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Archivos Mensuales: junio 2013

Receta rápida: Ensalada con queso feta

Hoy toca una ensalada rápida y completa para verano. Realmente, si me quisiera poner exquisito la ensalada la llamaría “ensalada de rúcula y canónigos con queso feta, tomates cherry, almendras y aliño de cerezas”. Pero es casi leer los ingredientes, así que paso a explicaros lo que lleva 😉

Ingredientes para 4 personas:

Ensalada queso feta

  • Una bolsa de canónigos y rúcula (se puede cambiar por cualquier tipo de ensalada que nos guste)
  • 200 gr de queso feta
  • Una caja de tomates cherry
  • Una docena de cerezas
  • Un puñado de almendras tostadas
  • Aceite
  • Sal
  • Limón

Elaboración:

Tal y como planteo estas recetas, la idea es hacer una ensalada algo distinta, pero en poco tiempo y de forma sencilla. Así que, en este caso, el único trabajo que hay es deshuesar las cerezas y triturarlas con la batidora con unas gotitas de limón, un poco de sal y un chorrito de aceite.

Una vez tenemos esto, sólo nos queda aliñar y montar. En un bol ponemos el mezclum que queramos, en este caso de rúcula y canónigos. Añadimos los tomates cherry o cualquier otro tomate que nos guste para ensalada. Para esta ensalada compré una cajita de cuatro variedades de tomates cherry, de distintos colores (rojo, naranja, amarillo y verdes), que dan un toque visual  distinto a la ensalada (porque en cuanto a sabor son muy similares).

Por otro lado, el queso feta la partimos como más nos guste. Yo la hice en barras que fui troceando con la mano, para que quedaran trozos irregulares. Los ponemos en el bol con la ensalada y los tomates.

Añadimos las almendras, bien enteras, bien troceadas con los dedos. Estas se pueden sustituir por cualquier otro fruto seco. La idea es encontrar un toque crujiente en la ensalada.

Por último, aliñamos con las cerezas que hemos triturado al principio y removemos el conjunto bien en el bol para mezclar todo. Tras esto, lo servimos en una fuente o en platos individuales.

 
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Publicado por en 27 de junio de 2013 en Alimentos, Ensalada, Gastronomía, Recetas, Recetas rápidas

 

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Receta: Otra “coca amb tonyina”

Hoy os paso una interpretación mía de uno de los platos más típicos de Alicante y que ahora, en plenas Hogueras de San Juan, se puede encontrar en cualquier panadería alicantina. Se trata de una vuelta de tuerca a la “coca amb tonyina”, coca de atún, cebolla y piñones.

Coca amb tonyina

Ingredientes:

  • Láminas de masa brick
  • Ventresca de atún en aceite
  • Cebolla o cebolletas
  • Piñones
  • Pan rallado
  • Azúcar
  • Agua

Elaboración:

En primer lugar, debemos pochar la cebolla o la cebolleta, bien pochada, a fuego lento, hasta que coja un color marrón, casi caramelizada. También tenemos que tostar los piñones. Reservamos ambas preparaciones.

A continuación, la idea es hacer una especie de milhojas con distintos trozos de masa brick crujiente. La forma que le demos a la masa, redonda en origen, es como más nos guste. En este caso hice formas rectangulares.

Para hacer el crujiente, hacemos primero un almíbar TPT (misma cantidad de azúcar que de agua). Mientras, cortamos la masa brick como queramos y la ponemos en una placa de horno forrada con papel de hornear o con un silpat. Pintamos con almíbar con una brocha la cara superior de cada trozo de masa. En este punto iremos intercalando, unas las espolvoreamos de pan rallado (estas las podemos hacer dobles, es decir, dos trozos pintados y espolvoreados con pan rallado y unidos) y a otras les ponemos unos cuantos piñones.

A continuación, le ponemos otra hoja de papel de horno o silpat por encima y las presionamos ligeramente para que no se arruguen por la humedad del almíbar. En principio, no hará falta poner otra bandeja, ya que no se arrugarán con el simple peso de la segunda hoja. Las metemos en el horno a 170º aproximadamente, vigilándolas porque, aunque parezca que no se hacen, en 5 minutos empezarán a coger color y es fácil que se quemen.

Vamos haciendo tantos crujientes como milhojas queramos montar. Admite muchas opciones. En este caso, yo puse dos crujientes dobles de pan y uno en el centro de piñones. Podemos ir reservando los crujientes hechos, siempre en una zona con poca humedad para que no se ablanden.

El montaje es sencillo. Sobre uno de los crujientes de pan rallado, ponemos un poco de la cebolla pochada y unas láminas de la ventresca de atún. Sobre esto, un crujiente de piñones, con otra capa de cebolla y atún. A continuación terminamos tapándolo con el último crujiente de pan. En mi caso, le añadí como acompañamiento unas brevas, que están en plena madurez.

