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Archivos Mensuales: diciembre 2012

Receta de Mazapán (de la abuela)

Hoy os cuento una receta de Navidad, de esas que se heredan de generación en generación. En este caso, es un mazapán que hacía la abuela de mi mujer, y que los últimos años está haciendo ella, con mucho éxito. Además, este año ha ayudado a amasar mi hija, por lo que parece que la receta se seguirá haciendo muchos años… 🙂

Mazapán

Ingredientes:

  • ½ kilo de almendra molida
  • ½ kilo de azúcar
  • Cabello de ángel
  • 1 patata mediana
  • Ralladura de un limón
  • 3 yemas de huevo
  • 1 cucharada pequeña de canela
  • Oblea

En primer lugar debemos hervir la patata. Una vez hervida, la chafamos añadiéndole una cucharadita de azúcar. Tras esto, mezclamos en un bol y amasamos todos los ingredientes, excepto la oblea y el cabello de ángel.

Preparación mazapán

La idea es hacer barras que rellenaremos del cabello de ángel. Para ello, cogemos una parte de la masa y la chafamos alargándola, dejándola de medio centímetro de grosor, haciendo unos relieves a los lados para poner el cabello de ángel entre ellos. Una vez rellenado, debemos hacer una “tapa”, lo más fina posible, para cubrir el relleno y cerrarlo, pellizcando la tapa con los relieves que hemos dejado alrededor.  (Ver foto)

Poner en una bandeja de horno la oblea y poner sobre ella las barras de mazapán, con parte de la tapa hacia arriba. Meterlas en el horno a 220ºC, durante unos 15 minutos aproximadamente, hasta que estén doradas.

Mientras están en el horno, hacemos un poco de almíbar, con la misma cantidad de agua que de azúcar, para pintar el mazapán nada más salir del horno.

Con las medidas utilizadas salen cuatro barras interesantes de mazapán, pensado para ir repartiendo a la familia en estas fechas 😉

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Publicado por en 30 de diciembre de 2012 en Alimentos, Elche, Gastronomía, Postres, Recetas

 

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Menú para Nochevieja

Se acerca una de las fechas más señaladas del año gastronómicamente hablando. Tenemos numerosas opciones para cenar el día de Nochevieja, pero muchos nos quedamos en casa y tenemos que preparar algo un poco más especial. Así que, como última entrada del año, os quería dejar un posible menú de Nochevieja con algunas de las recetas que he ido colgando en el blog. Sencillo, con poco trabajo y muy resultón.

Con mis mejores deseos para el 2013. Mucha salud y trabajo a todos.

 
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Publicado por en 28 de diciembre de 2012 en Alimentos, Aperitivos, Carne, Carnes, Gastronomía, Lácteos, Postres, Recetas

 

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Timbal de pato y pera

De nuevo os explico otro entrante sencillo y resultón para estas fechas, que hice la pasada Nochebuena y gustó mucho (también del “Curso de Cocina Motivacional” de Huerto Gourmet). Esta vez vamos a usar algo que es mucho más fácil de conseguir ahora que hace unos años: muslos de pato confitados. Los podemos conseguir en cualquier supermercado (yo los he comprado de Hipercor, pero también hay en Mercadona o Carrefour). El resto de ingredientes y la preparación veréis que es muy sencilla.

Timbal de pato y pera

Ingredientes para 8 personas:

  • 3 muslos de pato confitados
  • 2 peras medianas (que no tengan excesiva agua)
  • Un puñado de pasas (mejor sin hueso)
  • Un puñadito de piñones
  • Mantequilla y sal

En primer lugar, desmigamos la carne de los muslos de pato, reservando unas dos cucharadas de la grasa que viene en el envase para usarla posteriormente. Debemos dejar trozos de carne del gusto que deseemos, pero teniendo en cuenta que a la hora de comer queremos tener un poco de todos los ingredientes en cada bocado, por lo que los trozos deben ser tirando a pequeños. Cuando lo tengamos cortado, lo reservamos.

Por otro lado, cortamos las peras (yo las hago con piel ya que me gusta el toque que le da), de la misma manera que el pato, en trozos no muy grandes. También reservamos.

