser aguas minerales naturales, es decir, agua extraída de cada manantial directamente ya mineralizada. Y esta mineralización dependerá del tipo de roca por donde se ha filtrado el agua, del tiempo que ha permanecido allí, de la profundidad y la temperatura durante su recorrido por el subsuelo. Además, no son sometidas a ningún tipo de tratamiento químico ya que permanece protegida en los acuíferos subterráneos de la contaminación. Por el contrario, podemos encontrar “agua de manantial” que sí han sido sometidas a un proceso de potabilización y filtrado especial para hacerlas aptas para el consumo.

Es decir, las diferencias entre el agua mineral natural y el agua potable normal sería que la mineral tiene sales minerales (obvio), se obtiene directamente de manantiales naturales sin ningún tratamiento o de fuentes perforadas para acceder a acuíferos subterráneos, mantiene su pureza original y se embotella muy cerca de la fuente.

Pero, ¿te has parado a leer la etiqueta de la botella de agua que tienes encima de la mesa? No es complicado, pero hay ciertas curiosidades y cosas a tener en cuenta, dependiendo qué busquemos o qué problemas de salud tengamos.

Lo primero que debemos saber es qué debe aparecer en la etiqueta. La denominación debe ser “agua mineral natural”, además podrá indicar si es agua gaseosa o no gaseosa (dependiendo si  es agua carbonatada naturalmente o no, si se ha enriquecido con dióxido de carbono de la misma fuente, si es descarbonatada, etc.). Debe especificar el manantial de dónde se extrae (incluso se puede incluir la temperatura del agua en el punto de salida o cuándo el manantial fue declarado mineral natural). Además, debe incluir datos sobre el análisis del agua, con un mayor o menor desglose de su mineralización.

Así, este último punto nos lleva a analizar el campo de “Composición analítica (mg/l)”. Y lo que nos vamos a encontrar en la mayoría de las marcas de agua españolas es algo curioso, y es que este análisis lo hace el “Laboratorio del Dr Oliver Rodés”. Este laboratorio situado en El Prat de Llobregat (Barcelona), fundado en 1902, se ha dedicado históricamente al análisis y asesoramiento sobre todo tipo de aguas, aunque actualmente supone un 25% de su trabajo diario.

En este análisis nos desglosan una serie de elementos (con mayor o menor nivel de detalle dependiendo de la marca). La composición de minerales del agua, nos dará una clasificación de cada una, con unos límites por encima, pero que, dependiendo de lo que busquemos, debemos fijarnos más en unos que en otros. Por ejemplo, si hay problemas de retención de líquidos o hipertensión habría que buscar un agua con el menor nivel de sodio posible.

  • Sodio: Las aguas con un elevado residuo de sodio son especialmente malas para personas con problemas renales, hipertensas o que sufren retención de líquidos. Bajas en sodio hasta 20mg/l, aguas sódicas con más de 200mg/l.
  • Calcio: El organismo absorbe bien el calcio disuelto en agua. Es recomendable para niños, embarazadas y ancianos, por fortalecer huesos y dientes, de ahí que sea muy importante para gente con problemas de osteoporosis. Aguas con alto contenido en calcio son las que tienen por encima de 150mg/l
  • Magnesio: Se suele recomendar para mujeres embarazadas o personas estresadas (ayuda como relajante muscular). Actúa con el calcio, ya que ayuda a fijarlo. Se consideran aguas magnésicas las que tienen por encima de 50mg/l.
  • Bicarbonato: Son las llamadas aguas bicarbonatadas o alcalinas, que ayudan a tener una mejor digestión y neutralizan la acidez de estómago. Recomendables para personas con digestiones pesadas o acidez, úlceras, gastritis y problemas digestivos en general. El efecto secundario es que para neutralizar esa acidez, se produce CO2, por lo que no es muy recomendable para personas con problemas de gases. Son aguas bicarbonatadas las que tienen por encima de 600mg/l
  • Cloruros: son cloruradas las aguas con más de 200mg/l
  • Flúor: Con este mineral hay que tener cuidado, ya que en su justa medida, ayuda a prevenir problemas dentales, pero en exceso tiene el efecto contrario, provocando fluorosis (debilitando el esmalte de los dientes y debilitando los huesos). Las aguas consideradas fluoradas tienen por encima de 1mg/l, si es así, deben indicar en la etiqueta “contiene fluoruro”. Y si tiene más de 1’5mg/l debe indicar que “el producto no es idóneo para lactantes y niños menores de siete años de edad”.
  • Hierro: Ayuda en la oxigenación de tejidos y células. Las aguas ferruginosas contienen más de 1mg/l de hierro.
  • Sulfatos: Son beneficiosos para el aparato digestivo y la piel. Un agua sulfatada tiene por encima de 200mg/l.
  • Nitratos y Nitritos: Están presentes de forma natural en suelos, vegetales y tejidos animales, pero su aumento procede, sobre todo, de abonos del campo. Son muy tóxicos, por lo que se controlan mucho y son muy bajos. Especialmente perjudiciales en niños. No aparece en la etiqueta.

