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Archivos Mensuales: enero 2014

Gastrouniversia: formación de calidad en Alicante

Desde que el blog arrancó mucha gente me pregunta por cursos de formación, sobre todo de cocina. Dónde he aprendido a hacer las recetas, quién me las ha enseñado, dónde puede encontrar cursos de formación por la provincia de Alicante sobre estos temas y preguntas similares. En anteriores ocasiones he hablado de Huerto Gourmet, donde recibí dos cursos de una calidad excepcional, largos y con un contenido extenso. Lo necesario para cualquier aficionado a la cocina que quiera empezar o evolucionar en las recetas que hace.

Hoy quería inaugurar una nueva parte del blog dedicado a la formación enfocada a la gastronomía en la provincia de Alicante (y quizá se extienda a otras provincias cercanas), ya que empieza a haber muchas empresas dedicadas a esto o bien negocios ya montados que aportan su granito de arena dando cursos más o menos especializados. No es necesario decir que no hay nada detrás de este tipo de entradas, ni patrocinio ni búsqueda del mismo. Lo único que busco es informar y poner en valor lo que tenemos en la provincia y aportar algo a lo que creo que se está gestando en Alicante: una evolución turística hacia la gastronomía, necesaria e imprescindible.

En el lado opuesto a lo comentado antes de cursos para aficionados sobre cocina, se sitúa la empresa de la que quiero hablar hoy y que inaugura esta sección. Se trata de Gastrouniversia “Gastronomía y Universidad” que desarrolla a nivel nacional (Alicante y Madrid de momento) el primer Máster sobre “Gestión y Dirección de Restaurantes y F&B Hotelero”. Como se puede deducir fácilmente del nombre de esta institución, nace ligada a la Universidad de Alicante y a Fundeun (Fundación Empresa de la Universidad de Alicante). Y como no podría ser de otra manera, las cabezas visibles de este proyecto son dos gastrofrikis y adictos al socialmedia (con todo mi cariño y admiración 😉 ). Por un lado, Oscar Carrión, abanderado del proyecto #Cmua de la Universidad de Alicante. Y por otro, como coordinador del proyecto, la referencia para muchos como yo en opinión gastronómica en Alicante, Antonio Lloréns.

Logo GastroUniversia

Desde mi punto de vista, Gastrouniversia da cobertura a una formación que últimamente se daba casi como prescindible. Es decir, es recurrente (y a mí me pasaba) pensar que cualquiera puede montar un restaurante, un bar o un negocio ligado a la hostelería. Llegó un momento en que todos pensábamos (y vuelvo a repetir, a mí me pasó) que por saber cocinar seríamos capaces de tener un negocio de este tipo. Nada más lejos de la realidad. Y este máster cubre ese vacío de formación profesional, da pie a aprender las bases sobre todo lo necesario para no pegarte el batacazo. Su programa encuadra cinco pilares básicos: control de gestión y administración de las empresas hosteleras y hoteleras, marketing convencional y marketing digital, recursos humanos, habilidades directivas y casos de éxito empresarial y materias afines. Todo un recorrido por lo esencial si vas o tienes montado un establecimiento.

Y repito, me parece imprescindible este tipo de formación. Pero me parece igual de necesaria para el que va a montar, por ejemplo, un restaurante, como para el que lo tiene montado. Viendo el programa y pensando en restaurantes que conozco, no les vendría nada mal estudiar en profundidad alguno de los apartados sobre márketing digital. ¿Cómo es posible que haya restaurantes que no estén en redes sociales como Twitter o Facebook? (os recomiendo el primero de lo que va a ser una serie de artículos de Oskar García en la revista El Sumiler, os dejo aquí el enlace). O que profundicen en la gestión de Recursos Humanos me parece un pilar fundamental. Que te expliquen cómo gestionar y cómo mantener una plantilla motivada es esencial para el buen funcionamiento. Y me gusta que en la página de Gastrouniversia, cuando indican a quién va dirigido este máster, se haga mucho hincapié en enfocarlo al profesional en activo.

Y todo esto impartido por una lista de profesionales inabarcable, que han ido e irán pasando por sus aulas contando sus experiencias, imagino que tanto positivas como negativas, para que otros aprendan.

En definitiva, una formación en gestión de una calidad brutal y que la tenemos aquí en Alicante. Te recomiendo que le eches un vistazo si ya tienes un restaurante. Será una forma de diferenciarte de la mayoría. Y, sobre todo, pensar que la formación nunca es un gasto, es una inversión. Y en este caso es casi imprescindible para mantenerse.