En una sartén, tostamos los piñones, con cuidado en no quemarlos, ya que amargan mucho. Una vez hechos, añadimos una cucharada sopera de mantequilla. Una vez se haya fundido, añadimos los trozos de pera y los vamos salteando. Lo que queremos en este paso es caramelizar algo la pera, sin llegar a que se deshaga, ya que es más interesante que esté “al dente” a la hora de comerla.

Cuando la pera esté cogiendo un poco el color tostado, añadimos las pasas y las rehogamos un par de minutos con las peras.

Una vez tengamos las peras, pasas y piñones hechos, añadimos en la misma sartén el pato desmigado, junto con las dos cucharadas de la grasa que hemos reservado. Esta grasa lo que va a hacer es potenciar mucho el sabor del conjunto, sin quedar para nada grasiento. Lo salteamos todo junto durante 5 minutos, para que se mezclen bien todos los sabores de los ingredientes. Y ya lo tenemos acabado.

A la hora de presentarlo, lo que he usado ha sido un aro de emplatar, para darle una forma de timbal que queda bastante bien (con unas tostaditas alrededor o, como en la foto, con un mezclum de lechugas y unos tomatitos cherry).

Espero que os guste y, si es así, recordar suscribiros en la parte de la derecha del blog para que os llegue un aviso cuando escriba algo nuevo. ¡¡¡Y FELIZ AÑO 2013 A TODOS!!!

 
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Publicado por en 26 de diciembre de 2012 en Alimentos, Aperitivos, Carne, Carnes, Gastronomía, Recetas

 

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Tosta de pisto, pulpo y morcón

Hoy os quería presentar un entrante/tapa que estuvimos haciendo el pasado martes en el “Curso de Cocina Motivacional” que estoy haciendo con la gente de Huerto Gourmet. Como veréis, es una mezcla curiosa, que tenía bastante curiosidad en probar, ya que no me pegaba nada la mezcla de los distintos ingredientes que lleva. Digamos que era demasiado “mar y montaña”. El resultado, creerme, es espectacular.

Pisto con pulpo y blancoIngredientes:

  • Una tosta fina crujiente (pueden ser los maravillosos “caspellets” que tiene Sol Pérez en su espectacular blog “La cocina del Huerto”)
  • Pisto (lo puedes hacer tú, pero si no te quieres complicar vale un pisto de bote).
  • Pulpo cocido
  • Morcón o butifarra o blanquito o morcilla de carne (o cualquier morcilla dura). Casi cualquier embutido de este tipo nos puede valer.
  • Aceite de oliva
  • Vinagre
  • Sal en escamas
  • Unas hojas de mezclum de distintas lechugas (opcional)

Es una receta muy sencilla, ya que la única elaboración en caliente que necesita este plato es pasar por la plancha tanto las patas de pulpo como el embutido. Y, además, las podemos tener marcadas y preparadas para montar el plato a última hora, ya que no es necesario que esté caliente. Frío está igual de bueno.

En primer lugar, en una sartén, sin nada de aceite, se pone el embutido en tiras pequeñas y se marca por todos los lados, hasta que se empiece a tostar y suelte bastante de la grasa que tiene. Escurrimos bien y reservamos.

Por otro lado, se pasa también por la sartén limpia o por una plancha las patas de pulpo, para tostarlas igualmente y cojan un sabor y olor similar (aunque nunca igual) que el pulpo a la parrilla.

Tras hacer estos dos ingredientes, sólo nos queda el montaje. Sobre una tosta crujiente tipo “caspellet” o similar se pone una capa de pisto. Sobre ella unas rodajas de pulpo que la cubran sazonadas con unas escamas de sal y encima unas tiras del embutido. Se cubre con unas hojas del mezclum de lechugas y se aliña con aceite y vinagre.

Tal cual, queda espectacular, pero como siempre, podemos complicarlo lo que queramos… Y nosotros quisimos complicarlo un poco más. A esto se añadió una vinagreta “de bullit”. Tan sencilla como emulsionar con aceite de oliva los restos de un hervido que hayamos hecho de patata, judías, cebolla, guisantes, etc. Esta vinagreta la pusimos como base del crujiente, dando una pincelada en el plato. Ya os digo que no es imprescindible ponerla, pero es una buena forma de dar salida a algún resto de hervido de un día anterior.

