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Archivos Mensuales: abril 2013

Las Baguettes de atún y bacon de Mercadona y una reflexión

La idea de hoy es doble, por un lado, hablar sobre uno de los alimentos precocinados que venden en Mercadona bajo su marca Hacendado (realmente son de Casa Tarradellas, líder de pizzas precocinadas), y por otro lado, una reflexión.

Baguettes de MercadonaOs quería describir las “Baguettes de atún y bacon”. Es uno de esos productos precocinados y ultracongelados que, en teoría, nos debe facilitar la vida. Es tan fácil como hacerla en el horno durante 5-7 minutos para tener una cena lista. Presentada en dos envases individuales que contienen cada uno una baguette de 140 gramos.

Y qué mejor forma de analizar el producto que leyendo sus ingredientes: “harina de trigo, agua, mozzarella (15%), bacon (10%), atún (7%), crema de leche, aceite de girasol, sal, levadura, estabilizadores (trifosfato pentasódico, goma xantana), harina de malta, dextrosa, especias, potenciador del sabor (glutamato monosódico), antioxidante (ascorbato sódico), conservador (nitrito sódico)”. Quitando los que todos conocemos, hay una serie de componentes que voy a dar una breve descripción de cada uno:

Trifosfatos pentasódico: Es el E451i, usado en carnes, pescados y alimentos precocinados, se utiliza como emulsionante y para evitar la pérdida de humedad en esos alimentos precocinados. Muchos gobiernos regulan su cuantía ya que, debido a esa retención de humedad, puede servir para aumentar el peso de ciertos pescados y carnes de forma artificial (le mantengo más cantidad de agua para que pese más, como lo vendo al peso…).

Goma Xantana: Sacada de la bacteria Xanthomonas Campestris . Usada para modificar la textura de los alimentos y darle una consistencia mayor (da viscosidad a soluciones acuosas), buscando una mayor aceptación para el consumo.

Glutamato monosódico: De este ya os hablé en otro artículo. Aquí os lo dejo: “Los potenciadores del sabor: Los E6xx”

Ascorbato sódico: Es el E301. Se sintetiza a través de la fermentación bacteriana de la glucosa y, posteriormente, se le hace una oxidación química. Así se genera un antioxidante que previene, por ejemplo, que la fruta ennegrezca o que aparezcan ciertos compuestos químicos como las nitrosaminas (con efectos cancerígenos) en las carnes.

Nitrito sódico: Es el E250. Una sal sódica usada como conservante y como fijador del color de la carne y derivados, como fiambres y embutidos. Está regulado su uso por la capacidad que tiene de generar nitrosaminas en los alimentos (es curioso como este conservante genera las nitrosaminas y el anterior antioxidante las evita…).

En definitiva es un alimento precocinado que sigue la línea de los productos de Casa Tarradellas, sinceramente, a mí me saben todos muy parecidos. Está claro que es tentador, ya que tienes una cena solucionada por 1’89€.

Pero ahora viene mi reflexión: ¿Realmente es necesario comprar este tipo de alimentos precocinados? Entiendo que una pizza puede ser más complicada de elaborar ya que tienes que hacer la masa. Pero creo que es bastante fácil coger una baguette, abrirla por la mitad, ponerle tomate, una loncha de queso, abrir una lata de atún y un paquetito de bacon… Siempre nos va a quedar mejor, vamos a comer más sano, nos queda una comida muy completa y evitamos ciertos componentes como los indicados más arriba que no son del todo recomendables.

Así que, en resumen: siempre viene bien tener algún producto de este tipo en el congelador, pero lo poco que cuesta hacerlo y la satisfacción de hacernos algo así nosotros mismos no tiene precio.