 

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Publicado por en 31 de enero de 2014 en Alicante, Formación, Gastronomía

 

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Receta: Guiso de calamar y pescado

La semana pasada me regalaron un “ranchito” de pescado de Santa Pola. Entre ellos unos pageles, unas caballas pequeñitas, una barracuda pequeña  y cinco calamares también pequeños. Así que, como más fresco no podía estar, había que improvisar algo para cocinar el mismo día con las cosas que tenía por casa. Decidí hacer un guisadito con patatas y usando todos los pescados que tenía. Os cuento cómo lo hice.

Guiso de calamar y pescado

Guiso de calamar y pescado

Ingredientes para 3-4 personas:

  • 5 pageles pequeños
  • 4 caballas pequeñas
  • 1 barracuda pequeña
  • 5 calamares pequeños
  • 2 patatas medianas
  • Un bote de tomate frito pequeño
  • Un bote de cebolla frita pequeña
  • Medio vaso de vino blanco
  • Aceite de oliva y sal

Elaboración:

Es un plato que lo puedes hacer bien como lo hice yo tipo “senyoret”, es decir, con todo el pescado limpio, para no encontrarte ni una espina. O bien poner el pescado con espina a rodajas y que cada uno se apañe. Si tienes soltura limpiando pescado, la primera opción siempre será mejor.

Así, en primer lugar, sacamos los lomos de los pageles, caballas y barracuda y los reservamos. Las espinas y cabezas las ponemos en una olla con un poco de agua para hacer un caldo (simplemente que lo cubra ya que no nos va a hacer falta mucha cantidad). Lo ponemos a hervir 15-20 minutos, colamos y reservamos.

Por otro lado hay que limpiar los calamares. Separamos la parte de la campana de las patas, limpiamos todo bien de tripas y sus restos y lo cortamos en trozos de un bocado aproximadamente.

Pelamos las las patatas y las cortamos cascándolas en trozos no demasiado grandes, ya que no va a estar mucho tiempo hirviendo.

En la olla donde vayamos a hacer el guiso, ponemos tres o cuatro cucharadas de aceite y añadimos la cebolla. Como ya está frita no hace falta rehogarla más, simplemente calentarla. Añadimos a continuación el calamar troceado y lo doramos bien. Una vez hecho esto, añadimos el medio vaso de vino y el tomate frito. Removemos todo y dejamos que reduzca el vino durante un par de minutos. Incorporamos la patata y cubrimos con el caldo de pescado que hemos hecho y reservado antes.

Dejamos hervir durante 20 minutos a fuego lento. Cuando haya pasado ese tiempo, añadimos los lomos de pescado y removemos con cuidado para que no se rompan pero queden cubiertos con el caldo. Dejamos hervir con el fuego muy bajito durante dos o tres minutos, apagamos el fuego y lo tapamos. Dejamos reposar 10 minutos más.

Y ya tenemos el guiso hecho. Sencillo, rápido y para comer con cuchara. Es una receta que, a partir de la base de calamares y pescado, admite muchas variantes. Se puede hacer con sepia o similar. Además como pescado podemos poner el que más nos guste o el que hayamos encontrado en el mercado. Lo interesante es hacer el caldo con las espinas del pescado usado, para que haya cierto equilibrio de sabores.

Como siempre, estas y otras recetas, así como otro tipo de artículos los podéis ver en mi cuenta de Twitter (@felixcardona) o en la página de Facebook de La Gastroteca De Félix.

 
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Publicado por en 27 de enero de 2014 en Española, Gastronomía, Pescado, Recetas

 

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Restaurante Pizzería La Valdostana en Elche

Hoy quería contar mi experiencia, ya van tres visitas, a una pizzería que no lleva demasiado tiempo abierta en pleno centro de Elche. Más céntrica no puede estar, ya que se sitúa en la Glorieta, plaza principal de Elche y centro social y comercial de la ciudad. Se trata de la Pizzería La Valdostana, perteneciente al Grupo La Piamontesa 1800, especialista en este tipo de negocios a través de las franquicias.

El local está en un lateral de la plaza, junto a otros bares de tapas y cafeterías, con una terraza enorme con la gran ventaja de tener sol al mediodía, por lo que es muy aprovechable los días de buen tiempo (que suelen ser muchos en esta zona). El local es enorme, inmenso, con las paredes llenas de decoración con referencias italianas, desde cerveza hasta latas de conservas. Me gusta el sitio porque, a pesar de su tamaño, resulta acogedor, con mesas y sillas cómodas.

La carta es extensa hasta decir basta, dividida en una serie de entrantes (antipasto y ensaladas), distintos tipos de pasta (fresca, rellena y de grano duro), cinco tipos de carnes, seis tipos distintos de risottos y unos platos gratinados al horno, además de, como no, una buena selección de pizzas. También tienen una buena carta infantil, con varias opciones interesantes.