El embutido que usamos no fue realmente morcón, aunque he puesto ese embutido como título de la receta para que la mayoría sepa de qué hablo. En la receta utilizamos “blanco o blanquito”, que es un tipo de butifarra muy típica de esta zona de Alicante. Es un embutido de cerdo, hecho con tocino, magra, pimienta, sal y alguna especia más que puede variar según el fabricante. También hicimos el mismo plato con morcilla de carne, pero se puede optar por cualquier variante similar a estas.

Como veis es un entrante sencillo, curioso y que puede impactar en cualquier mesa esta Navidad. Y os garantizo que está muy bueno. ¿Conoces alguna mezcla de este estilo?

 
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Publicado por en 20 de diciembre de 2012 en Alimentos, Española, Gastronomía, Recetas

 

La eterna polémica del foie

Llegan unas fechas donde el consumo de foie se dispara. El foie es un hígado hipertrofiado de una oca, un pato o un ganso, al que se le ha sobrealimentado a la fuerza para conseguir ese aumento. Como veremos a lo largo de este artículo hay alternativas para esa alimentación forzada. Pero cómo se sacrifican los animales es otro tema y el hilo principal de este artículo.

Quizá sea el momento de plantearse cómo se producen estos hígados,  saber en qué condiciones y si estamos de acuerdo o no en dicha producción, ya que en Navidad es una de las épocas que más se consumen. Normalmente no nos planteamos cómo nos ha llegado al plato lo que estamos comiendo, no pensamos en si el animal que comemos ha sufrido o no, y si nos lo planteamos, quizá digamos que se ha criado para eso, que no había opción. Este planteamiento es algo más profundo cuando hablamos de foie y, quizá, por extensión, al resto de productos animales.

Hace unos días saltaba la noticia de una denuncia que el colectivo “Igualdad Animal” había puesto contra una granja de producción de foie del caserío Momotegi en Oiartzun (Guipúzcoa). La Dirección Territorial de Sanidad ha admitido esta denuncia y ha prohibido la producción y comercialización de cualquier producto en esta granja debido a las deficiencias en higiene de la misma. Adicionalmente, al restaurante Mugaritz de Andoni Luis Aduriz, se le ha abierto un expediente por supuesto incumplimiento de la normas administrativas en materia de higiene.

En este artículo voy a poner 3 vídeos. Quizá para provocar un poco el debate y que te preguntes cómo se hacen las cosas y las distintas formas que hay de contarlas. Depende quién te lo cuente te parecerá algo maravilloso o algo realmente escandaloso. Puro marketing y publicidad. Es tu trabajo tener una opinión formada. Quizá haya que salir de nuestra zona de confort y tomar parte. ¿Es necesario que para que tengamos algo tan maravilloso como el foie los animales tengan que sufrir como en el primer vídeo? Si sólo nos quedamos con la imagen del segundo vídeo, ¿nos comeremos el foie mucho más a gusto y con la conciencia tranquila? Tampoco creo que haya que quedarse en el negro o el blanco, hay una gran escala de grises. Se pueden hacer las cosas de otra manera. Y como ejemplo os pongo el tercer vídeo. Un ejemplo de producción de foie de una forma totalmente maravillosa y respetuosa, tanto con el animal como con el medio ambiente, y que tenemos bien cerca, en Extremadura.

Este primer vídeo pertenece a la denuncia del colectivo “Igualdad Animal”. Te aviso que es muy duro. Si eres sensible deberías abstenerte de verlo. A mí me ha impactado bastante. Lo que también me gustaría decir es que cualquier tipo de sacrificio animal para su consumo cárnico, sacado de contexto, puede ser muy desagradable.

En este segundo vídeo vas a ver la otra cara de la moneda. Un vídeo grabado entre la dueña de la granja y el restaurante Mugaritz donde vemos lo idílico de la cría de las ocas.

Este es el enlace donde podéis ver el vídeo en Vimeo http://vimeo.com/43602873

Como os decía antes y podéis ver, depende quién te lo cuente  te quedará una impresión u otra. Está claro que no me quedo con ninguna de las dos visiones. Hay un punto medio donde el animal no sufre al sacrificarlo y es el que hay que buscar.

Y por último, me gustaría que vieras el vídeo colgado en TED del cocinero Dan Barber, donde  nos cuenta una alternativa a la producción de foie tradicional. Me parece un vídeo espectacular, donde nos da la idea de cómo debería ser la cría y producción de foie.