Lo dicho, una interpretación, con todo el respeto a la receta original que es  uno de los símbolos de la gastronomía alicantina.

 
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Publicado por en 21 de junio de 2013 en Alicante, Gastronomía, Recetas

 

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Quiénes son los veganos, crudiveganos, frugívoros y las paleodietas

Hoy quería hablar de comer, para variar, pero desde otro punto de vista. Desde la perspectiva de ciertas “dietas”, entendidas como pautas dentro de un régimen alimenticio, como una forma de alimentarse y no como un régimen estético para adelgazar. Hablaremos de los extremos, ya que los vegetarianos están muy presentes en la mayoría de la sociedad y tienen acceso relativamente fácil a menús y cartas en restaurantes para ellos, incluso restaurantes dedicados específicamente al vegetarianismo. Así que hablaré de los veganos, los crudiveganos, la paleodieta y el frugivorismo.

Parto desde la absoluta curiosidad que me generan este tipo de dietas. Todo desde un punto de vista gastronómico, ya que muchas de estas “actitudes” se extrapolan a toda la actividad diaria, desde la vestimenta hasta el ocio, pasando por el tipo de productos que compran para el día a día o la compraventa de animales, convirtiéndose en todo un estilo de vida. Tampoco voy a entrar en términos nutritivos, ya que no soy experto en el tema. Quiero ser lo más objetivo posible, acercándome a estas dietas desde la curiosidad, como decía antes, y cierta admiración por seguir unas fuertes convicciones por parte de los que las siguen.

El VEGANISMO:

Sus creadores fueron Elsie Shrigley y Donald Watson, vegetarianos estrictos, que no entendían cómo otros vegetarianos comían productos derivados de animales. Así, de la contracción del término inglés “vegetarian”, apareció el término “vegan” (de igual manera en español). Watson, en 1951, creó la Vegan Society.

Su idea principal se basa en el respeto por los animales. Por tanto, cualquier consumo de algo producido por un animal es poner el interés humano por encima del interés del animal, de ahí que se rechace la explotación del animal con el fin de extraer de él cualquier tipo de producto.

Esto lleva a los veganos a no consumir ningún producto procedente de los animales. Por supuesto, no comen ni carne ni pescado, pero tampoco huevos, leche, mantequilla, etc., llegando incluso a rechazar la miel de abeja. Esta última parte es la que les diferencia de los vegetarianos, que sí comen productos derivados de animales, siempre que no le produzca la muerte (huevos, leche, etc.).

En este caso, muchas críticas a esta forma de alimentarse vienen de la falta de proteínas, hierro o vitaminas. Numerosos estudios han acabado ya con ese mito en el caso de adultos. El aporte de proteínas se puede obtener perfectamente de soja, quinoa y otras legumbres y frutos secos. Otra cosa es el aporte proteico que necesita un lactante, un bebé o un niño para su desarrollo. En ese punto no está tan claro que no sea necesario un aporte proteico proveniente, por ejemplo, de carnes.

En cuanto al hierro, los vegetales aportan un tipo de hierro denominado “no hemo” que es más difícil de asimilar que el “hemo”. Para facilitar esta absorción, debe acompañarse de un mayor consumo de vitamina C, ácido málico y ácido cítrico. Y para no dificultarla, evitar alimentos como la soja, café y té, cacao y fibra, que evitan una correcta absorción del hierro. Es decir, el tema del hierro se convierte en una ecuación complicada para los que siguen este tipo de alimentación.

También se pueden producir carencias en vitamina B-12 o en ácidos grasos Omega3, cuya sustitución, sinceramente, no he encontrado demasiado clara por ser muy técnica.

Algunos ejemplos de recetas de esta dieta las podemos ver en los blogs “La dimensión vegana” y en “Mi vida con un vegano”  blog curioso, mezcla de recetas y experiencia vital de la creadora.

El CRUDIVEGANISMO:

Son los veganos que han dado un pasito más en su convicción, es decir, todo producto que consumen lo hacen en crudo, sin cocinar. Entienden que este tipo de dieta es para la que está diseñado el cuerpo humano. Se comen los alimentos conforme los da la naturaleza, tal cual, sin aditivos y no se pueden exponer ni cocinar a una temperatura superior a la producida por el sol (unos 40º). Se puede ser crudivegano puro, es decir, el 100% de lo consumido no se cocina, o crudivegano parcial, con distintos porcentajes, según la cantidad de dieta que se come cruda o cocinada. Además, este estado evoluciona, ya que recomiendan convertirse a esta filosofía de forma gradual, adaptando el cuerpo al cambio de alimentación.

Hacen buenos estudios de combinaciones de alimentos. Como decía, no soy nutricionista, y no sé cuánto hay de verdad en ciertas ideas como las combinaciones de alimentos según el tipo de digestión de cada uno (por ejemplo, no comer fruta después de comer porque su digestión es muy rápida y si has comido algo de digestión más lenta antes de la fruta no la digerirás de forma correcta). Pero es un planteamiento curioso y para volverte un poco loco con las combinaciones posibles.