Así que, con todas estas opciones, os voy a comentar lo que he ido comiendo los tres días que he estado, para que os hagáis una idea de las opciones.

Pan, ensalada Valdostana y ensalada caprese

Pan, ensalada Valdostana y ensalada caprese

En cuanto a aperitivos, es imprescindible pedir el pan y tomarlo como entrante. Si, el pan. Una cesta con distintos tipos de panes calientes, entre ellos una focaccia finísima y crujiente, además de tres tipos distintos de pan alargado y esponjoso. Uno simplemente con sal, otro con olivas y otro con cebolla. Muy buenos y para tomar sin nada, de ahí que lo recomiende como aperitivo. Comparado con los servicios de pan que sirven en muchos establecimientos, este es un ejemplo. Lo pagas, pero merece la pena (cuesta menos de 3€ una cesta para dos o tres personas).

En otra ocasión pedimos la ensalada Valdostana, Una ensalada tipo “especial”, es decir, de todo lo que se nos ocurra. Así llevaba un variado de lechugas, tomate natural, setas, pollo, bacon, jamón York, cogollos y anchoas, aliñada con una vinagreta de miel y pistachos (había varios aliños para elegir). Se presenta con los ingredientes separados en el plato. Una buena ensalada, pero al final, con tantos ingredientes, se pierde la atención y no se define bien ninguno.

También hemos probado el plato de mozzarella caprese, hecha con queso mozzarella y tomate en rodajas. Simple, bastante insulsa, ya que el queso no era de gran calidad y en este tipo de platos se nota mucho. Acompañado de una cama de rúcula. Siempre echo de menos en estos platos las hojas de albahaca, imprescindible si hablamos de ensalada caprese.

Macarrones al horno, pizza campagnola, boloñesa y risotto

Macarrones al horno, pizza campagnola, boloñesa y risotto

En cuanto a las pastas, ha habido dos que han sobresalido por encima del resto, de un sabor espectacular, muy recomendables. Por un lado, los trianguli bicolore (rellenos de mascarpone, configura de tomate y fundido de quesos) con una salsa llamada café de París (una crema con especias y hierbas aromáticas) con un sabor muy profundo a curry. Y por otro lado, unos ravioli (rellenos de ternera braceada y parmigiano) con la salsa salume y verdure (hecha de crema de leche, verduras, ibérico y piñones). Realmente espectacular, con un sabor impresionante, tanto la pasta como la salsa. Una combinación muy recomendable.

Y hablando de combinaciones y a título de opinión personal, ¿a quién se le ocurrió la idea de poner una columna con todas las pastas y otra con todas las salsas? ¿Cuántas combinaciones puede haber? No pasa sólo en este restaurante, lo he visto en muchos italianos. En este caso hay siete tipos de pasta fresca y 14 tipos de salsa para combinarlas. Muchísimas combinaciones. Partiendo de la base que no todas las salsas armonizan bien con todas las pastas, creo que se debería simplificar la elección (os dejo un artículo muy interesante donde habla de estas combinaciones, en inglés, “When pasta met sauce”).

Además de estos platos, me he encontrado platos interesantes, como los espagueti carbonara que se pueden elegir en el menú infantil. Además de otros platos muy mediocres, como los tortellini boloñesa (rellenos de ternera braceada y jamón ibérico) sin sabor en el relleno de la pasta y menos en la salsa. O los macarrones gratinados, demasiado duros y con muy poco sabor, totalmente insípidos.

Dentro de las pizzas no me he encontrado ninguna a destacar. Más bien han sido bastante pobres, sobre todo en cuanto a sabor. La masa, por contra, muy buena, fina y crujiente. Un punto muy destacable. Así, he probado desde la más simple (ir con una niña es lo que tiene) como la prosciuto (de tomate, mozzarella y jamón York), sin más historia que sus ingredientes. Hasta una que por original se pasa, la campangola (con tomate, mozzarella, queso stracchino, patata a lo pobre y bacon). Me pareció raro el poner patatas a lo pobre en una pizza, pero he visto cosas más raras y a la gente le encantan las cosas raras como la pizza con piña… Así que me lancé a probarla. Y lo que hice fue confirmar lo que decía el sentido común. No tiene sentido alguno, además de hacerse completamente aburrida por ser sabores muy planos, ya que en pocos bocados el queso stracchino consigue llegar como sabor principal y las patatas no tenían ninguna chispa.

En otra ocasión probé un risotto a la rústica, un arroz de grano largo, de los que nunca hay que usar para el risotto (supongo que sería uno de esos que ya venden vaporizado), con una mezcla de ingredientes de los que no se puede sacar nada bueno (algo de tomate, pimiento, aceitunas, chorizo… muy poco definido el sabor). Una pena de plato, ya que rompe lo básico de la receta original de un risotto en condiciones. Mejor no pedirlo.