Lo que he querido en este artículo es dejar abierta una puerta al debate. No sé dónde estoy dispuesto a llegar para consumir ciertas cosas. Desde luego a los extremos no. ¿Y tú? ¿Tienes conciencia de lo que comes y cómo ha llegado a tu plato? Recuerda suscribirte al blog y dejarme tu opinión al respecto.

 

Camarero, ¿y el (buen) servicio?

Leyendo un artículo sobre hostelería que me ha recomendado mi hermano (artículo Diario Expansión), se me ha ocurrido escribir este post que, la verdad, llevaba tiempo pensando en escribir. Voy a usar las ideas que va dando el artículo como excusa para dar mi opinión sobre lo que me estoy encontrando (y viendo) últimamente en los locales de hostelería a los que voy y que, la verdad, no me tienen muy contento (siempre hay excepciones positivas y las conocemos todos).

Últimamente, no sé si por buscar ideas para el blog, me fijo bastante más en el servicio y las cosas que me suceden alrededor cuando voy a un restaurante/bar. Desde hace tiempo, una amiga está haciendo que me dé cuenta de ciertos detalles negativos en el servicio de hostelería que hasta ahora no veía. Y es algo que no puedo entender. Con la que está cayendo, lo primero que debes dar en un restaurante es un buen servicio con una gran profesionalidad. Todo lo demás, irá acorde con estos dos factores.

El artículo parte de la premisa de que uno de los negocios más recurridos para emprender es montar algo relacionado con la hostelería, por ejemplo, un restaurante. Como indica, uno de los primeros objetivos es “convertir el local en un ambiente confortable”. Está claro. Hoy en día el diseño y la inversión en los locales son excelentes en la mayoría de las ocasiones. En algunos casos, el local está muy por encima de lo que ofrece al cliente. No debería ser así nunca. Debe estar en consonancia lo que se hace con lo que aparenta. De lo contrario creas unas falsas expectativas que siempre se vuelven en tu contra.

Otra de las variables que hará que triunfe la idea será tener “una oferta gastronómica diferente”. Yo suelo comer de lunes a viernes cerca de mi oficina en el centro de Alicante. Zona residencial y de oficinas, céntrica y con una gran demanda…  y sin ofertas gastronómicas originales. Sólo bares de menús (o medios menús) sin nada diferente que ofrecer. Al final cansa. Es lamentable que a nadie se le ocurra tener un menú decente, con algo distinto, en una zona con una gran demanda. Al final acabas en el mismo sitio, con una cocina triste y un servicio rozando lo lamentable. Sumido en la rutina más deprimente y con pocas opciones de escapatoria por falta de tiempo.

Respecto a esto, hace unos días, la Federación de Asociaciones de Cocineros y Reposteros de España (FACYRE) y Gallina Blanca, entregaban el premio al Mejor Cocinero de Menú de España. Dentro de lo complicado que puede ser valorar algo así, me quedé con los platos que se acabaron en los tres primeros puestos: el ganador, Carlos Estopiñán del restaurante Balthazar de Barcelona hizo una “lubina con pimientos, fetta y pesto”; el segundo puesto fue para Ettore Cioccia del Hotel Gold River de Vilaseca en Tarragona con “Alubias estofadas con gambas rojas al perfume de albahaca”; y el tercer puesto para Salvador Bonet del restaurante Grill Room de Barcelona con “Mar y montaña de calamares con butifarra de payés al tomillo y aceite de tinta”. Quitando, quizá, lo extravagante de estos platos para formar parte de un menú diario de un restaurante normal, me quiero quedar con las bases del concurso: debían ser platos que usaran Avecrem en sus ingredientes y que costaran máximo 1’50€ por ración de 250gr.

Y esto me lleva a hacer una reflexión: creo que la hostelería no se ha dado cuenta que los tiempos han cambiado, que la ley de la oferta y la demanda no se puede pasar por alto, que hoy en día hay mucha oferta y menor demanda, y lo que tienen que hacer es, o bien bajar los precios, o bien dar un servicio excepcional (y una sonrisa, por favor). Porque todo esto lo que hará es que no sean necesarias grandes campañas de publicidad o marketing, ya que con un buen servicio el cliente vuelve, el boca a boca trae otros nuevos y se mejora la imagen general del sector. Deben salir de la comodidad que han tenido hasta ahora (aunque siempre ha sido un negocio sacrificado).