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Publicado por en 28 de abril de 2013 en Alimentos, Curiosidades, Española, Gastronomía, Problemas

 

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Restaurante: El Portal en Alicante

Cuando en hostelería se ofrece algo fuera de lo habitual o, por lo menos, algo que en el territorio donde lo implantas no exista, lo normal es que tengas éxito si haces las cosas bien. Creo que bajo esa premisa se mueve El Portal (en la calle Bilbao 2, junto al Portal de Elche, en Alicante), dirigido por Sergio Sierra. También estoy convencido que se mueve bien entre la clase alta alicantina (y esta clase alta en este tipo de espacios), gente buscando el sitio más “cool” de Alicante, ofreciendo un ambiente muy “de moda”, quizá demasiado forzado…

Y ese ambiente está muy bien logrado (si buscas un local así). Un local no muy grande, pero bien distribuido. Con una zona más informal a la entrada, con mesas altas y barra para picar algo o tomar una copa. A la derecha se abre la zona para comer más tranquilo, con mesas de estilo rústico, amplias y con buena separación entre unas y otras. Todo lo preside una imponente barra donde cuatro personas preparan los cócteles.  Además, varias mesas con un ambiente más reservado, para alguna cena más formal. Yo estuve un sábado por la noche y, por lo que me cuentan, al mediodía es totalmente distinto, lo que habla muy bien de la oferta y la capacidad de llegar a muchos segmentos del mercado.

En su página se puede leer varias veces las palabras honestidad, creatividad, producto. Estoy de acuerdo con dos de ellas: muy buen producto, de una calidad muy alta; platos honestos, sin querer aparentar lo que no son, sencillos en el concepto pero muy bien elaborados. Pero creatividad, lo que se entiende por creatividad en cocina, la justa. Y no lo digo como defecto. Trabajan el producto de maravilla, lo presentan muy bien, pero la creatividad e imaginación no son un valor destacable.

En cuanto a los platos que comimos, todos espectaculares. En primer lugar unas vieiras asadas, en su punto de cocción, con un salteado con toques salados que combinaba perfectamente con las vieras y una espuma con potente sabor a mar que realzaba el conjunto. Un revuelto de perrechicos, sencillo, sin nada añadido que tapara el sabor de las setas, con el huevo meloso sin estar crudo. Una tabla de 6 quesos, con buenos contrastes y quesos variados. Unas croquetas de leche de oveja latxa, sencillamente espectaculares, presentadas en un pequeño cestillo simulando la cesta de una freidora. De sabor suave y limpio, perfectamente fritas. Lástima que sean pequeñas.

Y los montaditos, aunque más caros de lo normal (no creo que esté justificado cobrar a 6€ sin IVA el más barato, algunos a 7€), son de un tamaño mayor de lo habitual. El Portalito de atún rojo muy bueno, aunque pedimos dos y el punto del atún fue distinto en cada uno (el mío muy hecho y el otro como realmente me gusta, poco hecho). El Pepito de ternera, grande, con buena cantidad de carne, de calidad alta, lo que hacía la carne tierna y de buen sabor. Además pedimos uno llamado Bikini de buey de Kobe, que no probé, pero me extraña mucho que sea buey de Kobe… En general, muy buenos, pero caros a pesar del buen tamaño y calidad.

En cuanto a los postres, sólo pedimos uno al centro, más el antojo que tuve yo al verlo en carta: pan con aceite, chocolate y escamas de sal. La simplicidad hecha postre, espectacular de sabor, recordando los bocadillos de pan, aceite y chocolate que hemos comido de pequeños, con el toque de las escamas de sal que sorprende a quien no lo ha probado. En cuanto al postre a compartir, una buena ración de tarta de tres chocolates, muy recomendable y con un tamaño más que aceptable.

Mención aparte merece el tema de los vinos. Buena bodega (según su web más de 300 referencias) que te presentan, cuando pides la carta de vinos, en un Ipad (¿demasiado?, quizá). Elegimos un vino de Mallorca, el “12 Volts”, muy bueno. Muy bien el comentario de la camarera, aconsejándonos probar vinos de la zona de Mallorca que están sacando buenas añadas. Queda pendiente investigar un poco más.