Tarta tiramisú y canolli

Tarta tiramisú y canolli

Respecto a los postres, también es un punto que creo deben mejorar y mucho. Sí que es cierto que a mi hija le encanta la copa mascarpone, una buena copa de crema hecha con este queso y láminas de fresa. Por otro lado, los canolli siciliano están hechos con una masa que les queda dura y la crema interior es totalmente insípida, muy lejos de lo que debe ser este postre. Y, por último, la tarta de tiramisú es correcta, aunque para mi gusto tiene exceso de crema y poco bizcocho (a mí me gusta más al revés).

El servicio siempre ha sido muy bueno, camareros rápidos, atentos y amables. Además, algo que me gusta es que se les ve implicados. Desconozco si es por algún incentivo que tengan o por una buena gestión de equipos por parte de los responsables, pero da gusto verles trabajar.

En cuanto al precio medio, suele oscilar entre los 22-25€ por cabeza. Hay que tener en cuenta que son raciones grandes, lo que recomienda pedir platos a compartir (sobre todo en el caso de las pizzas).

En definitiva, un restaurante recomendable si estás en el centro de Elche. Si vas con niños y hace buen tiempo, puedes comer en la terraza y dejarlos en la plaza, teniéndolos siempre a la vista, lo que es un punto a favor. Tienen que mejorar varias cosas, pero el resultado final es bueno (aunque por mi experiencia me decantaría claramente por las pastas). Volveré seguro y seguiré probando otros platos, ya que me queda la espinita de encontrar una buena pizza y un buen risotto entre las opciones que ofrecen.

Ambiente: 8

Servicio: 9

Cocina: 6

Postres: 4

Relación calidad-precio: 7

Nota media: 6,8

 
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Publicado por en 22 de enero de 2014 en Gastronomía, Italiana, Restaurantes

 

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Receta: Estofado de ternera con sidra Magners

Hoy de receta un estofado muy sencillo, algo para hacer con tiempo y llenar varios tupper para otro día. Pocos ingredientes, poca elaboración y tiempo a fuego lento en la olla es suficiente para tener un guiso sabroso. La diferencia con un estofado tradicional es el líquido añadido. En este caso, le puse una pinta de sidra Magners que tenía en la despensa. Pensé que el toque de manzana (esta sidra está elaborada con 17 tipos distintos) quedaría bien con la carne de ternera. Y así es.

Estofado con sidra Magners

Estofado con sidra Magners

Ingrediente:

  • 1/2 kg de carne para estofar
  • 1/2 litro de sidra Magners
  • Medio vasito de vino blanco
  • 1 cebolla
  • 2 patatas medianas
  • 1 lata de guisantes
  • Harina
  • Dos cucharadas de azúcar
  • Aceite de oliva y sal

Elaboración:

Para esta receta nos sirve cualquier tipo de carne para estofar. Digo “cualquier” porque en mi caso compré la que venden en Mercadona troceada y etiquetada como “carne de ternera para estofar”, así que si con esta carne sale un buen estofado, si se hace con una buena carne sólo irá a mejor.

En cuanto a elaboración, lo único necesario es cortar la cebolla en trozos pequeños. Lo podemos hacer con antelación para tener trabajo adelantado.

Así, tenemos que tener una olla donde vayamos a hacer toda la elaboración. En primer lugar, ponemos un poco de aceite en el fondo para sofreír la carne a la que habremos puesto sal y pasado por harina previamente. Una vez dorada, la sacamos y la reservamos. En ese aceite, pochamos la cebolla hasta que esté bien tierna. Una vez hecha, añadimos un chorro de vino blanco y dejamos que reduzca.

Tras esto, añadimos la carne y la sidra, además de un par de cucharadas pequeñas de azúcar para compensar la acidez de la sidra. Y lo ponemos a hervir, con fuego suave, durante un par de horas.

Cuando lleve ese tiempo, añadimos las patatas cascadas en trozos medianos, y las dejamos entre 30 y 40 minutos. Cuando queden 10 minutos para terminar, añadimos los guisantes. Y lo tendremos terminado.

Como he dicho en otras ocasiones con este tipo de guisos, soy partidario de hacerlo y dejarlo reposar. Es decir, lo ideal, hacerlo de un día para otro. También podemos cambiar la verdura usada (yo me fui a lo fácil) y añadirle, por ejemplo, unas alcachofas. Y por último, la presentación la he hecho en una cazuelita, porque me encantaría encontrarme una tapa de este tipo cuando me tome una cerveza 😉

Espero que os haya gustado, sobre todo por la sencillez. Si queréis ver más recetas y seguir lo que voy compartiendo, lo podéis hacer a través de Twitter (@felixcardona) o dáncele a “Me gusta” en mi página de Facebook “La Gastroteca de Félix”.