Información y ejemplos sobre esta dieta los podemos encontrar, por ejemplo, en los blogs de “BibiRaw” y en “Un mundo de brotes”.

 LA PALEODIETA:

Es una actitud de búsqueda de lo natural (no voy a entrar en los beneficios o inconvenientes de esta dieta, aunque últimamente se oye como dieta para adelgazar). Se basa en comer como lo hacían nuestros antepasados en el Paleolítico, es decir, sin usar determinadas técnicas de cocina modernas ni consumiendo ciertos tipos de alimentos procesados que en aquel momento no existían (como alimentos enlatados, congelados o refinados). Digamos que es una vuelta de tuerca a “comer como comían nuestros abuelos”.

En resumen, permite carnes, pescados, frutas, verduras, vegetales, raíces y frutos secos, prohibiendo cereales, legumbres, productos lácteos, azúcar refinado y aceites procesados. Es decir, hay que ponerse en la situación del hombre cazador-recolector y alimentarse como lo hacían ellos. Puede ser una experiencia curiosa y divertida ir a un supermercado y pensar qué podríamos encontrar si estuviéramos en el paleolítico. Veréis como no es nada fácil comprar.

Me parece, quizá, la más curiosa e interesante de las tres comentadas. Un ejemplo de esta dieta y uno de mis blogs preferidos es “Antojámenes de las cavernas”

FRUGIVORISMO:

Este es otro tipo de dieta basada en la ingestión únicamente de frutas, es decir, es una dieta vegetariana muy estricta. No queda muy claro hasta dónde se considera lo que es y lo que no es fruta. Por ejemplo, hay bastante ambigüedad con los frutos secos, si se pueden o no comer. Los más estrictos sólo comen frutas carnosas.

Se basan en ciertos principios, como que las frutas son el origen de toda vida, que los hombres originariamente eran, sobre todo, recolectores (es llevar al extremo la paleodieta) o que no se matan plantas para el consumo de la fruta (como los veganos, que sí las matan).

Por supuesto, esta dieta tiene numerosos detractores, ya que es muy limitada en cuanto a los alimentos permitidos. Sobre todo, es importante la carencia de proteínas y de vitamina B12.

No sigo ni he encontrado blogs sobre el tema (los que hay llevan tiempo parados sin publicar).

Por último, como idea final, indicar que los blogs que leo y de los que he ido dando algún ejemplo los sigo porque me gusta la originalidad de sus recetas y por ciertos ingredientes usados, no porque esté de acuerdo en estas dietas. Si te paras a pensar, tiene mucho mérito el intentar hacer una receta sin usar productos procesados o sin usar nada derivado de un animal. Siempre he pensado que los extremos nunca son buenos, aunque en temas de gastronomía, los respeto como elección.  Pero no estoy de acuerdo en algo que limita qué tengo que comer (quizá porque me guste demasiado comer 😉 )

 
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Publicado por en 18 de junio de 2013 en Alimentos, Curiosidades, Gastronomía, Impactante

 

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Lo que no es horchata

Soy un apasionado de la horchata. Pero de la buena horchata. Y cada vez está siendo más complicado encontrar una de calidad, lo que me parece lamentable viviendo en la provincia de Alicante.

La mejor opción que conozco, aunque no es la más barata, es coger el coche hasta Alboraya en Valencia y tomarte una buena horchata en la Horchatería Daniel, en la avenida de la Horchata número 1. Perdón por tanta redundancia pero es su dirección. Gracias Pepe por invitarme y hacer que conozca este sitio hace ya unos años. Es, con diferencia, la mejor horchata que he probado. Sin hablar de los fartons caseros (esa especie de bizcochos alargados que acompañan a esta bebida de forma habitual). Increíbles. Es visita imprescindible cada vez que voy o paso por Valencia.

Otra gran horchata si Alboraya te pilla un poco lejos (desde Elche son casi 200 km), podemos buscar dónde venden horchata de Helados Caldós, empresa de Crevillente que hace, entre otros helados y granizados, la que es para mí la mejor horchata de esta zona. Si alguien me da más opciones, además de estas dos, estoy dispuesto a hacer una cata 😉 .

Pero eso son HORCHATAS, con todas las letras y en mayúsculas. Si nos vamos a cualquier supermercado, podremos encontrar distintas horchatas, desde tetrabriks que se anuncian como horchata de chufa natural a concentrados que, mezclados con agua fría, te dan (supuestamente) horchata. No he probado ninguna de las bebidas de ese tipo que me recuerde ni lo más mínimo a las horchatas anteriores. Y ya he probado unas cuantas. Siempre he dicho que la horchata Chufi (o cualquiera de este estilo), como algo frío, está buena, pero como horchata… pues no. Es decir, no todo lo que lleva chufa es horchata.