Y por último, ya que el ambiente creado por el DJ que va pinchando música durante toda la noche da pié a ello, nos quedamos a tomar una copa. Así que, de nuevo, la camarera nos aconsejó probar los gin-tonic. Por lo que nos comentó, tienen en plantilla (en esos cuatro que he comentado antes preparando cócteles) a un campeón del mundo de gin-tonic y un campeón de Murcia (no entiendo muy bien este último, pero está, según la camarera…). Así que nos pedimos un gintonic G’Vine Nouaison, ginebra de las calificadas como “ultra Premium”, de ahí su precio de 9€, muy buena, seca y con un sabor bastante intenso a enebro. Por otro lado un gin-tonic con ginebra Xoriguer, de Menorca, muy buena, potente, de un sabor interesante y distinto a lo habitual (8€ la copa).

En total, 186€ para cinco personas, una media de 37€ por cabeza. ¿Caro? Sinceramente no me lo pareció. Un buen ambiente, buen servicio, buena cocina, un conjunto bastante bien logrado. Quizá un único “pero”: no sé cuánto aguantará a unos precios que, con la actual crisis, no se puede permitir de forma habitual mucha gente. O quizá la crisis vaya por barrios y a ciertas personas no les duele pagar más por un ambiente “cool”… Tiempo al tiempo, pero recomendable para una noche especial.

Ambiente: 7

Servicio: 8

Cocina: 8

Postres: 8

Relación Calidad-Precio: 7

Nota media: 7,6

PD: hoy me permito dejar un comentario dirigido a Sergio Sierra (que no conozco de nada, nunca he hablado con él y ojalá le llegue este artículo): no da buena  imagen que, mientras los clientes están cenando, estés paseando por las mesas. Que el chef/responsable de tu comida no esté en cocina atendiéndola, deja una sensación de dejadez. Entiendo que las relaciones públicas (y más con ciertos clientes) sean esenciales para mantener un sitio así, pero todo tiene su tiempo. Y dicho esto, enhorabuena por la cocina. Pero hay que cuidar los detalles.

 
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Publicado por en 25 de abril de 2013 en Alicante, Cocineros, Gastronomía, Restaurantes

 

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“Tapéate”: I Concurso de tas de Alicante

Desde el pasado 12 de abril hasta el 12 de mayo se celebra en Alicante el Primer concurso de tapas “Tapéate”. Hoy os quería contar mi breve paso por él y mi experiencia/opinión de los sitios en los que he estado. Os pongo el nombre del plato, tal y como aparece en los libritos que hay disponibles en los establecimientos, además de mi opinión y la nota que les doy. Fotos no cuelgo ya que están en su web. De momento muy buena impresión.

Gema Penalva:

Como siempre, gran nivel para uno de los sitios de Alicante más recomendables.

  • “Bacalao y setas”: Se presenta un vasito sobre un plato de pizarra negra, con un crujiente de acompañamiento. Buen sabor, aunque la faltaba un poco de fuerza al bacalao confitado, tapado por la mayonesa de setas. Conjunto bueno y sabor bastante interesante. Nota: 7
  • “Mar y montaña sobre coca de mollitas”: Tremenda. Una base de coca de mollitas, con morcilla salteada con ajos tiernos, sepionet y alcachofa. Una mezcla de sabores brutal que resulta en una combinación magnífica. Nota: 9

Socaire:

En este caso, buenas tapas, pero hay que hacer mención especial al servicio. Si te apuntas a un concurso de este tipo, no puedes tardar en servir tres tapas de cada tipo más de media hora. Se supone que el tapeo es algo dinámico, informal, rápido. Pero las tapas bien.

  • “Escalopín de foie sobre tosta con reducción de Pedro Ximénez y arándanos”: Muy buena. Sobre un pan crujiente, un medallón de foie a la plancha. Quizá se podía haber sido más original con la salsa ya que las reducciones de PX están un poco manidas, pero buen conjunto. Nota: 8
  • “Morcilla en rama”: Muy buena presentación, asimilando ramas de canela. Relleno de manzana y morcilla. Hechas al horno, lo que hace que la masa no quede aceitosa. De un sabor intensísimo y logrado. Nota: 8

César Anca:

Buenas tapas y buen servicio. Han cerrado en Elche… Sobre eso opinaré en otro artículo en unos días.