 
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Publicado por en 20 de enero de 2014 en Carne, Gastronomía, Recetas

 

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Receta: Arroz con caballa, alcachofas y ajos tiernos

Hoy toca una receta de arroz contra la cuesta de enero, es decir, de los baratos. La alcachofa está  en plena tamporada, por lo que es el mejor momento para comprarla. En cuanto a la caballa, no está en su mejor momento, pero podemos encontrar buenas piezas de calidad bastante interesante y baratas. Así que nos metemos en faena, aunque es realmente sencillo.

Arroz con caballa, alcachofas y ajos tiernos

Arroz con caballa, alcachofas y ajos tiernos

Ingredientes para 4-5 personas:

  • Arroz
  • 3 caballas medianas
  • 4 alcachofas
  • Dos o tres manojos de ajos tiernos
  • Cabezas y espinas de caballa y otros pescados
  • 2 ñoras
  • 1 cebolla
  • Aceite de oliva y sal

Elaboración:

El punto de más dificultad de la receta es limpiar la caballa. Es una cuestión de comodidad, es decir, para no encontrarnos con espinas en el plato a la hora de comer. La idea es sacarle los lomos limpios a la caballa. Se sacan los dos lomos igual que a cualquier otro pescado. El paso siguiente, y lo que la diferencia de la mayoría, es que cada lomo tiene una hilera de espinas central, por lo que la mejor forma de librarse de ellas es hacer de cada lomo principal, dos a lo largo, alrededor de dicha fila de espinas, desechando las mismas. Si hay confianza con el pescadero se lo podemos pedir que lo haga. Estos lomos los podemos reservar en la nevera, tapados con papel film, hasta el momento de su uso.

Con las cabezas de estas caballas y sus espinas, más otras que hayamos ido guardando en ocasiones anteriores (yo tenía congeladas un par de cabezas de dorada y lubina que usé también para el caldo), haremos el caldo de forma muy sencilla.

En primer lugar, en una olla grande, ponemos un buen chorro de aceite que casi cubra el fondo. En este aceite, en frío, añadimos la ñora troceada y sofreímos con cuidado que no se queme. A continuación la retiramos. En el mismo aceite, doramos una cebolla cortada en juliana, hasta que esté bien pochada. Una vez hecha, añadimos tres o cuatro cucharadas de tomate frito, la ñora y cubrimos con agua. Hervimos durante 20 minutos y trituramos con la batidora.

En este “caldo de ñora y cebolla” añadimos las cabezas y espinas de pescado. La idea, ya que vamos a hacer un arroz de caballa, es que predomine este tipo de pescado, complementando en sabor con pescados blancos, tipo dorada, lubina, etc, que, como he comentado antes, hemos podido ir guardando en el congelador de otros días.

Una vez añadido el pescado, hervimos a fuego lento durante 20-25 minutos, apagamos y dejamos reposar con la tapa de la olla. Tras este reposo que sirve para ganarle sabor al caldo como si fuera una infusión pero sin degradar el pescado por el calor excesivo, colamos el caldo a otra olla y así lo tendremos preparado a la hora de hacer el arroz.

Por último, nos queda limpiar las alcachofas y los ajos tiernos. En el caso de las alcachofas hay que cortar cada corazón del tamaño que más nos guste. En mi caso, de cada corazón saqué 8 trozos triangulares. Pero podemos cortarlos más o menos grandes. De igual manera, los ajos tiernos podemos dejarlos en trozos más o menos enteros, según nos guste más encontrarlos al final en el arroz (a trozos más pequeños, más tienden a desaparecer).

Por último, queda hacer el arroz, Para esto, nos hará falta un recipiente ancho o una cazuela baja, ya que queremos un arroz caldoso, En primer lugar, añadimos 3-4 cucharadas de aceite y rehogamos las alcachofas y las reservamos. A continuación, rehogamos los ajos tiernos troceados. Cuando estén dorados, añadimos el arroz y lo rehogamos un par de minutos. Una vez rehogado el arroz, empezamos a añadir el caldo, que tendremos la precaución de tenerlo en una olla hirviendo junto a nuestra cazuela de arroz, para que esté caliente en caso de necesitar añadir. En principio, con cuatro partes de caldo por cada una de arroz, nos quedará un arroz más meloso que caldoso, de ahí que debamos tener la olla con el caldo caliente para rectificar según el resultado que queramos.