Y la razón que me ha animado a escribir este artículo, ligado a ese último planteamiento, es la proliferación de distintas “bebidas de chufa”. Por supuesto, por ningún sitio del envase pone que sea horchata, nada más faltaba, porque la horchata es chufa triturada y macerada en agua, a lo que se le añade posteriormente azúcar. Sólo eso. No lo que llevan estas “bebidas de chufa”.

Así que, como ya hice en un artículo anterior, os copio la lista de ingredientes, y os cuento algo sobre los menos conocidos de una de esas “bebidas de chufa” (en este caso comprada en el Carrefour y de la marca Costa). Por supuesto, la información la he sacado de distintas páginas dedicadas a analizar estos aditivos como www.e-aditivos.com, aditivos-alimentarios.blogspot.com.es y Wikipedia.Bebida de chufa Costa

Ingredientes: Agua, chufas (10%), estabilizadores (E-1422, E-331iii, E-460, E-466 y E-407), emulgentes (E-472c y E-471), proteínas de leche y edulcorantes (E-950 y sucralosa). Puede contener lactosa.

Además indica un par de leyendas en el tetrabrik: “Sin gluten/Sin aromas/Sin azúcar añadido” y “Esta bebida se produce en una fábrica que elabora productos que contienen frutos secos y avena” (esta última para evitar problemas con determinadas alergias o la contaminación cruzada que puede afectar a celiacos).

E1422, es el Adipato de dialmidón acetilado, buen nombre para un derivado del almidón que son los de la familia E14x. Se extrae de manera artificial de cereales y patatas para usarse como gelificante y espesante.

E331iii, es el Citrato trisódico, tercero de los citratos de sodio (los otros son el monosódico y el disódico), usado como conservante. Aunque en esta horchata se presenta como estabilizador, es usado, sobre todo, como antioxidante, ya que es un derivado del ácido cítrico y por su acidez evita el pardeamiento por oxidación de los alimentos.

E460, es la celulosa microcristalina o en polvo, procede del algodón y se usa como espesante,  emulsionante, agente de carga (un producto que le da al alimento el volumen y la textura deseada) y como soporte para aditivos (una sustancia usada para incorporar el aditivo al producto alimenticio). También se usa, además de alimentación, en barnices, lacas, caucho y pañuelos de papel.

E466, es la carboximetilcelulosa  o carboximetilcelulosa de sodio. Obtenido y usado de la misma manera que el anterior E460.

E407, es el carragenato, obtenido de forma natural de algas rojas similares al agar-agar, de las que se extrae la carragenina. Pertenece a la familia de los espesantes y gelificantes. Usado en alimentos para bebés como leche en polvo y productos lácteos espesos, kétchup, nata, helados y similares, además de cremas antiarrugas y espumas de afeitar. Es como una fibra, por lo que no somos capaces de absorberlo, y es eliminada por el cuerpo directamente.

E472c y el E471, son los esteres de ácido cítrico de mono y diglicéridos. Son usados para emulsionar y estabilizar. Se produce a partir de glicerol y de ácidos grasos.

E950, es el Adesulfamo K. Un potenciador del sabor y edulcorante sintético que endulza 200 veces más que el azúcar. Como es de sabor amargo, se suele combinar con otro edulcorante, como el aspartamo o la sucralosa.          

Sucralosa, también se le puede ver como el E955, es un edulcorante que endulza 600 veces más que el azúcar. Es el único edulcorante sacado a partir del azúcar que no aporta ninguna caloría, por lo que se usa en bebidas “light”, pastelería o alimentos procesados. Es una sustancia que se comporta “como si  no hubieras tomado nada”, es decir, endulza, pero pasa por el cuerpo sin metabolizarse de ninguna manera y se elimina completamente.

Sigo diciendo lo mismo que en el artículo anterior en el que analizaba ingredientes: no estoy en contra del uso de aditivos, siempre que esté justificado su uso. Pero, como decía al principio, la horchata es agua, chufa y azúcar, sin nada más… El resto son bebidas de chufa, con más cosas…

 
 

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Restaurante: Sidrería La Olivereta en Elche

En una calle en pleno centro de Elche, junto a La Glorieta, centro del comercio y de la vida social de la ciudad, se encuentra la Sidrería La Olivereta, exactamente en la calle Olivereta 4 (no se pensaron mucho el nombre del local 😉 ). Uno de esos sitios que si no lo conoces es complicado que te des cuenta que está. Aunque es conocido, por la gran cantidad de gente que tiene. Buena señal, ya que un local que funciona por el boca a boca (pocas referencias también en Internet) habla muy bien de lo que te puedes encontrar.