  • “Espuma de tomate raf con picadillo de salazón y polvo de mojama”: Se podría decir que es la interpretación alicantina de un gazpacho andaluz, muy fresca, con aromas y sabor intensos. Nota: 7
  • “Huevo escalfado con crema de cebolletas y salmón ahumado”: Una tapa complicada de comer, arriesgada por tener el huevo pochado, con la yema cruda y la clara asimilando el queso fresco que acompaña el salmón. Buen resultado final. Nota: 8

El Llagostí:

Local muy recomendable en pleno centro del tapeo alicantino.

  • “Fusión marina”: Arenque ahumado sobre gelatina de salmorejo en una base de pan crujiente (casero). Quizá algo floja de sabor, pero entiendo que la combinación es complicada. Si se le da mucho sabor al salmorejo taparía el del arenque, y viceversa. Nota: 6
  • “Brocheta oriental”: Unas bolas de carne picada con coco y manzana, acompañadas por unas bolas picantes de masa Kataifi. Bastante buena de sabor, aunque me hubiera gustado más intensidad en las especias. Nota: 7
 
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Publicado por en 22 de abril de 2013 en Alicante, Gastronomía, Restaurantes

 

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Restaurante-Cervecería: El Sobrino en Alicante

Hoy os quería hacer una breve referencia a una cervecería-restaurante abierta en enero de 2012 y que se ha asentado como una referencia en el centro de Alicante. Se trata de El Sobrino, local regentado, como indica en su página web (www.elsobrino.es) por Antonio García, con experiencia en El Cantó y en el restaurante Saleri (en la playa de San Juan).

Ya he estado allí en tres ocasiones, con buen sabor de boca en todas, con algunos matices que os detallaré. En líneas generales un sitio bastante recomendable. Situado en pleno centro, muy cerca del Teatro Principal, en la zona de ocio y copas más de moda actualmente. Un local alargado, con mesas distribuidas a la entrada y a la izquierda, dejando la barra a la derecha. Buena distribución, sin sentirte encima de las mesas cercanas.

La comida, de un tipo similar a lo comentado en El Cantó, es de muy buena calidad, con raciones aceptables y a un precio interesante. Así que os voy a contar algunas de las cosas que he probado.

La ensalada de tomate raf con ventresca de atún es más que aceptable. Sin ser tomate raf, al precio que está no puedes poner este tipo de tomate cobrando 12€ por la ración, es un tomate muy bueno. Ensalada simple pero de una calidad muy alta. La ensaladilla rusa no sorprende, buena sin más (es otro de esos platos que espero que me sorprendan de alguna manera cuando lo pido, de momento, sin éxito).

El queso fresco a la plancha con caviar de salmón y confitura de tomate es un plato para no fallar. Es la demostración que se puede hacer algo distinto al resto y mejorar un plato vulgar con un acompañamiento diferente  a lo que se suele ofrecer.

Los huevos sobrino, quizá de los mejores platos probados, son unos huevos sobre una base de patatas, acompañados de gambas y gulas. Mezcla sencilla pero bien presentada y con el punto en todos los ingredientes.

Y por último una buena variedad de montaditos. Saliendo de los habituales, bastante buenos, de salchicha, ternera, jamón, etc., destacan un conjunto de montaditos con nombres pintorescos, más originales en los nombres que en las mezclas que proponen, pero de una calidad elevada. Así, el montadito Sobrino, habitual mezcla de solomillo  con queso de cabra, es de muy buena calidad. El Sótano, de solomillo, queso brie y cebolla confitada, quizá el mejor de los que tienen en carta. El Iñaki, de bacon, tomate  y queso manchego, bastante bueno también. El Luky, con sobrasada y huevo de codorniz. O el Mirene, de solomillo con foie. Muy buena variedad aunque le falta algo de originalidad.

En cuanto a los postres, nada nuevo bajo el sol… Al habitual surtido de tartas para compartir (gracias por no ponerle helado), se unen las habituales natillas, flan o el helado de turrón. Deberían darle una vuelta para dejar el listón, por lo menos, a la altura del resto de la comida, ya que acabar con algo que puedes encontrarte en cualquier restaurante, aunque sea de una calidad algo superior, hace que la idea con la que te vas sea peor de la que realmente es.

Por último quería hacer una referencia al servicio. Siendo simplemente un trato correcto, es curioso cómo da la sensación que le estás haciendo un favor por ir. Me explico. Se nota que el trato con la gente “habitual” es mucho mejor que con los “ocasionales”. Y no hay nada peor que sentirte distinto al resto del restaurante (sobre todo si te da la impresión que estás por debajo). Está claro que algún tipo de deferencia tienes que tener con los clientes habituales, pero nunca debe notarse. Además, algunos desmanes del dueño, con sonrisas sin venir a cuento cuando te toma la nota (como si le hiciera gracia lo que pides) o dejadez en atender ciertas peticiones, hace pensar que, si no cuidan este tipo de detalles, deben cuidar mucho la cocina para no acabar fracasando. Sirva como crítica totalmente constructiva, como todas las que hago.

Pero en resumen, sitio bastante recomendable, con una carta variada, con muchos platos e ingredientes 100% alicantinos. Comida de bastante calidad a un precio bastante interesante.

Ambiente: 6

Servicio: 5

Cocina: 7

Postres: 5

Relación calidad-precio: 7

Nota media: 6

 
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Publicado por en 17 de abril de 2013 en Alicante, Gastronomía, Restaurantes

 

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Restaurante: Mar i Merlot en Elche

Hoy quería hacer una recomendación de uno de los sitios de Elche más conocidos para picar algo de calidad y a un precio aceptable. Se trata del restaurante Mar i Merlot, en la calle Alvado 3, junto a la Plaza de las Flores, en pleno centro de Elche y muy cerca de la basílica de Santa María. Tengo que confesar que, aunque es un local muy conocido en Elche, para mí era un auténtico desconocido, así que, por fin, pude descubrir su cocina hace un par de semanas (tenía pendiente escribirlo) y salir convencido de repetir.

Restaurante pequeño, en el interior  la barra preside todo el local con unas mesas delante y, en la calle peatonal en la que está situado, unas mesas con capacidad para unas 15 personas (aunque algo apretadas). Supongo que en la escasez de mesas esté el secreto de una notable calidad y, supongo también, que por eso anuncian en el local de al lado la apertura de un anexo dedicado (creo recordar) a carnes.

Así que, tras reservar, nos fuimos a cenar tres adultos y una niña (os lo podéis imaginar, mi hija). Un servicio rápido, atento y amable, de los mejores que he visto últimamente. Como ejemplo, tras pedir una tortilla para mi hija, donde la mayoría de camareros te dicen que la hacen con patatas, aquí el camarero nos ofreció la posibilidad de poner la tortilla con una croqueta y una salchicha. Simple, sencillo, pero perfecto para un niño. Así que mi hija reaccionó con una sonrisa. Además, le preguntó si le gustan las olivas y le puso un plato para ella sola, que se comió casi sin compartir. Al comentarle al camarero, de broma, que no nos había dado ni una, nos puso otro sin pedirlo. Lo dicho, servicio muy bueno y cuidando los pequeños detalles que acaban siendo importantes.

Y con esto pasamos a los platos. Además de la carta, corta pero suficientemente variada, tienen platos que te ofrecen fuera de la misma, lo que hace que sea algo más dinámico y original, permitiendo que cada día puedas pedir algo distinto. Así que, como suele ser habitual, pedimos varios platos al centro para compartir.

En primer lugar unos buñuelos de bacalao. Bien de sabor, un poco densos (creo que hechos con patata), faltos de “aire”, aunque bien fritos y nada aceitosos. Tras esto unos montaditos de morcilla de burgos, pimiento y setas, una mezcla bastante buena de morcilla de arroz a la plancha, pimiento del piquillo y setas a la plancha (lástima que fueran setas de cultivo), con un tamaño más que aceptable. Después uno de los platos fuera de carta, un pulpo al horno, muy bueno aunque, como siempre que se pone este tipo de plato, bastante escaso (me gusta mucho el pulpo cocinado al horno, así que es más una percepción subjetiva que algo objetivo 😉 ).

Y por último un plato que no había probado nunca:  chipirones con jamón y pimientos. Una mezcla original, con los chipirones ligeramente fritos  a la andaluza, con un buen jamón ibérico y unos pimientos en tiras a la plancha. Una mezcla muy buena y con un sabor muy logrado. Una buena opción para salir de los típicos huevos rotos.

Los postres, quizá, lo mejor de la cena. Una tarta de queso con fresas sencillamente espectacular, grande (imposible para uno solo), distinta a la típica tarta de queso, cremosa, acompañada con una salsa de frutos rojos y fresas laminadas, y una bola de helado de fresa culminándolo todo. En segundo lugar, un postre llamado “piña colada”, mezcla de helado y granizado de piña y coco, con frutas en dados (fresas y kiwi). Muy refrescante y de un sabor mezcla de ácido y dulce muy bueno.

Así que, local en pleno centro de Elche para el que quiera dar una vuelta por la zona más turística de la ciudad, con un servicio muy bueno, una cocina notable y por un precio más que aceptable (62€ todo lo comentado, con cervezas, agua y una copa de vino).

Ambiente: 6

Servicio: 9

Cocina: 8

Postres: 8

Relación calidad-precio: 8

Nota media:  7,8

 
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Publicado por en 15 de abril de 2013 en Elche, Gastronomía, Restaurantes

 

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Restaurante: La barra de Paco en Elche

Una de los cierres en hostelería que más me ha sorprendido en Elche últimamente es el de la Chocolatería Valor en pleno centro de Elche. Desconozco las razones, pero que cierre un sitio de esa calidad no es buena señal. En su lugar han abierto un restaurante llamado La barra de Paco que, desde que abrió hace un par de meses, siempre ha estado lleno de gente. Así que tenía ganas de pasar a ver qué tal estaba y si ofrecía algo distinto. Fue simplemente picar algo para cenar,  pero la experiencia fue bastante decepcionante.

En un local grande, manteniendo la distribución de la antigua chocolatería, con una barra a la izquierda y numerosas mesas a la derecha, no viene nadie a recibirte cuando entras. Así que recorres la barra hasta el final donde, desde detrás de la misma, te dicen que te sientes en la mesa que quieras. Es la primera señal del desorden que nos esperaba.

Una vez sentados, con un tercio del local lleno, tardaron bastante en venir a tomarnos nota de la bebida. Normal, cuando no tienen asignadas las mesas los tres camareros que había, por lo que uno te tomaba la bebida, otro te preguntaba si te habían tomado la bebida y yo mismo me levanté a coger unas cartas para ver qué cenábamos ya que nadie nos las traía.

Y con la carta tuvimos la primera decepción. Tras verla, viendo que no había nada que se saliera de una carta normal, preguntamos si había montaditos, ya que en la puerta los anunciaban, para lo que nos trajeron otra carta distinta. Una vez elegido lo que queríamos cenar vino la camarera. De los seis platos que nos apetecían, no les quedaban cinco… Un viernes a las 21h… No quiero pensar qué quedaría a las 22h… Lo que más me llamó la atención fue que, de las cuatro tapas que indicaban como “especialidad”, no tenían ninguna. Si te falla lo que te diferencia de la competencia, mal asunto.