El arroz lo tendremos hirviendo durante 18 minutos. En este tiempo, cuando queden unos 10 minutos para acabar, habrá que añadir las alcachofas. Esto va también al gusto, cuanto antes las añadamos, más blandas quedarán. Por último, cuando queden unos 6-7 minutos para terminar el arroz, añadimos los lomos de caballa. Con ese tiempo es suficiente para que no se sequen y queden jugosos.

Y tenemos el arroz hecho. Sencillo, barato y de un sabor espectacular. En mi casa gustó mucho a pesar de haber comensales que no eran muy amantes ni de las alcachofas, ni de la caballa, ni de los ajos tiernos… 🙂

Recuerda que si quieres ver más recetas, opiniones de restaurantes y curiosidades varias sobre gastronomía, puedes seguirme a través de Twitter (@felixcardona) o en mi página de Facebook (La Gastroteca de Félix).

 
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Publicado por en 15 de enero de 2014 en Arroz, Española, Gastronomía, Recetas

 

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Restaurante Liberty Kitchen en Alicante

Hace unos días estuve con unos amigos probando el Restaurante Liberty Kitchen en Alicante, a escasos metros de la plaza de Los Luceros, en la calle Poeta Quintana 71, muy céntrico.Un restaurante atípico, supuestamente americano aunque con toques de mil sitios distintos en su cocina, difícil de catalogar únicamente como americano por la fusión de estilos que hay en sus platos. La decoración, también bastante ecléctica, con elementos que van desde lámparas de época, hasta revistas americanas de cocina como Saveur, domina el blanco y un techo altísimo, lo que a pesar de ser un sitio pequeño, nunca da sensación de agobio. Las mesas, bien separadas unas de otras, están bien distribuidas en un local para no más de 20 comensales, además de ser bastante cómodas (aunque en nuestro caso y al reservar a última hora, nos tocó una mesa pequeña para ser cuatro personas).

La carta, corta hasta decir basta, es coherente con la cocina y el personal del local (si vas al aseo, pega un vistazo a la cocina acristalada, donde queda a la vista toda la zona de trabajo). Si no puedes hacer muchos platos bien, mejor haz pocos pero de calidad. Y es la filosofía que han tomado. Cuatro platos para elegir como entrantes o combinarlos que pueden servir para comer o cenar. Dos platos principales, carne o pescado. Y un postre. Lo dicho, muy corta, pero dinámica, ya que la cambian de forma muy habitual.

Cerveza y entrantes

Cerveza y entrantes

Entre los aperitivos, para los cuatro que fuimos, elegimos tres, ya que la idea era pedir uno de los principales cada uno posteriormente. En primer lugar unas quesadillas de pollo con guacamole. Una buena quesadilla cortada en cuartos, con trozos de pollo grandes, queso suficiente para no matar el sabor de los ingredientes y acompañada de una buena cantidad de guacamole y chiles troceados de varios tipos, que le daba un toque picante y fresco interesante.

Tras esto, unos fingers de pollo con mostaza y miel. Algo escasos para compartir entre cuatro, es más un plato para dos. La carne tierna y jugosa, perfectamente frita, con un rebozado fino y crujiente. La salsa complementa muy bien con el pollo. Un plato bien hecho, sin muchos alardes.

Por último, una ensalada de ternera asiática, con brotes tiernos en la parte verde, acompañada de tiras de pimiento y una carne a la plancha, algo seca pero de buen sabor, espolvoreada de sésamo. El aliño no llegué a identificarlo, toques dulces y cítricos, muy interesante. Buena opción para compartir.

Platos principales y postre

Platos principales y postre

Como platos, por un lado, entrecot danés con gorgonzola, acompañado de patatas y judías verdes como guarnición. La carne espectacular, una buena pieza de carne, hecha al punto (como se pidió), jugosa y con mucho sabor. Mezclada con el queso gorgonzola era espectacular, aunque si eres muy quesero se queda algo escaso. Las patatas de la guarnición muy buenas, no así las judías, que más que “al dente”, estaban crudas. Un fallo con poca importancia dentro de un plato muy recomendable.

La segunda opción de plato principal era merluza, acompañada de un arroz basmati con coco y curry y unas verduritas. Lo mejor del plato la guarnición, muy buena (aunque con otro tipo de arroz habría salido un rissotto de escándalo). Tan buena que se comía todo el sabor de la merluza. Quizá habría que pensar en un pescado con más sabor, que aportara más al plato.

Para terminar, como única opción de postre, tarta de manzana. O más bien, su idea de tarta de manzana. Tiras de manzana calientes cubiertas de un crujiente. El hecho de estar caliente es algo que, particularmente, a mí me gusta poco. De ahí que fuera descubriendo la tarta poco a poco conforme se enfriaba. Al final, templada, resaltaba mucho más su sabor, dando un postre espectacular. Perfectamente conseguido el equilibrio entre el dulzor y la acidez de la manzana.