Situado en una calle estrecha con cuatro mesas en la calle, que flanquean la entrada al local, que se hace subiendo unos escalones. El sitio es pequeño, con capacidad para no más de 30 personas contando las mesas de fuera. Te encuentras varias mesas a izquierda y derecha al entrar y, tras unos pasos, la barra se queda a la izquierda, acabándose el espacio de comedor donde acaba la misma. Por cierto, las mesas, por lo menos en la que estábamos, estaba forrada de fotos antiguas tanto de Elche como de distintas zonas de la provincia de Alicante. Detalle curioso y bonito.

Cocina típica asturiana, con detalles interesantes como el grifo en forma de brazo escanciando sidra que tienen en la barra (es espectacular) y bien ambientado y decorado, con las paredes “dibujadas” con tiza con los platos de la carta. Esta, corta, aunque suficientemente extensa para poder hacer varias visitas sin repetir plato. Contundente, como la cocina asturiana. Así que nos pusimos a pedir, sabiendo que la operación bikini se iba al traste…Sidrería La Olivereta

En primer lugar, una tabla de embutidos del Tineo, compuesta de cecina, chosco (embutido de cerdo curado y ahumado), lacón, chorizo y morcilla (Ya había dicho que la cena muy ligera no iba a ser). Muy buena y con una cantidad más que aceptable. La cecina y el chosco impresionantes. Muy buenos.

Para seguir, pedimos unas croquetas de jamón. Gracias a la camarera que nos advirtió del tamaño de cada una, porque íbamos a pedir dos por cabeza, sin saber que eran algo más pequeñas que una pelota de tenis… Enormes. Pero muy buenas. Cremosas, bien hechas, con sabor a jamón, crujientes por fuera y nada aceitosas.

Tras esto, por no aligerar, habíamos pedido unos chorizos a la sidra. Otra vez enormes, presentados en una sartén. Plato contundente, quizá demasiado, pero de sabor muy bueno. Sin resultar pesados por la cocción o por el exceso de grasa.

No pude evitar pedir unas patatitas al Cabrales. En un plato alargado, una ración pequeña comparado con el resto de platos, pero suficiente, de unas muy buenas patatas con una salsa con buen sabor a queso, potente, como es el Cabrales. Para mojar con pan cuando se acabaron las patatas.

Por último, fuera de carta, tenían pulpo a feira, quizá el plato más flojo, al tener más patata que pulpo, aunque ambos estaban muy buenos de sabor y bien cocidos. También es cierto que llegamos justos de hambre a este plato.

De postre, pedimos dos a compartir. Como no podía ser de otra manera, uno fue arroz con leche caramelizado, muy bueno y, de nuevo, en una cantidad exagerada. Muy bueno de sabor, bien de cocción, pero con el fallo de no retirar las cáscaras de limón. Quizá haya gente que se las coma, pero lo ideal es ponerlas por encima o de manera que se vean si las quieres dejar. Además del arroz, pedimos casadielles con nueces, especie de empanadilla frita rellena de nueces trituradas con azúcar. Acompañada de compota de manzana, quizá le faltaba algo de sabor o más potencia en el relleno. Contundente y de cantidad más que de sobra.

El servicio fue muy bueno, atento en todo momento sin agobiar y sirviendo rápido, lo que creo es imprescindible para un local que necesitará doblar mesas en cada servicio. Dos camareros que se bastaban para controlar todo el local de forma muy eficiente.

Todo lo acompañamos por agua, una cerveza, un tinto de verano y una botella de sidra natural, que te acoplan en un grifo de la mesa, para que vayas escanciando tú conforme vas bebiendo. Todo, incluyendo la cena de mi hija, salió por 72€ para los tres adultos. Precio aceptable, bien para la cantidad que comimos (con un plato menos hubiéramos salido igual de bien cenados).

En definitiva, sitio recomendable, en el que es imprescindible reservar (era la cuarta vez que intentaba ir, las anteriores sin reserva fue imposible sentarse). Repetiré, porque me quedé con ganas de probar otros platos que tenían en carta. Y una buena opción será ir al mediodía, porque los platos de cuchara que ofrecen tienen muy buena pinta.

Ambiente: 7

Servicio: 7

Cocina: 8

Servicio: 7

Relación calidad-precio: 7

Nota media: 7,2

PD: Para mi hija pedimos una tortilla a la francesa con tomate trinchado. No la cobraron. Si fue detalle a propósito: ole! Si se olvidaron de cobrarlo, que no me lo cobren la próxima 🙂 .

 
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Publicado por en 12 de junio de 2013 en Asturiana, Elche, Española, Gastronomía, Restaurantes

 

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Receta rápida: Tallarines con bacon y tomate fresco

Con esta receta quería inaugurar una nueva sección, que he llamado “Receta rápida”, más que nada porque no se me ocurre otro nombre, y donde quiero ir colgando recetas que se hacen en un momento, fáciles, con cosas que podemos encontrarnos normalmente en casa y para hacer en momentos donde no nos apetece nada cocinar. Así que serán ingredientes fáciles, como pasta, arroz, latas, etc. Y todo esto acordándome de uno de los mejores blogs de cocina que conozco y que recomiendo, el de Falsarius Chef, blog impresionante.