Es decir, como dice el artículo conductor de este post, nunca se debe “descuidar una atención exquisita”. Esto creo que es una de las cosas que más se están perdiendo. Con la crisis que tenemos encima y con la cantidad de empresas/negocios que se cierran a diario, ¿cómo es posible que en hostelería lo que nos escame últimamente sea el mal servicio que nos dan? Es lamentable la falta de profesionalidad que se ve muy a menudo. Quizá esta crisis esté haciendo que se contraten, a un coste mucho menor, gente no cualificada para atender a un cliente. Falta discreción, falta de detalles, falta de información y conocimientos de los camareros, falta de calidad en la comida… En definitiva, para ser camarero o cocinero alguien debe formarte, decirte que debes ser discreto, conocer la carta, no echar las culpas a la cocina, comprometerte con el negocio aunque no sea tuyo, tener unos estándares mínimos de calidad… En resumen, ser un profesional en tu trabajo.

Y esto es un problema histórico de la hostelería, antes el trabajo estaba hecho, no se tuvo la previsión de profesionalizar un sector que iba con viento a favor. En zonas turísticas como las que vivo, el cliente les entraba por la puerta. Ahora hay que ganárselo. Y se ven las consecuencias. Se necesita formación, mucha formación, y se ha dejado de lado, bien por coste o bien por el tiempo que ocupa. No se puede pensar que “llevar platos lo hace cualquiera” o que llevar una cocina de un restaurante es fácil. Quien piense eso llevando un negocio de hostelería no tiene ni idea de lo que tiene entre manos. Y las consecuencias las pagan los clientes y están destinados al fracaso tarde o temprano.

Y todas estas ideas se podrían englobar en dos principales:

  • La calidad del servicio respecto al precio, es decir, además de “dar de comer”, ¿qué más se ofrece al cliente? Se echa de menos profesionalidad y velocidad en el servicio, calidad y diferenciarse de la competencia en algo. Y, sobre todo, faltan detalles con el cliente y saber escucharle. El servicio hace distinto al negocio, para bien o para mal.
  • La calidad del producto respecto al precio. En este caso se cruzan distintas variables, porque tan importante es para el cliente que la relación de la calidad de lo que come sea interesante respecto al precio, como importante es que esa relación de producto y calidad deje un margen positivo para el propietario del local (al fin y al cabo, es un negocio).

En definitiva, como cliente creo que el sector hostelero debe dejar de quejarse de la situación económica actual, de la normativa que les afecta (por ejemplo, la ley antitabaco), el precio de las materias primas, etc., y centrarse en dar un servicio impecable y profesional. Que cuando vaya a salir a cenar no piense antes de ir “a ver qué tontería me dicen/hacen hoy”…

 
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Publicado por en 12 de diciembre de 2012 en Española, Gastronomía, Restaurantes

 

Los colores de la cerveza y sus dos extremos

Tras los dos artículos anteriores sobre las dos grandes familias de cerveza y cómo se elabora y sus ingredientes, hoy quería entrar un poco más en materia, hablando sobre la gama de colores de la cerveza y entrar en el detalle de sus dos extremos, las cervezas Pale Lager y Pilsener (las más claras) y la Imperial Stout (la más oscura).

 La primera clasificación para el color de la cerveza que se intentó corresponde a J.W. Lovibond en 1883, el cual creó una serie de cartulinas coloreadas, con las que se comparaba la cerveza para clasificarla en una escala. Esto tenía sus limitaciones debido múltiples factores: a la distinta percepción de los colores por cada persona; al tamaño del vaso donde se hace la medición y cómo le incide la luz;  a que determinados tonos son muy complicados de comparar y clasificar con simples tarjetas de colores (como la guía Davidson), etc.

Escala Lovibond

Aunque todavía actualmente se pueden encontrar clasificaciones siguiendo la escala Lovibond, hoy se ha generalizado el SRM (Standard Reference Method), creado a mediados del siglo XX. Este método consiste en medir el color del líquido mediante un espectrofotómetro de luz y fue creado por la ASBC (American Society of Brewing Chemistry). Pero realmente son clasificaciones que lo que nos miden, en definitiva, son lo clara u oscura que es una cerveza, sin llegar a clasificar matices sutiles como distinguir entre un rojizo, un ámbar y un marrón.