Todo lo acompañamos de unas cervezas Liberty, de San Francisco, una cerveza Ale de cebada  malteada muy interesante, con toques cítricos y muy aromática.

Finalmente, salimos a 26 euros por cabeza. Un precio que no es bajo, pero la calidad de toda la comida, además de un servicio excelente, justifica perfectamente lo pagado.

En definitiva, un sitio recomendable, para una cena o comida tranquila, en un sitio diferente y que en pocas ocasiones te hará repetir de platos, ya que, como decía al principio, cambian muy a menudo la oferta (es recomendable seguirles en su página de Facebook para estar al día de los menús).

Ambiente: 7

Servicio: 8

Cocina: 8

Postre: 7

Relación calidad-precio: 7

Nota media: 7,4

 
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Publicado por en 13 de enero de 2014 en Bebidas, Cervezas, Gastronomía, Restaurantes

 

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Restaurante TK en Alicante

Volvemos  a la rutina después de estas fiestas, de comidas con familia, amigos, compañeros… Cansados de tanto comer. Y qué mejor forma de reanudar el ritmo normal, que con la opinión de un restaurante en el que el pasado día 20 de diciembre hicimos la comida de empresa: el Restaurante TK de Alicante, junto a la Diputación, en la calle Tucumán 6. Sitio al que tenía bastantes ganas de ir ya que llevaba tiempo escuchando y leyendo muy buenas opiniones sobre su cocina, elaborada por Tarek Bensenoussi,  y su servicio, dirigido por Nafissa.

Un local pequeño, con poca apariencia y decoración exterior, pasando bastante inadvertido, salvo el cartel con el nombre y el tablón con el menú diario. De acceso algo incómodo subiendo unas pequeñas y estrechas escaleras, pero de un interior muy acogedor. Nada más entrar dejas a la derecha una pequeña barra usada a modo de bar-recepción-caja y a la izquierda una rampa que conduce a los aseos. El local alargado, con mesas a izquierda y derecha, deja al fondo la cocina, en una posición elevada y a la vista a través de un cristal, lo que siempre genera mucha confianza. Con unas vigas de madera en el techo a la vista, una de las paredes con ladrillo y otra blanca lisa, con poca decoración y una iluminación agradable. Mesas y sillas cómodas, vestidas de manera bastante elegante con manteles individuales en tonos oscuros.

Sobre la carta no puedo opinar, ya que teníamos concertado un menú de tres entrantes (dos de ellos individuales), un plato principal y un postre, incluyendo la bebida. Sí que es conocido el sitio por sus menús diarios y por los menús que ofrece por la noche los fines de semana (ambas opciones se pueden consultar tanto en su web como en su perfil de Facebook).

Entrantes y vino

Entrantes y vino

Previo a este menú sirvieron una cortesía servida en vasos de chupito, que consistía en una crema de calabaza con una diminuta viruta de hueva. La crema muy buena, dulce y de sabor intenso, pero el salazón usado quedaba ridículo. Hubiera sido mejor poner algo más de cantidad en taquitos para ir cogiendo en cada cucharada. Un detalle interesante y de buena calidad.

Tras esto empezaba el menú y, en primer lugar, presentaron una coca de verduras escabechadas con langostinos. Un buen aperitivo, aunque algo plano de sabor para mi gusto. A las verduras le faltaba un poco de sabor y potencia para ser escabechadas. La coca estaba buena, aunque por el tipo de masa daba la impresión de haber quedado algo cruda. Y al langostino, algo pequeño, le faltaba sabor, quizá hecho a la plancha en lugar de hervido, hubiera resaltado más. En definitiva, una buena idea, sencilla, pero a la que le faltaba intensidad de sabor.

El segundo plato de aperitivo consistía en un crujiente de confit de pato con pera y salsa de castañas. Muy bueno de sabor, sobre todo cuando combinabas la carne con los trozos de pera interiores. El único fallo fue que la carne estaba algo cruda. Quizá si se hubiera usado algo más la grasa del pato habría sido más jugosa, pero también habría quedado más pesada y grasienta. Estaba cubierto de una salsa de castañas, a la que le faltaba algo de sabor, pero que complementaba muy bien con la fuerza del pato. Un entrante muy interesante.

Como entrante a compartir, puesta en el centro, se sirvió una gran ensalada muy interesante, con frutos secos de varios tipos, jamón en dados diminutos, unos pequeños y finísimos crujientes de sardina, queso manchego en aceite, completada con higos secos y una vinagreta de vinagre balsámico. Una ensalada que me gustó particularmente, aunque no así a otros compañeros. Sabores muy intensos y distintos unos de otros (dulces, salados, amargos), con varias texturas, muchas de ellas crujientes. Muy buena ensalada y de un tamaño más que interesante.