Ingredientes para 2 personas:Tallarines con bacon y tomate fresco

  • 300gr de tallarines o cualquier otra pasta
  • Un sobre de bacon cortado
  • Un bote pequeño de cebolla y calabacín frito (uso el de Hida que me parece bastante bueno)
  • 3-4 tomates pera (puede valer cualquier otro tomate que tengamos a mano)
  • Medio vaso de vino blanco
  • Especias al gusto (orégano, pimienta, albahaca, etc.)
  • Almendra (o frutos secos al gusto)
  • Queso para rallar
  • Mantequilla
  • Aceite de oliva
  • Sal

Elaboración:

Hervimos en una olla la pasta con abundante agua, aceite y sal el tiempo que indique el fabricante.

En una sartén grande, salteamos el bacon sin aceite, ya que fundirá su propia grasa. Una vez dorado el bacon, añadimos el bote de cebolla y calabacín. Como está frito, no hará falta hacerlo prácticamente. A continuación, añadimos el vino blanco y las especias que queramos y dejamos que reduzca aproximadamente dos minutos a fuego suave.

Troceamos los tomates y reservamos. Troceamos las almendras o los frutos secos que más nos gusten (anacardos, nueces, avellanas, etc) y reservamos también.

Escurrimos la pasta una vez hervida y la añadimos a la sartén. Añadimos el tomate troceado, los frutos secos y un par de cucharaditas de mantequilla. Removemos el conjunto para que funda la mantequilla. Añadimos el queso rallado una vez emplatados.

Y terminado este plato de pasta en 10 minutos 😉

 
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Publicado por en 10 de junio de 2013 en Gastronomía, Pasta, Pasta, Recetas, Recetas rápidas

 

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Receta: Gazpacho de cereza con Thermomix

De cara al verano apetece tomar cosas fresquitas y, una de ellas muy tradicional, es el gazpacho andaluz. Así que aprovechando la Thermomix y que las cerezas están de plena temporada, preparé el otro día este gazpacho. Rápido y sencillo. Los ingredientes son orientativos, es decir, habrá quien le guste con más cebolla, con más o menos ajo, poniéndole un poco de pimiento verde, con un tipo de vinagre o con otro, aligerarlo quitando algo de pan o añadirle algún cubito de hielo y turbinarlo para enfriarlo y hacerlo más líquido. Mil opciones para hacerlo al gusto de cada uno.

Ingredientes:Gazpacho de cereza

  • 600 gr de tomate pera maduros
  • Media cebolleta o un cuarto de una cebolla pequeña
  • 75 gr de miga de pan
  • Un cuarto de diente de ajo
  • 50 gr de aceite de oliva
  • 5 gr de vinagre de Jerez
  • 150 gr de cerezas sin hueso
  • Sal

Elaboración:

Lavar los tomates y quitarles la parte del pedúnculo, trocearlos y añadirlos al vaso de la TMX. Añadir la miga de pan (en este caso usé pan de molde sin cortezas), la cebolleta y el ajo. Turbinar a velocidad 3-4 durante 10 segundos. Añadir el aceite de oliva y el vinagre. Volver a turbinar subiendo la velocidad hasta 7 durante otros 10 segundos.

Una vez tengamos hecha esta mezcla, añadimos las cerezas y la sal y trituramos el conjunto a velocidad progresiva 5-7-9 durante aproximadamente un minuto.

Sacamos esta mezcla, la colamos para eliminar los restos de pepitas, pieles, etc., que nos hayan podido quedar y volvemos a incorporar al vaso de la TMX.

En este punto, si queremos darle una consistencia más líquida, podemos incorporarle un par de cubitos de hielo grandes y turbinar hasta que se hayan deshecho. Además, conseguiremos enfriar el gazpacho.

Fácil y rápido (lo que más trabajo tiene es deshuesar las cerezas). Podemos presentarlo como primer plato, como un gazpacho normal, acompañado de los tropezones que más nos gusten (verdura en dados, pan frito, etc.). En este caso, lo puse en unos vasitos (de yogur), pensando en servirlo como aperitivo, acompañado uno con jamón serrano en dados, otro con unos picatostes de pan de pasas y otro con mojama.