Todos estos minerales nos dan el tipo de agua “según mineralización”. Así , se analiza el residuo seco por litro de agua, dando aguas de mineralización muy débil (hasta 50mg/l), de mineralización débil (hasta 500mg/l de residuo seco) y de mineralización fuerte (más de 1.500mg/l)

Por otro lado, nos podemos encontrar distintos símbolos, que básicamente nos ayudan a identificar los mejores usos para cada tipo de agua. Muy ligados al marketing de la marca, son una gran ayuda a la hora de su venta, ya que consiguen identificar de forma rápida el beneficio de esa agua. Estos símbolos van desde el de la propia marca, hasta distintas recomendaciones. Por ejemplo, nos podemos encontrar uno de la “Fundación Renal”, con la leyenda que indica que “recomienda el consumo de agua de mineralización débil”. Este tipo de agua, además de prevenir, puede ayudar a disolver, por ejemplo, las piedras que aparecen en el riñón.

También podemos encontrarnos un símbolo, que varía según la marca, y puede ser bien un biberón, bien un bebé, o algo similar, que nos informa que es un agua “especialmente indicada para la preparación de alimentos infantiles”.  En este caso varía el criterio, ya que algunas se basan en el bajo contenido en sodio y otras en un aporte algo superior a la media en flúor (para prevención de caries). Se suele recomendar que hasta los 4 meses, para preparar los biberones de leche de inicio, tenga una cantidad de sodio menor a 25mg/l, aunque a partir de esa edad puede aumentar a 49mg/l. En cuanto a flúor, a no ser que el pediatra diga lo contrario, debe tener menos de 0,3mg/l. De nitratos menos de 25mg/l y entre 50 y 150mg/l de calcio (fuente: La razón, según Isidro Vitoria Miñana, de la Unidad de Nutrición y Metabolopatias del Hospital La Fe de Valencia).

Lo que tenemos que tener claro es que está prohibido que en la etiqueta indique que el agua tiene efectos medicinales (para prevenir, curar o aliviar enfermedades) o cualquier otro efecto sobre el consumidor que no sea objetivo (como los indicados más arriba).

En definitiva, decenas de marcas de agua, cada una con sus propias características y beneficios para el organismo, cuyas etiquetas debemos aprender a descifrar para saber qué nos conviene más o menos beber. Es decir, si nos preocupa la hipertensión o la retención de líquidos y nos quitamos la sal de la tostada por la mañana, mejor buscar aguas bajas en sodio para no estar haciendo el tonto en el desayuno. Y ya que tenemos que beber por lo menos 2 litros al día, tener un criterio claro para elegirlos… 😉 .

 
2 comentarios

Publicado por en 10 de julio de 2013 en Bebidas, Curiosidades, Gastronomía

 

Etiquetas: , , ,

Restaurante: Elene en Arenales del Sol (Elche)

Para empezar el verano, hoy os quería contar mi experiencia en un bar de picoteo en Arenales del Sol (Elche). Uno de esos sitios a los que entras “para probar” y sales sabiendo que los experimentos mejor hacerlos con gaseosa.

Quería hablar del bar Elene 5, en una de las plazas más frecuentadas de Arenales, la que se sitúa frente al antiguo hotel. Anteriormente situado en otra de las zonas con restaurantes y bares, a escasos metros de la actual. En la plaza actual encontramos desde heladerías, hasta tiendas, pasando por una pizzería y unos cuantos bares de picoteo (destaca el Rincón de Sebas, del que hablaré en otro artículo). Uno de estos bares es el que nos ocupa, situado a la derecha de la plaza. Medio escondido entre las sombrillas y los soportales del edificio, en su situación anterior tenía una imagen bastante más atractiva.