Tras este inicio, llegaron los platos principales. Tres opciones, a elegir entre carrillera de cerdo ibérico, solomillo de cerdo ibérico y pescado del día. Un punto diferenciador con otros restaurantes era la guarnición de los platos, totalmente influenciada por el origen de los dueños del local. Los tres iban acompañados de trigo sarraceno, guarnición que la gente más clásica de la mesa no entendía. A mí me gustó como guarnición, aunque poner la misma guarnición en todos los platos denota falta de originalidad además que pusieron demasiada cantidad, lo que acababa haciéndose pesado.

Platos principales y postre

Platos principales y postre

El pescado del día fue llampuga, muy mediterráneo y, aunque poco conocido, de una calidad más que notable. Más conocido por su preparación en arroces, sobre todo melosos-caldosos, en esta ocasión se presentaba a la plancha. De buen sabor, se quedó algo seco, supongo que por estar preparada con antelación.

Otra opción era el solomillo de cerdo ibérico. Una buena ración de solomillo, acompañado del trigo sarraceno, una terrina de patatas y de una pincelada de puré de boniato. De igual manera que en el plato anterior, buen sabor, pero algo seca la carne.

Mi elección fue la tercera opción, la carrillera de cerdo ibérico glaseada. Tres carrilleras de tamaño interesante, muy tiernas y jugosas, acompañadas del trigo sarraceno con champiñones, terrina de patata y una buena cantidad de puré de boniato. De los tres platos el mejor, tanto por sabor como por punto de cocción. Es cierto que este tipo de guiso aguanta muy bien la elaboración con antelación y su posterior recalentado. Un plato más que aceptable.

Por último, como postre, se sirvió una copa con mouse de turrón, helado de vainilla, bizcocho de almendra y sopa de turrón. Muy buena mezcla, muy navideña, con influencias, de nuevo, a la tierra de los propietarios, con la almendra como elemento central del postre. El bizcocho algo seco para lo que estamos acostumbrados en esta zona, pero al ir acompañado de la mouse y del helado, le daban la jugosidad necesaria. En cuanto a la sopa de turrón, totalmente inapreciable. Un postre quizá demasiado contundente para terminar una comida copiosa, aunque de sabor estaba muy bueno.

Todo fue acompañado por agua, cerveza y vino tinto Editor (DO Rioja), parece que gustó porque cayeron bastantes botellas. Tras la comida cafés e infusiones. Por último se había negociado dentro del menú una copa por persona. Un fallo importante, ya que estaba servida de forma bastante vulgar. Por ejemplo, mi gintonic en vaso de tubo, hielo, una rodaja de limón y la ginebra con la tónica. Para cómo se están preparando actualmente las copas, si por esta cobras 5€ como se cobró, se debió hacer algo más.

Todo lo comentado, incluida dicha copa, se negoció (lo negocié) por 40€ por cabeza. Y ahora es donde doy mi opinión más personal. Si hubiera pagado yo esa cantidad me hubiera parecido muy caro, pero pagaba la empresa, por lo que duele menos. Hay que entender que el local es pequeño y la cocina casera, con el trabajo que conlleva y que, para una mesa de 16 personas, es complicado con poca gente en cocina sacar todos los platos perfectos. Pero para esto hay que planificar los platos para que puedan servirse en perfecto estado. El pescado estaba seco y, si se piensa, se debería elegir otro tipo de técnica para cocinarlo. En cuanto a los platos y su relación calidad-precio, me pareció un precio final elevado. Son todos productos frescos y de calidad, pero el precio de los productos usados no justifica 35€ en el menú. La carne de cerdo ibérico, siendo una de las de mejor calidad, no debe aumentar tanto el precio de los platos. Por último, se deberían cuidar las presentaciones y las guarniciones. No es lógico presentar todos los platos con la misma guarnición, tanto carne como pescado.

En cuanto al servicio fue excepcional en todo momento. Rápido, sin tiempo de espera entre los platos. Atento, siempre pendiente si faltaba algo. Explicando los ingredientes de cada plato y con mucha amabilidad.

Lo que he comentado como dato negativo, esta mala relación calidad-precio en este menú de empresa, creo que no existe en los menús más habituales del local (de 15€ y 18€ de lunes a jueves y los fines de semana a 20€ y 28€), sobre el papel, mucho más ajustados. De ahí que me quede con ganas de volver y probar una de ellos, para poder escribir de nuevo sobre este restaurante.

Ambiente: 8

Servicio: 9

Cocina: 6

Postre: 7

Relación calidad-precio: 5

Nota media: 7

 
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Publicado por en 7 de enero de 2014 en Alicante, Gastronomía, Restaurantes

 

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