Y dentro de esta escala de “oscurecimiento” de las cervezas, tenemos dos extremos. En primer lugar, las Pale Lager (“Lager pálida”) y las Pilsener. Este tipo de cervezas, de fermentación baja, van desde colores dorados muy pálidos hasta dorados más intensos. A mí el primer ejemplo que me ha venido a la cabeza de este tipo de cervezas es la Coronita mejicana.

La cerveza Corona sólo llamada Coronita en España. Respecto a esto he encontrado dos explicaciones, una más extendida que dice que la marca “Corona” no se puede usar sin permiso de la Casa Real (no muy real ya que hay muchas marcas con la palabra “Corona” en su denominación comercial), y otra que indica que la marca “Corona” la tiene registrada Bodegas Torres para uno de sus vinos. A saber la razón, quizá más comercial que otra cosa.

Coronita

Otra curiosidad es la costumbre de poner la rodajita de limón en la boca de la botella. Al parecer, cuando se empezó a comercializar en México, ponían la rodaja para que no entraran mosquitos en la cerveza. Parece una razón bastante inverosímil, ya que pondrían limón a cualquier cerveza que se tomaran. Yo me inclino a que es una estrategia comercial muy buena para diferenciarte de la competencia, es decir, puro marketing.

La cerveza Coronita pertenece al Grupo Modelo, creado en el año 1925. Este grupo fue fundado por un español, Pablo Díez, leonés, ayudado de otro español, Braulio Iriarte Goyeneche, navarro. Actualmente es uno de los gigantes de la cerveza internacional. En 2011 vendieron 56 millones de hectolitros. Su principal marca, “Corona Extra” se exporta a 180 países.

Es una cerveza que, particularmente, le tengo especial cariño, no por su calidad, ya que es una cerveza con bastante poco sabor, sino porque fue la que me inició en este mundo cervezero. Al ser de sabor muy suave, y con el toque a limón, es una buena forma de iniciarse en las cervezas (por algo su eslogan histórico de “La cerveza más fina”).

Este tipo de cervezas Pale Lager, debido a su sabor suave y ser bastante ligeras, se pueden tomar perfectamente como acompañamiento de ciertas comidas. Se podría asimilar bastante a un vino blanco, así que podemos acompañarla de pescados, mariscos o carnes de cerdo grasas y de pollo especiadas o marinadas (para que la cerveza no sea más fuerte que el sabor del pollo).

Y en el otro extremo de la gama de “oscurecimiento” de las cervezas está la Imperial Stout, de color prácticamente negro. Es del tipo Ale, de fermentación alta. Este tipo de cerveza pertenece al grupo Stout, un estilo de elaborar cerveza originario de Gran Bretaña. El color proviene del mayor tostado de la malta de cebada que se usa para su producción, con un profundo sabor amargo y con una graduación alta (7º-8º).

 Imperial Stout Storm King

En el extremo de estas cervezas Stout está la Imperial Stout . Se le conoce como Russian Imperial Stout, ya que era una cerveza fabricada para exportarla al Zar de Rusia (en algunos casos se indica que se fabricaba para Catalina La Grande), por lo que tiene una mayor graduación (oscila entre 7º y 15º) para que no se congelara durante el viaje. Es de un color casi negro, con sabores tostados y ahumados (como café y chocolate), carbónico escaso y que, por sus características, soporta muy bien el paso de los años y puede almacenarse mucho tiempo. En algunos casos, se toma después del postre, como si fuera una copa de brandy.

Hoy en día se elabora en diferentes sitios, siendo algunos ejemplos de este tipo de cerveza, algunos muy curiosos como, por ejemplo, Storm King, Dark Lord, Siberian Night y Old Rasputin.

Siendo una cerveza de un sabor muy potente, según lo comentado, lo ideal sería tomársela como una buena copa después de comer, se pueden buscar maridajes bastante específicos como pueden ser postres de vainilla o café, algún postre con un buen chocolate amargo o con frutas muy dulces y, por qué no, con los dulces típicos de Navidad.

En próximos artículos seguiré profundizando en este tema. Recuerda que si te suscribes (en la parte de la derecha del blog) te avisaré cuando cuelgue un nuevo artículo (sin agobiar, sólo un correito 🙂 )

 
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Publicado por en 10 de diciembre de 2012 en Alimentos, Bebidas, Cervezas, Gastronomía

 
 
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