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Receta: Migas con embutido

19 Ago

Hoy toca otros de esos platos que cocinaba mi abuela y que ahora cocina mi madre (como la coca con tomate, pimiento y cebolla que os conté hace unos días). Así que me fui con mi libreta de apuntes a su casa de mamá e hicimos un plato que no es muy veraniego, ni por consistencia ni por calorías, pero que siempre se ha hecho en casa en esta época por el trabajo que tiene (y en verano hay más tiempo). En este caso se pueden hacer de dos formas, bien partiendo de todos los ingredientes en crudo, bien usando alguno de los ingredientes en bote, lo que acortará algo el tiempo de elaboración. Os cuento las peculiaridades de esta receta de aprovechamiento.

Ingredientes:Migas con embutido 2

  • 3 barras de pan duro
  • 10 salchichas/longanizas blancas
  • 6 morcillas de cebolla (de las pequeñas)
  • 3 cebollas medianas (o 3 botes pequeños de cebolla frita)
  • 2 tomates rallados (o 1 bote pequeño de tomate frito)
  • 1 pimiento verde
  • Aceite de oliva
  • Sal
  • Uvas para acompañar.

Elaboración:

En primer lugar debemos hacer migas de las barras de pan. Este pan debe estar duro, y cuando digo duro es de los que se pueden usar de arma contundente. Lo que tenemos que hacer con él es desmenuzarlo, sin llegar a ser pan rallado, dejando trozos de medio centímetro aproximadamente (os dejo una foto para que os hagáis una idea). Tampoco hay que agobiarse en el tamaño, ya que siempre se aglutinará cuando lo humedezcamos posteriormente. Este trabajo, que antes hacía mi abuelo con mucha paciencia y un buen cuchillo, ahora se simplifica mucho si tienes una Thermomix. Si no es el caso, ni tienes a nadie que te la regale, lo mejor es un buen cuchillo de sierra y paciencia (también lo puedes ir haciendo en varias veces e ir guardándolo en un lugar seco).Migas de pan

Una vez tengamos todo el pan desmenuzado, lo tenemos que humedecer con agua lo suficiente para que puedas moldearlo y amontonarlo sin que pierda la forma. No debe quedar mojado, simplemente húmedo. Una vez hecho esto, lo reservas mientras sigues con el resto de elaboraciones.

El recipiente usado en mi casa siempre ha sido una paella, de las de hacer arroz. En este caso, si es antiadherente mejor, ya que no tendrás que rascar demasiado el fondo cuando estés haciéndolas.

Os cuento la forma tradicional, es decir, usando productos frescos. Si queremos hacerlo más rápido, usando botes de cebolla frita, tomate frito o algún sofrito preparado previamente, nos ahorraremos el tiempo de pochado de la cebolla, pimiento y tomate, que puede ser algo más de 20 minutos.

Así, en primer lugar, cubrimos con aceite todo el fondo de la paella, es decir, bastante aceite (quizá luego haya que añadir algo más). Una vez esté caliente, añadimos las cebollas y el pimiento verde, que tendremos cortados en trozos pequeños, y les ponemos el punto de sal necesario. El tamaño del corte dependerá de si nos queremos encontrar los trozos de la verdura al comer o no, cuanto más pequeños, más desaparecerán en el plato. Los vamos pochando con calma hasta que coja un color marrón claro la cebolla y el pimiento esté blando.

Mientras se pocha la cebolla, debemos quitar la piel de las salchichas y las morcillas. Cuando esté hecha la cebolla, añadimos el embutido y lo vamos moviendo, desmenuzando con una cuchara o espátula de madera para que no queden trozos grandes. Freímos el conjunto hasta que el embutido esté hecho. Mientras se hace, rallamos los tomates y los añadimos al conjunto y sofreímos durante 4-5 minutos.

Una vez tenemos todo este sofrito hecho, empieza la parte dura. Añadimos el pan humedecido y empezamos a remover. Lo normal es que te parezca que hay mucho pan, pero hay que tener en cuenta que reduce a la mitad una vez acabado el plato.

La forma de remover debe ser con movimientos envolventes, desde el exterior de la paella al interior, pasando todas las migas de bajo a la parte de arriba para que no se nos pegue ni se quemen las que quedan bajo. El tiempo es variable. Lo ideal es ir removiendo durante 10-15 minutos y apagar el fuego. Dejarla enfriar unos 10 minutos (aprovechar para descansar el brazo), y volver a encender el fuego y remover durante unos 10-15 minutos más. Esto repetirlo cuatro o cinco veces hasta que las migas tomen un color marrón oscuro y se dejen de pegar entre ellas. Esto lo notarás porque, cuando saques la espátula con la que lo estás moviendo del fondo de la paella, al principio salen como una masa, que debes ir desmenuzando, pero conforme pasa el tiempo van soltándose ellas solas, hasta coger ese tono marrón y quedar totalmente sueltas cuando las mueves. A mitad de cocción es interesante probarlas, para rectificarlas de sal en caso de ser necesario.

Y tenemos nuestras migas hechas. Como veréis, es una receta que admite innumerables variaciones y matices, desde el tipo de pan usado, que nos variará el sabor de las migas, hasta el tipo de embutido, ya que en cada zona podemos encontrar distintos tipos. Podemos aligerarlas añadiendo más verdura y quitando embutido, pero ya que nos ponemos a comernos unas migas de este tipo, lo mejor es hacerlo con todas las consecuencias… 😉

El acompañamiento ideal de este plato es la uva, tomándola mezclada con las migas le da un toque fresco espectacular, además que el dulce de la fruta complemente muy bien el sabor de las migas. Otra opción, que tendremos disponible dentro de poco tiempo, es acompañarlo con granos de granada, que además nos dará un toque crujiente interesante. Os dejo la foto de la paella completa y dos presentaciones “tipo tapa”, porque el plato que nos comemos mi hermano y yo no es lo normal 😀

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1 comentario

Publicado por en 19 de agosto de 2013 en Carne, Cocinas del mundo, Española, Gastronomía, Recetas

 

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Una respuesta a “Receta: Migas con embutido

  1. Cristina Pérez Segura

    22 de agosto de 2013 at 16:18

    En cuantico que haga un poco menos de calor, las hago, tienen una pinta de morirse, aunque sea de colesterol en vena. Je je je. Un besito.

     

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