Del local no hablaré porque sólo entras si vas al aseo, ya que las mesas las tienen distribuidas en la plaza. Mal distribuidas porque si pones sombrillas, que aunque sea de noche pueden hacer su papel en días con más fresco mitigando un poco la humedad, no puedes ponerlas en el lateral de una mesa, quitando un espacio en la misma. Pero es un detalle sin más. El ambiente de la terraza es agradable, sin tener las mesas amontonadas.

Pero hoy de lo que quiero hablar es de la comida. Así que, tras pegar un vistazo a la carta, nada original, con típicos platos de “chiringuito de playa”, nos decidimos en primer lugar por una ensaladilla rusa. Bastante insulsa, vulgar y con poco sabor, además de sosa (por falta de sal, que sí era remediable). Todo el sabor que tenía era a patata y mayonesa, sin nada más que ofrecer ni resaltar.

Huevos rotos

En segundo lugar pedimos unos huevos rotos. En este punto quise hacer una foto, para que sea un ejemplo de cómo no hay que presentar un plato. Lo de las rodajas de pan de barra rodeando el plato no tiene precio… En cuanto a los ingredientes, nos encontramos con unas patatas fritas vulgares (pinta de congeladas), con un jamón bastante malo y unos huevos bien hechos. Otra vez con falta de sal, a lo que pusimos remedio con el salero que ya nos acompañó el resto de la cena…

Tras esto, nos habíamos decidido por una sepia a la plancha, que además la camarera nos recomendó por ser fresca del día (nada más faltaba…). Una sepia buena, bien hecha, tierna y con la salsa verde servida aparte como solicitamos. El mejor plato de la noche de largo.

Como último plato pedimos un solomillo trinchado. Curioso que las opciones fueran con salsa roquefort o salsa a la pimienta, no con ajos tiernos como suele ser habitual. De nuevo solicitamos la salsa aparte, espesa, sin sabor. El solomillo, de cerdo, seco y duro, sobre el mismo tipo de patatas con las que habían hecho los huevos rotos. Lo que me confirma que eran patatas congeladas.

La guinda la puso el postre. Ante la poca variedad que ofrecieron: cono helado o almendrado, profiteroles o tarta de queso, me decanté por la última. Aquí es cuando nos dimos cuenta que quien cocina o sirve los platos no prueba lo que sirve. Es decir, si pones una tarta de queso dura, seca y con un sabor excesivamente ácido (no sé si por exceso de limón o porque la leche estaba más que pasada), está claro que o no pruebas lo que sirves o te da igual. Cualquiera de las dos opciones es muy mala. Y esta vez no digo nada de la decoración con caramelo líquido y la nata montada de rigor…

En definitiva, un sitio poco recomendable, sólo salvado por dos cosas: el servicio más que atento y el precio ajustado (no podía ser de otra forma) ya que salimos a 13€ por cabeza. Un bar que supongo que tiene gente porque le rebotan los clientes que no consiguen mesa en el local de al lado. Mala señal.

Ambiente: 5

Cocina: 3

Postre: 1

Servicio: 7

Relación calidad-precio: 4

Nota media: 4

 
12 comentarios

Publicado por en 1 de julio de 2013 en Elche, Gastronomía, Restaurantes

 

Etiquetas: , ,

 
La Gastroteca de Félix

Opiniones de restaurantes en la provincia de Alicante, recetas y productos

Te Conozco Bacalao

Un lugar para la diversión

La rosa del azafrán

Gastronomía y recetas

Fondillón, el vino épico

el documental de un patrimonio en riesgo

La Ciencia y sus Demonios

La primera gran virtud del hombre fue la duda y el primer gran defecto la fe (Carl Sagan)

La Clandestina

Compartimos contigo lo que mejor sabemos hacer

Alicia y los tres enanitos

Cocina para tod@s. Crea, Comparte y Disfruta : )

La Bodega Alicantina

Revista digital sobre los vinos de Alicante

isabelandia

blog personal

Mascarpone brulé

a dessert plaisir

Con Aire de Menta

Decoración de mesas, por Men Tabriz

MakinGastronomy

Delirios de un Gastromaníak

Con delantal y a lo loco

Disfrutar comiendo, disfrutar cocinando

el chico del mandil

Cocina de autor

Unblogparacomerselo.com

Mis curiosidades gastronómicas

A %d blogueros les gusta esto: