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Qué es el garum y una receta de calamares, alcachofas y trigueros

Qué es el garum y una receta de calamares, alcachofas y trigueros

La primera vez que oí hablar del garum fue en una feria gastronómica que se organizó en Elche hace un par de años como parte del festival Elche Con Todos los Sentidos. Parece que no tuvo mucho éxito esta feria porque no se ha vuelto a hacer, no así el festival, que se va haciendo cada año con bastante aceptación. En esta feria Odón Martínez, cocinero del mesón El Granaíno en Elche, hizo un showcooking donde hablaba de este condimento de época de los romanos. Me quedé bastante sorprendido tanto de la elaboración como por la dificultad para encontrarlo hoy en día. Así que la semana pasada, cuando Salazones Serrano y Señoríos de Relleu me mandaron un pack con un tarro de garum de huevas de mújol y una botella de aceite, presentada en una caja de diseño espectacular de Paula Alenda y Pablo Auladell. Así que con estos ingredientes vi la oportunidad de leer sobre lo que es el garum y hacer una receta para usarlo. Así que allá vamos.

En primer lugar, partimos de la base que el garum se realizaba de una manera que ahora mismo tacharíamos de “asquerosilla”, pero cuyo resultado era este condimento tan espectacular. Y es que la forma de hacerlo era usando una tinaja grande, de más de 25 litros, en la que se llenaba la base de hierbas aromáticas, disponiendo a continuación capas de distintos pescados pequeños y las tripas de otros más grandes, intercaladas con capas de sal. Tras la fermentación de este recipiente, se removía el conjunto y se ponía a filtrar, recogiendo el líquido de dicha fermentación, que era el garum buscado. Además, se extraía otro garum de peor calidad de los restos ya filtrados, además de fabricar harinas a partir de las espinas de los pescados. Un aprovechamiento brutal.

Como no voy a poder aportar nada nuevo a lo que ya se ha escrito, os dejo el enlace a varios artículos muy interesantes donde se habla del garum y, a continuación, una receta sencillísima y resultona donde añadí olegarum para acentuar el sabor del plato.

Artículo del blog “Historiadores de la cocina

Artículo del blog “Historias de la gastronomía

Artículo de “Región de Murcia digital

RECETA:

Calamares con alcachofas y triguerosIngredientes (4 personas):

4 calamares pequeños limpios

4 alcachofas

20 puntas de espárragos trigueros

Aceite de Oliva Virgen Extra Señorío de Relleu

Huevas de mújol de Salazones Serrano

Sal en escamas

Elaboración:

Se limpian las alcachofas y se cortan en láminas. Se trocea el calamar.

En una sartén, se pone un par de cucharadas de aceite de oliva y se sofríen las alcachofas y los espárragos. Una vez estén hechos, se añade el calamar troceado y se saltea durante un minuto. No más para que no se quede duro.

Se mezcla en un bol pequeño 6 cucharadas de aceite de oliva y 3 de garum de mújol (mezcla recomendada para obtener el “oleogarum”). Se vierte por encima esta mezcla justo antes de servir el plato.

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Receta: Guiso de calamar y pescado

La semana pasada me regalaron un “ranchito” de pescado de Santa Pola. Entre ellos unos pageles, unas caballas pequeñitas, una barracuda pequeña  y cinco calamares también pequeños. Así que, como más fresco no podía estar, había que improvisar algo para cocinar el mismo día con las cosas que tenía por casa. Decidí hacer un guisadito con patatas y usando todos los pescados que tenía. Os cuento cómo lo hice.

Guiso de calamar y pescado

Guiso de calamar y pescado

Ingredientes para 3-4 personas:

  • 5 pageles pequeños
  • 4 caballas pequeñas
  • 1 barracuda pequeña
  • 5 calamares pequeños
  • 2 patatas medianas
  • Un bote de tomate frito pequeño
  • Un bote de cebolla frita pequeña
  • Medio vaso de vino blanco
  • Aceite de oliva y sal

Elaboración:

Es un plato que lo puedes hacer bien como lo hice yo tipo “senyoret”, es decir, con todo el pescado limpio, para no encontrarte ni una espina. O bien poner el pescado con espina a rodajas y que cada uno se apañe. Si tienes soltura limpiando pescado, la primera opción siempre será mejor.

Así, en primer lugar, sacamos los lomos de los pageles, caballas y barracuda y los reservamos. Las espinas y cabezas las ponemos en una olla con un poco de agua para hacer un caldo (simplemente que lo cubra ya que no nos va a hacer falta mucha cantidad). Lo ponemos a hervir 15-20 minutos, colamos y reservamos.

Por otro lado hay que limpiar los calamares. Separamos la parte de la campana de las patas, limpiamos todo bien de tripas y sus restos y lo cortamos en trozos de un bocado aproximadamente.

Pelamos las las patatas y las cortamos cascándolas en trozos no demasiado grandes, ya que no va a estar mucho tiempo hirviendo.

En la olla donde vayamos a hacer el guiso, ponemos tres o cuatro cucharadas de aceite y añadimos la cebolla. Como ya está frita no hace falta rehogarla más, simplemente calentarla. Añadimos a continuación el calamar troceado y lo doramos bien. Una vez hecho esto, añadimos el medio vaso de vino y el tomate frito. Removemos todo y dejamos que reduzca el vino durante un par de minutos. Incorporamos la patata y cubrimos con el caldo de pescado que hemos hecho y reservado antes.

Dejamos hervir durante 20 minutos a fuego lento. Cuando haya pasado ese tiempo, añadimos los lomos de pescado y removemos con cuidado para que no se rompan pero queden cubiertos con el caldo. Dejamos hervir con el fuego muy bajito durante dos o tres minutos, apagamos el fuego y lo tapamos. Dejamos reposar 10 minutos más.

Y ya tenemos el guiso hecho. Sencillo, rápido y para comer con cuchara. Es una receta que, a partir de la base de calamares y pescado, admite muchas variantes. Se puede hacer con sepia o similar. Además como pescado podemos poner el que más nos guste o el que hayamos encontrado en el mercado. Lo interesante es hacer el caldo con las espinas del pescado usado, para que haya cierto equilibrio de sabores.

Como siempre, estas y otras recetas, así como otro tipo de artículos los podéis ver en mi cuenta de Twitter (@felixcardona) o en la página de Facebook de La Gastroteca De Félix.

 
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Publicado por en 27 de enero de 2014 en Española, Gastronomía, Pescado, Recetas

 

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Receta: Estofado de ternera con sidra Magners

Hoy de receta un estofado muy sencillo, algo para hacer con tiempo y llenar varios tupper para otro día. Pocos ingredientes, poca elaboración y tiempo a fuego lento en la olla es suficiente para tener un guiso sabroso. La diferencia con un estofado tradicional es el líquido añadido. En este caso, le puse una pinta de sidra Magners que tenía en la despensa. Pensé que el toque de manzana (esta sidra está elaborada con 17 tipos distintos) quedaría bien con la carne de ternera. Y así es.

Estofado con sidra Magners

Estofado con sidra Magners

Ingrediente:

  • 1/2 kg de carne para estofar
  • 1/2 litro de sidra Magners
  • Medio vasito de vino blanco
  • 1 cebolla
  • 2 patatas medianas
  • 1 lata de guisantes
  • Harina
  • Dos cucharadas de azúcar
  • Aceite de oliva y sal

Elaboración:

Para esta receta nos sirve cualquier tipo de carne para estofar. Digo “cualquier” porque en mi caso compré la que venden en Mercadona troceada y etiquetada como “carne de ternera para estofar”, así que si con esta carne sale un buen estofado, si se hace con una buena carne sólo irá a mejor.

En cuanto a elaboración, lo único necesario es cortar la cebolla en trozos pequeños. Lo podemos hacer con antelación para tener trabajo adelantado.

Así, tenemos que tener una olla donde vayamos a hacer toda la elaboración. En primer lugar, ponemos un poco de aceite en el fondo para sofreír la carne a la que habremos puesto sal y pasado por harina previamente. Una vez dorada, la sacamos y la reservamos. En ese aceite, pochamos la cebolla hasta que esté bien tierna. Una vez hecha, añadimos un chorro de vino blanco y dejamos que reduzca.

Tras esto, añadimos la carne y la sidra, además de un par de cucharadas pequeñas de azúcar para compensar la acidez de la sidra. Y lo ponemos a hervir, con fuego suave, durante un par de horas.

Cuando lleve ese tiempo, añadimos las patatas cascadas en trozos medianos, y las dejamos entre 30 y 40 minutos. Cuando queden 10 minutos para terminar, añadimos los guisantes. Y lo tendremos terminado.

Como he dicho en otras ocasiones con este tipo de guisos, soy partidario de hacerlo y dejarlo reposar. Es decir, lo ideal, hacerlo de un día para otro. También podemos cambiar la verdura usada (yo me fui a lo fácil) y añadirle, por ejemplo, unas alcachofas. Y por último, la presentación la he hecho en una cazuelita, porque me encantaría encontrarme una tapa de este tipo cuando me tome una cerveza 😉

Espero que os haya gustado, sobre todo por la sencillez. Si queréis ver más recetas y seguir lo que voy compartiendo, lo podéis hacer a través de Twitter (@felixcardona) o dáncele a “Me gusta” en mi página de Facebook “La Gastroteca de Félix”.

 
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Publicado por en 20 de enero de 2014 en Carne, Gastronomía, Recetas

 

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Receta: Arroz con caballa, alcachofas y ajos tiernos

Hoy toca una receta de arroz contra la cuesta de enero, es decir, de los baratos. La alcachofa está  en plena tamporada, por lo que es el mejor momento para comprarla. En cuanto a la caballa, no está en su mejor momento, pero podemos encontrar buenas piezas de calidad bastante interesante y baratas. Así que nos metemos en faena, aunque es realmente sencillo.

Arroz con caballa, alcachofas y ajos tiernos

Arroz con caballa, alcachofas y ajos tiernos

Ingredientes para 4-5 personas:

  • Arroz
  • 3 caballas medianas
  • 4 alcachofas
  • Dos o tres manojos de ajos tiernos
  • Cabezas y espinas de caballa y otros pescados
  • 2 ñoras
  • 1 cebolla
  • Aceite de oliva y sal

Elaboración:

El punto de más dificultad de la receta es limpiar la caballa. Es una cuestión de comodidad, es decir, para no encontrarnos con espinas en el plato a la hora de comer. La idea es sacarle los lomos limpios a la caballa. Se sacan los dos lomos igual que a cualquier otro pescado. El paso siguiente, y lo que la diferencia de la mayoría, es que cada lomo tiene una hilera de espinas central, por lo que la mejor forma de librarse de ellas es hacer de cada lomo principal, dos a lo largo, alrededor de dicha fila de espinas, desechando las mismas. Si hay confianza con el pescadero se lo podemos pedir que lo haga. Estos lomos los podemos reservar en la nevera, tapados con papel film, hasta el momento de su uso.

Con las cabezas de estas caballas y sus espinas, más otras que hayamos ido guardando en ocasiones anteriores (yo tenía congeladas un par de cabezas de dorada y lubina que usé también para el caldo), haremos el caldo de forma muy sencilla.

En primer lugar, en una olla grande, ponemos un buen chorro de aceite que casi cubra el fondo. En este aceite, en frío, añadimos la ñora troceada y sofreímos con cuidado que no se queme. A continuación la retiramos. En el mismo aceite, doramos una cebolla cortada en juliana, hasta que esté bien pochada. Una vez hecha, añadimos tres o cuatro cucharadas de tomate frito, la ñora y cubrimos con agua. Hervimos durante 20 minutos y trituramos con la batidora.

En este “caldo de ñora y cebolla” añadimos las cabezas y espinas de pescado. La idea, ya que vamos a hacer un arroz de caballa, es que predomine este tipo de pescado, complementando en sabor con pescados blancos, tipo dorada, lubina, etc, que, como he comentado antes, hemos podido ir guardando en el congelador de otros días.

Una vez añadido el pescado, hervimos a fuego lento durante 20-25 minutos, apagamos y dejamos reposar con la tapa de la olla. Tras este reposo que sirve para ganarle sabor al caldo como si fuera una infusión pero sin degradar el pescado por el calor excesivo, colamos el caldo a otra olla y así lo tendremos preparado a la hora de hacer el arroz.

Por último, nos queda limpiar las alcachofas y los ajos tiernos. En el caso de las alcachofas hay que cortar cada corazón del tamaño que más nos guste. En mi caso, de cada corazón saqué 8 trozos triangulares. Pero podemos cortarlos más o menos grandes. De igual manera, los ajos tiernos podemos dejarlos en trozos más o menos enteros, según nos guste más encontrarlos al final en el arroz (a trozos más pequeños, más tienden a desaparecer).

Por último, queda hacer el arroz, Para esto, nos hará falta un recipiente ancho o una cazuela baja, ya que queremos un arroz caldoso, En primer lugar, añadimos 3-4 cucharadas de aceite y rehogamos las alcachofas y las reservamos. A continuación, rehogamos los ajos tiernos troceados. Cuando estén dorados, añadimos el arroz y lo rehogamos un par de minutos. Una vez rehogado el arroz, empezamos a añadir el caldo, que tendremos la precaución de tenerlo en una olla hirviendo junto a nuestra cazuela de arroz, para que esté caliente en caso de necesitar añadir. En principio, con cuatro partes de caldo por cada una de arroz, nos quedará un arroz más meloso que caldoso, de ahí que debamos tener la olla con el caldo caliente para rectificar según el resultado que queramos.

El arroz lo tendremos hirviendo durante 18 minutos. En este tiempo, cuando queden unos 10 minutos para acabar, habrá que añadir las alcachofas. Esto va también al gusto, cuanto antes las añadamos, más blandas quedarán. Por último, cuando queden unos 6-7 minutos para terminar el arroz, añadimos los lomos de caballa. Con ese tiempo es suficiente para que no se sequen y queden jugosos.

Y tenemos el arroz hecho. Sencillo, barato y de un sabor espectacular. En mi casa gustó mucho a pesar de haber comensales que no eran muy amantes ni de las alcachofas, ni de la caballa, ni de los ajos tiernos… 🙂

Recuerda que si quieres ver más recetas, opiniones de restaurantes y curiosidades varias sobre gastronomía, puedes seguirme a través de Twitter (@felixcardona) o en mi página de Facebook (La Gastroteca de Félix).

 
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Publicado por en 15 de enero de 2014 en Arroz, Española, Gastronomía, Recetas

 

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Ideas para un menú en Navidad

Hoy quería escribiros unas líneas con dos intenciones. Por un lado aportar unas ideas para las cenas/comidas que hay estos días, con alguna de las recetas que he ido haciendo este año. Por otro, y sobre todo, desearos unas felices fiestas y que 2014 tengamos mucha salud para seguir compartiendo experiencias gastronómicas.

Mojama sobre escalivada

Mojama sobre escalivada

Entrantes/Ensaladas:

Chupitos de crema de zanahoria con especias

Mojama sobre escalivada

Secreto de cerdo con fruta o  Coca amb tonyina

Ensalada de pato confitado y mango o Ensalada con queso feta

Salmón  y caballa marinada

Salmón y caballa marinada

Pescado:

Salmón y caballa marinados

Carne:

Carrilleras ibéricas con vino Fondillón o Solomillo de cerdo a baja temperatura con salsa de naranja

Mini tarta de manzana

Mini tarta de manzana

Postre:

Mini tarta de manzana

Mazapán de la abuela

¡¡¡Felices fiestas a todos!!!

 
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Publicado por en 22 de diciembre de 2013 en Gastronomía, Recetas

 

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Receta: Salmón y caballa marinados

Hoy toca receta de pescado. Muy sencilla (pero mucho), con un acabado muy interesante incluso para ponerlo como aperitivo estas fiestas. Me encanta la cocina japonesa, así que podéis imaginaros por dónde van a ir los tiros (y las cocciones de los pescados). A decir verdad, estas recetas están inspiradas (realmente son una simplificación, casi al extremo) en dos platos de Begoña Rodrigo (sí, la finalista de Top Chef) y propietaria del Restaurante La Salita de Valencia. Desde aquí mi homenaje, porque me encanta la cocina que hace. Y la receta está cogida de la que para mí es la mejor publicación sobre Gastronomía que hay actualmente en España: la revista Apicius, publicada por Montagud Editores.

Salmón y caballa marinados, soja y aceite de oliva

Salmón y caballa marinados, soja y aceite de oliva

Ingredientes por persona para el salmón:

  • 1 lomo de salmón entero y sin piel de aproximadamente 150gr
  • La ralladura de la piel de una naranja
  • Eneldo al gusto
  • 200gr de sal fina aproximadamente.

Ingredientes por persona para las caballas:

  • 1 lomo de caballa entero y sin espinas de aproximadamente 150gr
  • 150gr de sal fina

Elaboración:

Como decía al principio, es una elaboración tremendamente sencilla, ya que sólo  vamos a marinar por separado los pescados, dándoles al final distintos acabados.

Para el salmón. Debemos tener el lomo limpio de piel y sin espinas. En un bol aparte, mezclamos la sal, la ralladura de una naranja y el eneldo. Lo mezclamos todo hasta que la sal adquiera un suave color anaranjado por los aceites que suelta la ralladura. Cuando tengamos hecha la mezcla, ponemos una capa de la misma en un plato, ponemos el lomo de salmón, y lo tapamos con el resto de la preparación de sal. Debe quedar totalmente cubierto. Debemos dejarlo marinando durante unos 70 minutos.

Para la caballa. Quizá es el pescado más difícil de trabajar, ya que cuando se le sacan a cada caballa sus dos lomos, queda una espina central en cada uno de ellos. Lo ideal es hacer dos cortes longitudinales en cada lomo, a ras de dicha fila de espinas, quedándonos dos lomos finos (un total de cuatro lomos por caballa). En este caso, los dejamos con piel y, simplemente, los cubrimos de sal durante 7 minutos.

Cocinado y emplatado:

Ambos pescados los sacamos de la sal y los lavamos en agua, para retirar la sal que lo cubre.

El salmón lo partimos en cubos de un par centímetros cada uno, lo suficiente para que sean de un solo bocado. A cada trozo podemos dar diferente tratamiento a la hora de la presentación. En mi caso, sin complicarme mucho la vida, lo hice de dos formas. Uno totalmente crudo, tal cual sale del marinado. La cocción que le da la sal resalta todo el aroma de la naranja del marinado. Otro, pasado por la plancha, a fuego muy fuerte, dorando la parte donde estaba la piel y que tiene más grasa hasta que quedara crujiente, no más de un minuto. Luego, una vuelta breve para dorar por el resto de lados, pero de apenas dos segundos por cara. Por último, unas semillas de sésamo por encima.

En cuanto a la caballa, cada lomo se pasa por la plancha a fuego muy fuerte solamente por la parte de la piel, hasta que se tueste. Como mucho un minuto y medio. No interesa que se haga la parte de encima del pescado, por lo que no le damos la vuelta. Tal cual, se sirve en el plato.

Como acompañamiento podemos poner, como fue mi caso, unos cuencos con salsa de soja y aceite de oliva virgen extra, para ir combinando sabores. Aunque la combinación que más me gustó fue la esperada, el salmón con la soja y la caballa con el aceite.

Como habéis visto, sencillo a más no poder. Pero con un acabado espectacular. Si os gusta el pescado poco hecho o crudo, probar a hacerlo así e incluso variar los ingredientes (pescados, hierbas para aromatizar, tipo de sal para marinar, acompañamientos, etc.). Imprescindible que los pescados sean frescos y de calidad. Alguno me preguntará por el tema del anisakis… Pero ese tema es para otro post 😉

 
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Publicado por en 15 de diciembre de 2013 en Asiática, Gastronomía, Pescados, Postres, Recetas

 

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Receta: Carrilleras ibéricas con vino Fondillón

Hoy, después de bastante tiempo sin poner ninguna receta por aquí, os dejo una bastante sencilla y muy resultona. De las que se pueden hacer para cualquier celebración o para el día a día, ya que se puede congelar y tener guardada para cualquier día. Quizá, pensando en las fiestas que vienen, puede ser un buen plato de carne, ya que se puede hacer con antelación para ir sin prisas en esos días que siempre nos falta tiempo. Incluso es recomendable hacerlo el día antes, ya que este tipo de guisos conviene que reposen, ya que ganan bastante en sabor. Así que paso a contaros la receta.

Carrilleras ibéricas con Fondillón

Carrilleras ibéricas con Fondillón

Ingredientes para 4 personas:

  • 8 carrilleras ibéricas (aproximadamente 1 kg)
  • 2 zanahorias
  • 1 puerro
  • 2 cebollas
  • 2 partes de vino (en este caso usé Fondillón)
  • 1 parte de agua
  • Dos cucharadas de postre de azúcar
  • Una ramita de canela
  • 5 semillas de cardamomo
  • Sal y aceite de oliva
  • Harina

Para la guarnición de patatas a lo pobre:

  • Un par de patatas grande
  • Un cuarto de pimiento rojo, otro de pimiento verde y otro de amarillo
  • Una cebolla grande
  • Aceite de oliva, sal y pimienta

Elaboración:

En primer lugar, podemos preparar la verdura cortándola en trozos pequeños, aunque como va a estar cociendo durante algo más de dos horas y luego podemos triturar la salsa, no debemos preocuparnos demasiado en el corte, ya que tenderá a desaparecer. Así, cortamos la zanahoria, el puerro (la parte más blanca) y las dos cebollas.

Cuando tengamos esta parte hecha, limpiamos las carrilleras del exceso de grasa. Tampoco hay que preocuparse dejándolas totalmente limpias, ya que la grasa, con el tiempo de cocción, se diluirá y aportará su sabor al guiso, lo que siempre enriquecerá. Una vez limpias, les ponemos sal y, si queremos, un punto de pimienta, las pasamos por harina y reservamos.

Para toda la elaboración necesitaremos una olla lo suficientemente ancha para que quepan las carrilleras sin amontonarse. No es necesario que sea muy alta, ya que sólo llevará el líquido necesario para cubrir la carne.

Así, en esta olla, ponemos un buen chorro de aceite que prácticamente cubra el fondo. Una vez lo tengamos caliente, doramos bien las carrilleras que tenemos enharinadas, hasta que cojan un color dorado. Una vez veamos que están doradas, las retiramos. En ese mismo aceite, añadimos la cebolla, el puerro y las zanahorias, que tendremos ya cortadas, les añadimos un pellizco de sal y las pochamos a fuego medio hasta que estén hechas.

Cuando tengamos toda la verdura bien tierna, añadimos las carrilleras y cubrimos con el líquido. En este caso, he usado un Fondillón, vino típico de la zona de Alicante, con un fuerte aroma y sabor bastante dulce. Como indicaba antes, necesitaremos cubrir casi al completo las carrilleras (que no estén buceando, que se vea su superficie), para lo que usaremos dos partes de vino por una de agua. Aproximadamente nos hará falta medio litro de vino y un cuarto de agua. Podemos usar cualquier vino tinto, siempre de buena calidad, ya que al guisarlo y con lo que reducirá, acentuará sus virtudes y sus defectos. Cuando cubramos con el líquido, añadimos las especias. En este caso, puse una rama de canela y unas semillas de cardamomo. Se puede jugar mucho con los aromas, variando las cantidades de especias e incluso añadiendo o sustituyendo por otras. Aquí entra el gusto de cada uno. Junto a esto, añadimos también un par de cucharadas de postre de azúcar, para contrarrestar algo la acidez del vino.

Llevamos a ebullición y tapamos, dejando que hierva muy poco a poco. No interesa que hierva fuerte para que no se deshaga la carne. En este caso lo hice con una olla normal, por lo que lo tuve aproximadamente dos horas y media hirviendo, dándoles la vuelta a las carrilleras dos o tres veces durante ese tiempo. Prefiero hacerlas poco a poco, con tiempo, controlando el líquido y cómo se va haciendo la carne, que en una olla rápida. Pero si tienes controladas las cantidades y tiempos de la olla rápida se puede hacer igualmente.

Y pasado este tiempo tendremos el guiso hecho. Como decía al principio, conviene reposarlo, ya que se mezclarán más los sabores y mejora, incluso sería recomendable hacerlo de un día para otro. Como guarnición, en este caso, hice unas patatas a lo pobre con cebolla y pimientos (verde, rojo y amarillo) que me habían sobrado de otro día. Estas patatas son sencillas: se pocha la cebolla hasta que esté transparente, se añaden los pimientos troceados y cuanto estén hechos se añaden las patatas en rodajas de 3-4 milímetros de grosor. Se le añade sal y pimienta al gusto y se tapan, removiendo tres o cuatro veces durante los 15 minutos que las tendremos cociendo. Para la presentación, yo puse las patatas como base, dejando  encima las carrilleras y napándolas con la salsa.

En cuanto a esta salsa, tenemos varias opciones: dejarla tal cual queda, con los trozos de verdura; como hice yo, sacar la carne y triturarla con la batidora dejándola todo lo fina que queramos; y como última opción, pasarla por el pasapurés para que quede más fina todavía que en el caso anterior.

En definitiva, receta sencilla, que admite variaciones en cuanto al vino o a las especias usadas, pudiendo hacer varias versiones de las mismas carrilleras dependiendo de esos complementos utilizados.

 
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Publicado por en 9 de diciembre de 2013 en Carne, Española, Gastronomía, Recetas

 

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