 
 

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Restaurante: Antiguo Convento en Boadilla del Monte (Madrid)

La opinión de hoy es, seguramente, la más comprometedora de las que he escrito hasta ahora. Os explico, se trata de la cena que organizaron unos amigos, ya familia, por el bautizo de su hijo. En un ataque de locura, me han hecho padrino de Álvaro, una criaturita sin opción de elección, que lo primero que hizo cuando me vio fue un puchero y un amago de lloro (sabía lo que le viene encima…). Luego nos fuimos conociendo, y ya nos llevamos mejor.  Así que, con todo el cariño del mundo, un enorme agradecimiento y por la insistente (como poco) petición de toda la familia Martínez, ahí voy con la opinión del sitio donde nos invitaron a cenar (salto sin red 😉 )

Antigüo Convento en Boadilla del Monte

Se hizo en el Antiguo Convento de la localidad de Boadilla del Monte en Madrid. Es un marco espectacular preparado exclusivamente para eventos. Un antiguo convento de las Carmelitas Descalzas de 1674, en el que, desde la entrada, pasando por el claustro, hasta el salón privado donde cenamos, te envuelve en algo exclusivo, histórico y muy bien cuidado. Con jardines interiores donde, una cigüeña desde lo alto de una de las torres del convento, estuvo observando envidiosa el cóctel de bienvenida, anterior a la cena que nos esperaba.

El cóctel trató de pequeños “bocaditos” muy variados y muy buenos, acompañados de vino blanco y tinto, cerveza, cava y refrescos. Entre los aperitivos hubo una buena “brocheta de mozzarella y tomate cherry”, con una salsa de albahaca a la que le faltaba potencia, porque no se notaba en el conjunto. También unos “chips de patata con tartar de salmón ahumado”, presentado en una pequeña croqueta coronada con eneldo, buen sabor y color, lo que indica que estaba preparado casi al momento (no oxidó). Una “patatitas con huevas de trucha” rellena de crema de queso, un poco basta la patata, que mataba el sutil sabor del relleno. Una cucharita de “lentejas con foie-gras a la vinagreta de mostaza”, una especie de ensalada de lentejas frías con un dado de foie, sal en escamas y un toque dulce dado por la vinagreta. A mí me gustó mucho, aunque no todos opinaron lo mismo. Una “brocheta de pulpo a la vinagreta de verduras”, presentado en un vasito, con el pulpo gelatinizado y cortado en dados, con muy buen sabor. Una forma distinta de presentar un salpicón de pulpo. Una “coca de anchoas con aguacate”, de muy buena calidad, muy fina, con un gran sabor de la anchoa y buena mezcla con el toque fresco del aguacate. En definitiva, aperitivos de un nivel muy bueno que anticipaba la calidad del restaurante.

Tras esta bienvenida, pasamos al salón privado, donde una mesa enorme, perfectamente adornada, nos esperaba, con varios cuadros históricos observándonos. Así que nos sentamos y, sin esperar prácticamente nada, nos trajeron el primer plato del menú, una “ensalada de langostinos y carabineros con espárragos trigueros al vinagre de Módena”. Presentada en forma de timbal, con un mezclum de lechugas donde apoyaban tres langostinos y tres carabineros hervidos y limpios. Quizá al carabinero le hubiera venido bien la plancha y acompañarlo de sus cabezas, pero tenían un buen sabor. Se acompañó por una espuma de espárragos trigueros y una mermelada de tomate (el vinagre de Módena no lo noté por ningún sitio), puestos a la derecha del plato, para que sirviera como aliño. La espuma muy buena, dando un toque original y distinto como guarnición/aliño. En cuanto a la mermelada, bastante recurrida en otros platos, marida muy bien tanto con el mezclum de lechugas como con el marisco, aunque le mate algo el sabor a estos últimos. Un plato más que correcto. Acompañado por un vino blanco Viña Cantosán de la DO Rueda.

En segundo lugar llegaba la carne. Un “solomillo de buey con salsa de boletus”. El mejor plato de la noche. Un solomillo de buey perfectamente hecho, sobre todo si te gusta la carne en su punto o poco hecha. Con el toque dorado y crujiente por fuera y jugoso por dentro. De un buen tamaño (con lo complicado que parece que en un evento de este tipo, donde sirven muchas raciones, hagan una carne con un buen punto de cocción). Con una salsa de boletus, con trozos de esos boletus acompañando en la guarnición junto con las patatas. Muy buen conjunto. Quizá la guarnición podía haber sido algo más original, pero la calidad de la carne era extraordinaria, por lo que no se echó de menos nada más. Esta carne estuvo maridada por un tinto Melquior Colección Familiar DO Rioja.

Por último, de postre, una “tarta de tres chocolates”. Como me ha confesado la “anfitriona”, una tarta para que guste al máximo de número de personas, sin riesgo, pero buena y bien hecha. Así que objetivo cumplido. Un buen postre, que gusta a todo el mundo. Aunque algo más de riesgo me hubiera gustado 🙂 .

Tras esto, con los cafés y licores varios, presentaron unas “tejas de almendra y mignardises” (dulces que acompañan al café), en este caso unos de yema y otros de chocolate.