Otro de los platos que nos llamó la atención y que pedimos, “revuelto de pulpo, habitas y jamón ibérico”, tampoco tenían. Así que la camarera nos dijo otros platos que no podíamos pedir: ni mejillones, ni chipirones, ni alguno de los montaditos… Bastante lamentable.

Así que con la desilusión inicial, nos tiramos a pedir algo de lo que sí tenían: ensaladilla rusa, pescadito frito y huevos rotos con jamón. Por suerte no pedimos nada más.

La ensaladilla rusa bastante normal, con exceso de variantes para mi gusto, acompañada de unos panecillos normalitos. Nada nuevo. Tampoco tenía nada del otro mundo el pescadito frito, excesivamente salado, pescadillas pequeñas bien fritas, pero algo escasas para tres personas. El broche de oro fueron los huevos rotos con jamón. Las patatas no estaban fritas, sino hervidas en aceite y bastante crudas. El huevo excesivamente hecho a la plancha, con la yema totalmente pasada (diría incluso que ya estaba hecho de antes) y el jamón de bastante mala calidad. Para colmo, lo acompañaban de unos pimientos “tipo Padrón” ridículos de tamaño, la mayoría crudos y sin ningún sabor.

Por supuesto, no teníamos ganas de pedir postre, así que con las mismas pedimos la cuenta y nos fuimos (27€ las tres personas que fuimos). Pero antes de salir pude oír una de las mejores anécdotas que he oído en un restaurante y que demuestra la falta de profesionalidad que nos encontramos muchas veces en hostelería. Ante la pregunta de una mesa que teníamos justo al lado sobre si lo que tenían expuesto en la barra eran almejas de Carril o berberechos, la camarera respondió: “no, son tigres”… Espectacular. Si no se sabe distinguir entre unas almejas o similares y unos mejillones rebozados con bechamel, como decía al principio, muy mal asunto.

Así que espero que mejoren en todos los sentidos (pueden leer las opiniones de la gente en FourSquare) ya que si tienes uno de los locales mejor situados de Elche no te puedes permitir el lujo de no hacerlo bien.

Ambiente: 5

Servicio: 4

Cocina: 2

Postre: sin puntuar

Relación calidad-precio: 4

Nota media:  3,8

 
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Publicado por en 13 de abril de 2013 en Elche, Restaurantes

 

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Restaurante: Quique Dacosta en Denia (Alicante)

Cuando tienes las expectativas muy altas antes de visitar un sitio, normalmente suele defraudarte algo. Siempre lo que imaginas es superior a lo que te encuentras. Por lo menos la mayoría de las veces. La excepción es cuando encuentras algo que supera tu propia imaginación. Pues eso me ha pasado con el restaurante de Quique Dacosta. Simplemente sublime. Hoy os cuento mi experiencia (con todas las letras).

Realmente, como no paró de decir mi hermano, se vive una experiencia total. No vas sólo a comer. Vas a dejarte llevar por la mente de un equipo de genios, cuya cabeza visible es Quique Dacosta, pero que componen gente como Juanfra Valiente, encargado del Taller donde se dan forma a las ideas que se les pasa por la cabeza y que consigue plasmar en un plato, Didier Fertilati (maître), José Antonio Navarrete (sumiller) y el resto de profesionales que de forma más o menos visible hacen que cada plato sea una experiencia emocionante.

Pero no quiero hablar de los platos. De ese espectacular nuevo menú “Made in the moon” que disfrutamos. No quiero porque hablar del menú haría que se perdiera la magia que se crea con cada uno. El cachondeo y buen rollo que transmite Quique Dacosta en cada plato. Muy pocos son los que no te sacan una sonrisa al sentirte engañado y cómplice del chef.