El servicio fue muy bueno. Rápido, atento, sin hacer nada de ruido ni molestar en ningún momento. Muy profesional.

En resumen, una gran cena en un lugar excepcional y con una muy buena cocina. Pero, sinceramente, la cena era algo secundario para mí al lado del significado del fin de semana y del hecho que dos amigos me hagan parte de su familia. Algo que no se me olvidará en la vida. Gracias Pepe y gracias Isa.

Ambiente: 9

Cocina: 8

Postre: 6

Servicio: 9

Relación calidad-precio: –

Nota media:  8

 
3 comentarios

Publicado por en 5 de junio de 2013 en Alimentos, Española, Eventos, Gastronomía, Restaurantes, Vinos

 

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Cata-maridaje de Sushi y Vinos DO Alicante

Ayer tuve el placer de participar en una Cata-Maridaje organizada por SushiUp y el CRDO Vinos de Alicante. Maridaje curioso, por ser complicado por la variedad de piezas de sushi y las características del vino (sobre todo los tintos), siendo lo fácil en estos casos tirarse de cabeza y no complicarse la vida con cerveza o sake.

En este caso todo estuvo perfectamente organizado por Oscar García (@Oskar9x), entre otras muchas cosas, responsable de comunicación de SushiUp. Presentando el evento estuvieron tanto Eladio Martín, por parte del CRDO Vinos de Alicante, como Guillermo Rejón, propietario de SushiUp. La parte “técnica” fue perfectamente llevada por  el experto Miguel Angel Garri, que nos fue comentando las características de cada una de las bodegas presentadas y las notas de cata de los vinos. Además, un punto interesante, fue contar con la presencia de Erik, sushichef de este establecimiento, que fue preparando distintas elaboraciones mientras se desarrollaba la cata-maridaje. Un punto de dinamismo muy bueno.

Os cuento lo que comimos y bebimos, intentando recordarlo todo, aunque algo me falta en cuanto a las piezas de sushi probadas, ya que no tomé casi notas porque si te entretenías perdías el hilo. Si alguien de los que estuvo me lee y puede completar, se lo agradecería 😉 De igual manera, no pongo fotos porque no me dio tiempo… Pero podéis buscar en Twitter el hashtag #vinodealicanteysushiup, donde encontraréis muchas imágenes de la experiencia que vivimos.

Así, empezamos con un blanco de Torrevieja de la bodega Viñedos Culturales, El Carro. Un vino distinto, con notas muy terrosas, húmedas, quizá demasiado. Sería interesante volver a tomarlo en otras situaciones. Su productor es Rafa Bernabé, responsable también de los tintos Beryna (muy buenos). Aquí se maridó con un “roll classic New York” de salmón y aguacate.

En segundo lugar uno de los mejores vinos de la noche, un Enrique Mendoza blanco Chardonay. Cómo no, una de las mejores bodegas de Alicante (y diría que de España) situada en Alfaz del Pí. Espectacular maridado con un niguiri de salmón y una salsa de soja con sésamo tostado.

Tras esto, pasamos a un rosado de Heretat de Secilia, el Cesilia Rosé, un vino fresco con un sabor muy afrutado, que marida muy bien con el espectacular  niguiri de atún rojo que nos dieron en primer lugar, y con el “roll orange” de salmón, kanikama (preparación con surimi), langostino y aguacate.

En cuarto lugar, empezando con los tintos, llegaba un Sein, de Bodegas Vinessens de Villena. Sinceramente, no recuerdo el tipo de sushi con el que maridamos este vino. Espero que alguien me refresque la memoria.

En penúltimo lugar, como segundo tinto, tuvimos la suerte de probar un Carabibas, de las bodegas Sierra de Cabreras. Espectacular. Creo que aquí el fallo, aunque había que incluirlo, fue maridarlo con el roll “Dinamyte”, roll picante que mataba el sabor del vino (aunque lo hicieron más suave de lo que realmente es), hecho con salmón, rúcula, mayonesa japonesa y sichimi (mezcla de especias japonesa).

Y por último, llegó Cristalí, de bodegas Vins del Comtat, un vino dulce de uvas Moscatel de Alejandría. Vino fresco y suave, con muchas notas cítricas y florales. Se maridó, de manera espectacular, con un “roll Sun” de salmón, Philadelphia, cebolleta y tamago (especie de crepe o tortilla muy fina hecha de huevo y azúcar).

En definitiva, una cata-maridaje muy original, presentada de forma muy profesional por los organizadores. Además, sirve para conocer y poner cara a gente que admiras por su trabajo y sigues día a día en las redes sociales. Y no me puedo olvidar de las risas de la cena posterior en Tribeca (gracias Altea, Raquel y Juan por el gran rato). Lo dicho, fue un placer participar y la idea clara de repetir experiencias con toda la gente que asistió. Gracias SushiUp y gracias CRDO Alicante.

 

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