Imágenes del Restaurante

La escenografía es brutal. El restaurante desde fuera no aparenta lo que te encuentras dentro. Si no te fijas, te pasas. Ejemplo de lo que te va a pasar dentro. Como pierdas la atención, te pierdes algo. Nada más entrar te encuentras un pequeño huerto a mano derecha, guardado por una estatua muy peculiar, que parece saludarte e invitarte a entrar. Este huerto es un reflejo de una de las líneas características de este restaurante: Denia y sus alrededores. Esa línea que conecta todos sus platos es Denia y su entorno. El mar con todo lo que le da (con un quiebro a la sostenibilidad quitando ciertas especies en peligro de extinción) y el Montgó, cuyo parque natural provee de más de 60 especies y variedades vegetales para sus menús. La palabra es “Local”. Un extremeño fascinado por lo que le ha dado una tierra como Denia. Auténtico.

Una vez pasas esta zona te recibe Didier, el maître, con una sonrisa. A partir de este momento te dejas llevar por él y el personal del restaurante. Ya estábamos allí. Nos tocaba disfrutar.

En primer lugar, a mano derecha, te invitan a tomar la primera parte del menú, primer acto de los seis que te esperan, los snacks. Cada cual mejor. Más de diez “picaditas” para ir haciendo boca sentado en unos sofás y dándote una idea de lo que te vas a encontrar.

Cuando tras los snacks te invitan a pasar al salón, te das cuenta que estás en un sitio diferente. Entras dejando a la izquierda la cocina, donde no se oye un ruido pero se palpa el movimiento. Y gente, mucha gente trabajando en este proyecto.  Y lo que llama la atención es la coordinación y la profesionalidad de todo el equipo del restaurante. Perfectamente sincronizado, en ningún momento de la comida te da la impresión de estar parado. Estuvimos tres horas y media comiendo… Y se pasa el tiempo volando.

Cuando entras en el salón sorprende la decoración. Ya se intuía desde fuera, pero sorprenden las mesas y las sillas, llaman la atención los cuadros (algunos lienzos blancos con “flexos” que dibujaban diferentes figuras) y estatuas con  una temática común que daban un hilo conductor a toda la decoración. Todo se convierte en expresión artística. Todo es transmisión de emociones.

PlatosY una vez sentado a la mesa te das cuenta de cómo cuidan los detalles. El menú, presentado en una carpeta blanca con un librillo en el que se habla de la filosofía de Quique Dacosta y su restaurante es, sencillamente, espectacular. La mesa, sin mantel, blanca. Sabes que no hay nada que te despiste de lo que vas a comer. La carta de vinos, presentada en dos libros que el sumiller, José Antonio Navarrete, te explica y deja para que disfrutes de las 1.700 referencias que tienen en la bodega. Al final, preferí que me aconsejara un vino de Alicante que maridara con el menú que íbamos a tomar, así que acabamos con un Sequé de 2010 muy recomendable.

Y todo huele a vanguardia, pero sin olvidar lo más tradicional. En todo el menú está presente lo más representativo de esta zona mediterránea. Vegetales, algas, pescados y arroces. Definición del Mediterráneo. Evoluciones de platos tradicionales con una visión de vanguardia brutal. Como indica en una de las páginas de su menú:  “compromiso conmigo mismo, con la vanguardia”, es decir, vanguardia pero respetando las tradiciones.

Y así, sin enterarte, pasan las tres horas y media. Emocionándote en cada bocado. Sorprendiendo en cada acto. Y como decía al principio, sintiéndote cómplice del juego. Ese carrito de helado que sacan para preparar el “helado caliente” es la escenificación perfecta del juego. Espectacular. Las cosas que parecen una cosa y son otras. El engaño constante. El mago de “nada por aquí, nada por allá” y que acaba sacando un conejo de la chistera. Trabajo brutal de creatividad, innovación, calidad y profesionalidad en cada rincón. Tiene mi conversión completa: paso de ser un seguidor de Quique Dacosta a estar entregado totalmente a su causa. Tienes que ir. No te lo pierdas.

 
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Publicado por en 11 de abril de 2013 en Cocineros, Española, Gastronomía, Impactante, Restaurantes

 

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